La Red Bull Tetris World Final ya llegó a su fin y coronó como campeón al joven Fehmi Atalar, de solo 19 años, en un evento que mezcló competición, espectáculo y tecnología a gran escala. Aunque Red Bull es conocida por sus hazañas extremas, en esta ocasión llevó su sello al mundo del gaming con una final tan ambiciosa como inolvidable.
En lugar de jugar en una pantalla tradicional, la organización apostó por algo mucho más espectacular: más de 4.000 drones formaron en el cielo la versión jugable más grande de Tetris jamás creada, reaccionando en tiempo real a cada movimiento de los jugadores. El icónico edificio The Frame de Dubái sirvió como marco del tablero gigante, elevando el evento a otro nivel visual.
En la gran final, Atalar logró una puntuación de 168.566, superando con claridad al representante peruano Leo Solórzano, que alcanzó 57.164 puntos. Antes del duelo decisivo, ambos se enfrentaron en una partida previa de tres minutos, cuyo ganador pudo elegir el orden de juego; Atalar optó estratégicamente por jugar en segundo lugar.
Cada finalista dispuso de cinco minutos exactos para alcanzar la mejor puntuación posible, mientras 2.800 drones daban vida a los Tetriminos en tiempo real, 1.400 por jugador, iluminándose como si fueran píxeles gigantes suspendidos en el aire. La sincronización y precisión fueron claves para seguir el ritmo de una partida de nivel profesional.
Aunque algunos esperaban que los drones se movieran físicamente, el uso de la iluminación resultó ser la solución más eficaz para mantener la velocidad del juego. Aun así, el resultado fue impresionante y dejó claro que la Red Bull Tetris World Final no solo celebró la habilidad competitiva, sino también una de las puestas en escena más espectaculares jamás vistas en los esports.





