Los juegos de skate siempre han sido de un solo tipo : ejecutar la mayor cantidad de combos y trucos posibles para ganar puntos y cumplir retos mientras que te sientes el skater más cool del planeta. Skate Story propone algo muy diferente : usar el skate como un medio de transporte de una historia llena de alegorías y profundas metáforas combinada con un soundtrack que en sus picos más altos llega a ser bastante memorable, pero ¿Será esto suficiente para cautivar al público al que apunta?

En Skate Story controlas a un demonio hecho de cristal y dolor en el inframundo con una simple misión : montar un skate a través de varios niveles del inframundo y comerse la luna en el proceso. En este viaje el demonio estará equipado con diferentes tipos de trucos que hacer con la patineta así como también con diferentes aliados que lo ayudarán a perdurar los peligrosos retos que el diablo tiene preparado para él.

El componente de skating del juego, el que debería ser el principal de esta entrega, cumple pero no se siente tan pulido como lo estaría dentro de un juego de arcade o simulación del deporte. El comando básico es hacer un Ollie, usando un botón dedicado para esto, que ayudará a la hora de viajar por la diferente arquitectura de cada nivel así como también para soltar sobre rieles y otras superficies para ejecutar el ya conocido Grind.

Usar los botones L y R, así como también los gatillos antes de ejecutar Ollie posicionan los pies del skater en diferentes posiciones, lo que hará que se ejecuten otros trucos como un Pop Shove-It o un Heelflip y haciendo que el contador de puntaje acumulado así como también el multiplicador de combo se vaya incrementando a lo largo de la cadena de trucos ejecutada.

Si bien el juego tiene todo este sistema de cadenas de combo y puntos, muy pocas veces sentí que el puntaje alcanzado realmente significaba algo dentro de las reglas de Skate Story. En mi tiempo de juego de más de 6 horas, el puntaje de trucos solo sirvió en las contadas instancias donde hay que batallar contra un Boss y la única forma de hacerle daño es ejecutar la mayor cantidad de trucos posibles en una misma cadena y luego “bankear” esos puntos haciendo un slam al suelo luego de un salto con la patineta o en algunas actividades dentro de cada uno de los niveles donde hay objetos que solo pueden ser removidos si se ejecuta una cierta cantidad de puntos debajo de un área determinada.

Ejecutar los trucos y grinds se siente bien, es esta falta de integración sistémica a lo largo de toda la experiencia que hace que montar sobre la patineta se sienta como algo que está presente más por una iniciativa artística y de feeling más que de gameplay ya que el patinaje no se logra explotar a su máximo esplendor.

La detección de colisión del juego también es bastante peculiar. Skate Story se apoya de un sistema de físicas para calcular si has aterrizado bien en un borde o si tu salto que chocó con una estructura fue lo suficientemente fuerte para derribar al Skater y hacerlo trizas ya que está hecho de cristal. Ya que es un sistema bastante apoyado en físicas realistas, hay muchos momentos en los que la detección de grindeos o saltos que sean muy pegados al suelo o otras superficies causan que el Skater se caiga y su cuerpo sea destruido en miles de pedazos.

Esta falta de permisividad a la hora de ejecutar trucos y grinds hace que la experiencia en general se sienta más como un juego de simulación que de arcade, lo cual es completamente aceptable y bueno si las físicas no se sintieran a veces a medio cocinar. Algunas veces un grind o salto mal ejecutado resultó en el skater patinando a lo largo de paredes o escalones pequeños con el skate andando de manera perpendicular a ellos para luego terminar en una completa explosion de mi personaje cuando el sistema de colisión detectó que había “caído”.

Esta combinación de características del sistema y la jugabilidad del lado del Skating hacen que si bien el juego sea divertido de controlar, tenga muchos peros alrededor de él como para decir que es una versión completa y pulida de dicho sistema.

Donde Skate Story sí cumple y sobrepasa las expectativas es en el aspecto audiovisual. Los efectos visuales que el juego muestra , especialmente los que involucran al demonio skater de cristal y su patineta, son bastante placenteros para ver.

La cinematografía que se logra en algunos momentos del juego donde la cámara está posicionada al nivel del suelo apuntando hacia el skater me hace recordar mucho a las cintas caseras de VHS de skate de los años noventa e inicios de la primera década de los 2000. A veces este ángulo de cámara puede llegar a ser un problema ya que quita visibilidad pero la experiencia audiovisual momentánea que se gana con dicha presentación hace valer el riesgo de estrellarse contra alguna pared.

La dirección de arte en general del juego es bastante ecléctica, juntando elementos realistas, con low poly y diferentes texturas que uno a primera vista siente que chocan mucho unas con otras pero , no obstante, a lo largo de la experiencia se vuelven un amalgama unificado de la visión que el director, único desarrollador y artista al frente de esta propuesta, Sam Eng.

Y luego está el soundtrack, el punto más alto de todo el juego. La música creado por Blood Cultures queda perfectamente con la estética del juego, y el amalgama de diferentes géneros como el rock, synth e indie con un subtono bastante etéreo creo que es uno de los mejores acompañantes que he podido escuchar cuando se trata de atravesar las profundidades del infierno con un skate en mano.

Lo único negativo del soundtrack es la poca cantidad de veces en la que se escuchan las canciones. Estas están reservadas para momentos grandes donde primordialmente se batallan contra bosses o hay un momento pico en la narrativa del juego. Definitivamente la música de Skate Story es una que se quedará conmigo por mucho tiempo.

Skate Story es claramente la visión e intención artística de una única persona plasmada en un juego y eso significa que hay muchas cosas que solo el artista puede entender a su máxima expresión. Si bien la premisa inicial es bastante simple : recorrer varias zonas del infierno para comerte cada una de sus lunas, los motivos detrás de esta línea argumental son bastante confusos.

El tipo de personajes que se usa para transmitir la historia, las metáforas o alegorías escogidas para transmitirla, los espacios que se eligen para cada zona y los motivos, o falta de ellos, del villano de la historia hacen que esta experiencia sobre ruedas sea al mismo tiempo aspiracional por el lado del jugador al tratar de extraer un significado concreto a la aventura como también un camino zigzagueante de pasajes difusos y mensajes poco claros, lo cual puede devaluar un poco el paquete completo de este juego.

Debo admitir que luego de un cierto punto decidí rendirme y ya no tratar de encontrarle un significado a todo, especialmente luego de algunas secuencias dentro de la experiencia que se sintieron como momentos diseñados para romper esquemas solo por el valor de shock de hacerlo sin ningún valor alojado intrínsecamente en ellos. Es un juego que da pie a mucha interpretación por parte del jugador, pero tal vez la calidad de la ejecución de la historia por parte del creador es un gran factor que influye en esto en lugar del valor por sí solo del contenido que se está mostrando.

Skate Story es un juego indie narrativo de skate en donde el manejo de la patineta y la historia del juego en sí no termina de cuajar completamente si se examinan por separado. Son el soundtrack y la dirección del arte lo que finalmente sirven como un pegamento que atan estos componentes bastante dispersos en un paquete medianamente coherente pero también confuso y contemplativo.

Esta experiencia interactiva no es para todos, pero los jugadores que deseen subirse a la patineta y presenciar un viaje bastante abstracto y lleno de giros que tal vez parezca inconexos, podrán encontrar un viaje donde el significado vendrá de dentro de cada uno y podrá tocar alguna fibra interna, ya sea por el mensaje que se transmite o el sentimiento de montar Skate alrededor de ambientes y condiciones tan etéreas como las que el juego ofrece.

gamecored score 6

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Skate Story brindada por Devolver Digital para PlayStation 5. El juego está disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch 2 y PC.

PUNTOS BUENOS

Exquisito soundtrack etéreo perfectamente diseñado acompañarte por el viaje en el inframundo. La dirección de arte del juego es bastante ecléctica pero al mismo tiempo cohesiva. Ejecutar trucos y cadenas de estos se siente bien.

PUNTOS MALOS

El sistema de físicas que gobierna la patineta a veces puede sentirse con falta de pulido. La historia puede llegar a ser muy abstracta y pierde el empuje hacia el climax al final del juego. Poca variedad en cosas que hacer en cada uno de los niveles además de seguir con la historia.

CONCLUSIÓN

Skate Story es un viaje etéreo por el inframundo donde montas una patineta para experimentar la visión artística de su creador Sam Eng. Esta travesia por lo que su autor quiere expresar tiene varios altibajos, pero al llega a convertirse en un paquete único que los fan de el skate o de los juegos narrativos deberían intentar probar en algún momento.