Nuevos reportes sobre el próximo Ghost Recon, conocido internamente como Project Ovr, indican que el desarrollo ha sufrido importantes recortes tras una reciente prueba alfa interna. Aunque originalmente se esperaba que el juego llegara en 2026, el proyecto habría reducido considerablemente su alcance debido a plazos poco realistas, mala planificación y problemas de gestión.
Según información compartida por Insider Gaming, tres características fueron eliminadas por completo del desarrollo actual: las minas de proximidad, un banco de trabajo para la personalización profunda de armas —que ahora será mucho más limitado— y los helicópteros, ya que el equipo los consideró demasiado arriesgados para esta etapa del proyecto.
Otras funciones tampoco han sido descartadas definitivamente, pero sí pospuestas para una futura fase alfa. Entre ellas figuran una habilidad llamada Camp Jammer, el rescate de rehenes atados, la posibilidad de que los NPC ejecuten rehenes, disparen desde vehículos en movimiento y un sistema de moneda conocido como Cryptel. Los helicópteros también podrían regresar más adelante, aunque por ahora no forman parte de los planes.
Pese a estos cambios, las fuentes señalan que el desarrollo comienza a estabilizarse tras los problemas internos. Por el momento, no existen indicios de que el proyecto vaya a reiniciarse o ser cancelado, aunque todavía queda por ver cómo evoluciona su producción en los próximos meses.
De acuerdo con los rumores, Project Ovr apostará por un enfoque más oscuro, realista y táctico, inspirado en Ready or Not, alejándose del estilo de Ghost Recon Wildlands y Ghost Recon Breakpoint. Ubisoft aún no ha realizado comentarios oficiales sobre el estado del juego.





