Hace más de diez años, Telltale Games sacudió la industria con The Walking Dead Temporada 1. Aquella entrega cambió por completo el rumbo de los juegos point & click, poniendo el foco en las decisiones del jugador y en narrativas que se ramificaban de forma real. A partir de entonces, el estudio siguió marcando la pauta con adaptaciones de Batman, Borderlands y Fables: The Wolf Among Us, cada una aportando giros frescos y muy bien pensados a la fórmula.
Todo se truncó cuando Telltale cerró en 2018. Aunque el estudio volvió a la vida, sigue concentrado en la esperada secuela de The Wolf Among Us, sin señales claras de cuándo podría salir. En el camino, otros como Quantic Dream y Dontnod Entertainment han intentado ocupar ese espacio con juegos como Detroit: Become Human o Life is Strange, pero ninguno ha logrado reproducir aquella chispa que hizo tan especial al primer The Walking Dead.
Y es ahí donde entra AdHoc Studio con su primer gran proyecto: Dispatch. El juego gira en torno a un exsuperhéroe que deja atrás su traje mecánico para asumir un rol más terrenal: despachar y guiar a supervillanos que intentan reformarse. El reparto incluye celebridades, actores de voz muy queridos e incluso youtubers conocidos. Sobre el papel, podría sonar como una mezcla que no debería funcionar… pero sorprendentemente, Dispatch se ha convertido en uno de los mejores juegos que he probado este año, y fácilmente uno de los más logrados dentro del género.
La historia se desarrolla en un mundo en el que los superhéroes ya forman parte del día a día. Hay alienígenas, mutantes y personas con habilidades increíbles que van desde escuchar a kilómetros de distancia hasta manipular la luz. Sin embargo, el protagonista rompe todos esos esquemas: Mecha Man no tiene poderes. Es solo el último heredero de una familia de héroes que han llevado ese nombre durante generaciones. Detrás del imponente traje metálico está Robert Robertson III, un hombre reservado, con heridas visibles e invisibles, que carga con un legado que jamás buscó.
Tras una misión fallida en la que intenta vengar la muerte de su padre, Robertson pierde el traje… y con él, su rumbo. Ahí aparece Blonde Blazer, una superheroína respaldada por una corporación, que le propone un nuevo camino: unirse a la Superhero Dispatch Network y ayudar a transformar a un grupo de supervillanos en un equipo competente de héroes. El problema es que la mayoría de ellos no tiene el menor interés en cambiar, así que será Robertson quien deba encarrilarlos y demostrarles que todavía pueden hacer lo correcto.

En un momento en el que las historias de superhéroes están por todas partes, Dispatch logra sobresalir como algo realmente distinto. Seguir a una persona corriente que debe coordinar a un grupo de héroes ya tiene su atractivo, incluso antes de sumarle el reto de rehabilitar a supervillanos. La historia mezcla muy bien lo conocido con lo inesperado, y tanto si eres fan del género como si nunca te ha enganchado, es fácil encontrarle el gusto a lo que propone Dispatch.
Lo que realmente impulsa la historia son sus personajes. A diferencia de muchos juegos de Telltale, AdHoc no parte de una franquicia famosa; en su lugar, crea un mundo completamente nuevo. Y el resultado es uno de los elencos más sólidos y memorables que he visto en un videojuego en años. Desde Robert y Blonde Blazer hasta Chase y el Z-Team, todos tienen una personalidad muy marcada y se sienten increíblemente auténticos.
El Z-Team, en particular, es una mezcla fascinante de villanos reformados —o intentando reformarse— que van desde exasesinos hasta literales demonios. Es difícil no encariñarse con ellos, especialmente porque el juego le da tanto peso a tus decisiones. En algunos capítulos, incluso debes modificar la composición del grupo de forma radical, lo que hace que el Z-Team de cada jugador pueda ser completamente distinto.
Llegué a sentir que el equipo que formé era mi equipo, en gran parte gracias a lo bien escritos y animados que están sus miembros. No hubo un solo personaje que me cayera mal, ya fuera Flambae, siempre provocadora, o Sonar, mitad humano, mitad murciélago y con un historial de delitos financieros. Quien sea que termine acompañándote, es casi seguro que encontrarás varios personajes dignos de recordar.
Y mucho de esto funciona tan bien gracias al reparto de voz. Dispatch reúne a grandes nombres como Erin Yvette, Laura Bailey, Matthew Mercer y Travis Willingham, pero también apuesta por creadores de contenido que no suelen tener roles principales, como Charles White (MoistCr1TiKaL), Seán McLoughlin (Jacksepticeye) y Alanah Pearce. Aunque pueda sonar arriesgado, todos entregan interpretaciones sobresalientes que elevan a sus personajes y les dan una vida increíble.

Por supuesto, sería imposible no hablar del verdadero motor emocional del juego: Aaron Paul, la voz detrás de Robert Robertson. Aunque la mayoría lo recuerda por Breaking Bad, Paul tiene un buen recorrido en el doblaje con trabajos en Invincible, Bojack Horseman y Tron Uprising. Aun así, me atrevo a decir que su interpretación como Robertson está entre las mejores que ha hecho. Transmite con muchísima naturalidad la frustración interna del personaje y, al mismo tiempo, refleja el peso de alguien que debe asumir el rol de mentor para una nueva generación de héroes, lo quiera o no.
Otro punto fuerte en el que Dispatch apuesta —y que no suele verse tanto en otros juegos narrativos— es el tema de los romances. El juego te permite desarrollar una relación con Blonde Blazer o con Invisigal. A simple vista, podría parecer que elegir entre tres opciones de diálogo no es suficiente para construir una relación creíble, pero aquí funciona gracias a lo bien escritos que están los personajes.
Y es que, elijas a quien elijas, es difícil no conectar con ambas. Erin Yvette hace un trabajo brillante con Blazer, una especie de “Superman” en este universo, dividida entre su deseo de llevar una vida normal y la carga de ser una de las heroínas más poderosas del mundo.
Por su parte, Laura Bailey se luce con una actuación memorable como Invisigal, una exvillana que, junto a Robertson, se convierte en el centro emocional del juego. Su historia encaja perfectamente con la temática de la redención, y la forma en que tratas a Invisigal influye directamente en el tipo de héroe que Robertson termina siendo.
Si tuviera que mencionar un punto flojo de la historia, sería que algunos chistes no terminan de cuajar. Varias bromas apuestan por un humor bastante subido de tono y, en ocasiones, pueden sentirse demasiado bruscas, restando un poco al excelente trabajo narrativo. Aun así, por cada broma que no me funcionó, hubo un par que sí lograron sacarme una risa genuina. Al final, depende mucho del tipo de humor que te guste.


Dicho todo esto, sigo pensando que la historia de Dispatch es fantástica. Eso sí, en juegos de este tipo el gran desafío siempre es la parte jugable. Mientras Telltale se mantenía firme en el estilo point-and-click, Dispatch se arriesga con un enfoque distinto. En general le sale muy bien, aunque tiene algunos detalles que podrían pulirse.
En líneas generales, la jugabilidad de Dispatch es bastante sencilla. A diferencia de otros títulos del mismo estilo, aquí no puedes caminar libremente ni interactuar con los personajes a tu alrededor. De hecho, no tienes control sobre ningún tipo de movimiento. Y aunque la animación del juego es realmente espectacular, casi todo se desarrolla a través de cinemáticas pre-renderizadas, lo que deja muy poco espacio para explorar o intervenir en el entorno.
Entonces, ¿qué opciones jugables ofrece? Para comenzar, al iniciar puedes decidir si quieres que las cinemáticas incluyan quick-time events o no. Esto aporta algo de interactividad en momentos concretos, pero se queda corto. Si en algún momento llega una segunda temporada, sería fantástico contar con una SDN completamente explorable y más secciones con jugabilidad real.
Por suerte, el juego no se limita únicamente a sus cinemáticas. Un aspecto central es el sistema de “despacho” del equipo. En cada episodio tendrás varias secciones en las que supervisas al Z-Team desde una vista cenital en Torrance, la ciudad donde transcurre la historia. Durante tu turno como despachador te irán llegando distintos incidentes que deberás resolver. Aquí es donde entra la estrategia: cada situación solo puede ser atendida por ciertos héroes, y una vez los envías, estarán ocupados por un rato. Por eso es importante administrar bien a tu equipo. Además, cada héroe destaca en áreas distintas. Si se trata de dialogar o calmar a alguien, lo ideal es enviar a Prism o Sonar. En cambio, si toca repartir golpes, Flambae, Punch Up o Golem son los más indicados.
Algunas misiones incluso parecen hechas a medida para héroes muy específicos. Por ejemplo, si te llaman por un “culto demoníaco”, lo más lógico —y generalmente lo más efectivo— es mandar a Malevola. Cuando asignas a un héroe, es posible que aparezcan eventos que requieren realizar una prueba de habilidad o elegir una acción que coincida con las capacidades del personaje.

En cuanto a esas habilidades, cada miembro tiene estadísticas que puedes ir mejorando cada vez que suben de nivel. Obtienen XP al completar tareas con éxito, y cómo decidas desarrollarlos influye mucho en su rendimiento. Hay jugadores que prefieren convertir a Golem en una máquina de combate, pero en mi caso aposté por mejorar su movilidad y su defensa. Las estadísticas en las que decidas invertir son esenciales para elegir al héroe adecuado en cada situación. Si, por ejemplo, te toca frenar un club de peleas clandestino, enviar a Invisigal —que sobresale más por su velocidad para huir— no sería la mejor idea. Para ese tipo de líos, es mejor recurrir a miembros preparados para repartir golpes, como Punch Up. Incluso puedes combinarlo con Prism, que tiene la habilidad de duplicar a otro héroe sin costo. Conocer bien lo que puede hacer cada personaje es clave: si los envías mal o los fuerzas demasiado, terminarán heridos, temporalmente inactivos y con más probabilidades de fallar en misiones posteriores.
Gestionar al detalle las habilidades de cada uno es sorprendentemente entretenido. Te sientes como ese “tipo en la silla” tan típico en las historias de superhéroes, pero aun así, el ciclo jugable logra ser tan emocionante como si controlaras a los héroes directamente sobre el terreno. Es un ejercicio constante de estrategia y de conocer a tu equipo a fondo, justo lo que se esperaría de un auténtico líder. En los episodios más avanzados puede ser un caos manejar varios incidentes a la vez, pero cuando todo fluye, la satisfacción es enorme.
Otro pilar fundamental de Dispatch es escoger el diálogo correcto en cada momento. Cada vez que aparecía una opción, sentía la misma tensión que en el minijuego, porque sabía que una elección equivocada podía cambiar el rumbo del final. Y, como en los clásicos de Telltale, el inevitable mensaje de “este personaje recordará eso” aparece con bastante frecuencia. La buena noticia es que la escritura sostiene todo esto muy bien. Cada opción tiene peso real y ver cómo Robert Robertson cambia según la manera en que te relaciones con los demás hace que cada versión del personaje se sienta distinta. Tu Robertson puede ser un tipo duro y desconfiado, o un héroe de verdad que sigue creyendo en lo mejor de la gente pese a su pasado.




Aunque la jugabilidad sea limitada, AdHoc logra unir historia y mecánicas con mucha soltura. Tus decisiones en los diálogos pesan tanto como tu desempeño al gestionar misiones. De hecho, en la recta final, fallar varias veces en el último despacho te bloquea una elección clave. Como estaba tan metido en la historia, no dudé en repetir esa parte hasta lograr el resultado que quería.
Y ahí está una de las grandes virtudes de Dispatch: invita a rejugarlo. Puedes pasarlo varias veces y, aunque solo cambies unas pocas decisiones narrativas, la forma en que gestionas las misiones puede variar muchísimo entre una partida y otra. Lo único que se siente un poco molesto es que, al ser todas las cinemáticas pre-renderizadas, no se puedan saltar cuando quieres probar rutas distintas o completar el juego al 100%. Pero es un detalle menor. Cuando vi el resumen final de mis decisiones y el tipo de héroe en que se había convertido mi Robertson, quedé totalmente satisfecho. Aunque Dispatch tenga algunos problemas importantes en cómo desarrolla su jugabilidad, nada le quita mérito a lo bien logradas que están el resto de sus partes. Incluso los elementos que sí son jugables —como el minijuego y las decisiones de diálogo— son muy entretenidos.
Dispatch es un verdadero espectáculo. En una época en la que el género de superhéroes está más saturado que nunca, logra destacar gracias a personajes increíblemente carismáticos. Ya sea Aaron Paul como Robert Robertson, Laura Bailey como Invisigal o Charles White como Sonar, el elenco es fantástico y me hizo sentir completamente inmerso en la excentricidad del cliché de la “familia que encuentras” que conforma el Z-Team. Además, la historia te mantiene al borde del asiento, tanto si decides jugarlo por episodios como si lo haces de un solo tirón.

Dispatch no es un juego perfecto. Su humor a veces no funciona, las mecánicas son limitadas y la interactividad más allá del minijuego de despachos es escasa, lo que puede resultar frustrante. También es una lástima que, pese a la gran rejugabilidad, no exista la opción de avanzar rápido los diálogos para volver a ver escenas o repetir misiones. Pero vistos en conjunto, estos problemas son secundarios. Al terminar Dispatch, sentí un vacío: quería seguir viendo más interacciones entre los personajes. Hubo momentos en los que me metí tanto en la historia que hasta me emocioné. Son muy pocos los juegos que logran eso, y me alegra decir que Dispatch se suma a esa lista. No solo revitaliza el género que Telltale ayudó a definir, sino que se ha convertido fácilmente en uno de mis juegos favoritos del año.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Dispatch brindada por AdHoc Studio para PS5.
PUNTOS BUENOS
Atractiva y original historia, que mezcla lo conocido del género de superhéroes con giros inesperados y un enfoque distinto. Personajes memorables y carismáticos. Sistema de despacho estratégico, que permite gestionar habilidades del equipo y tomar decisiones tácticas que impactan en la partida.PUNTOS MALOS
Jugabilidad limitada y poca interactividad fuera de las cinemáticas, con minijuegos y diálogos que podrían mejorar, y sin opción de avanzar rápido escenas o repetir misiones fácilmente.CONCLUSIÓN
Dispatch toma la base de antiguos point & click y las supera, destacando por su encantador elenco, impresionante arte, significativas decisiones y una inolvidable experiencia como superhéroes.