PlayStation mantiene su estrategia de ignorar las críticas tras anunciar el fin de la producción de juegos físicos a partir de 2028. Después de casi una semana sin publicar en redes sociales, la compañía retomó su actividad promocionando nuevos juegos y accesorios, pero cada publicación ha sido inundada por miles de comentarios de usuarios que cuestionan su decisión.
La reacción no se ha limitado a las cuentas oficiales de PlayStation. Estudios como Insomniac Games y publicaciones relacionadas con títulos como Doom, Mortal Shell 2, Apex Legends y The Elder Scrolls Online también han recibido una oleada de críticas, con jugadores aprovechando cualquier publicación para expresar su rechazo al abandono del formato físico. Incluso algunos mensajes llegaron acompañados de notas de la comunidad que cuestionaban el modelo de distribución digital de Sony.
Diversos analistas consideran que Sony ya esperaba este tipo de respuesta y que su estrategia consiste simplemente en esperar a que la polémica pierda fuerza con el paso del tiempo. A pesar de campañas de protesta en internet y llamados a cancelar suscripciones de PlayStation Plus, el impacto sigue siendo reducido frente a una base de usuarios que supera los 120 millones de jugadores.

Sin embargo, la presión sobre PlayStation continúa creciendo también fuera de las redes sociales. En Europa, Sony enfrenta una demanda de aproximadamente 450 millones de dólares presentada por la organización neerlandesa SMC, mientras que el debate sobre la propiedad digital de los videojuegos y las posibles prácticas anticompetitivas ha cobrado mayor relevancia. Movimientos como Stop Killing Games continúan impulsando iniciativas para fortalecer los derechos de los consumidores y preservar el acceso a los videojuegos en la era digital.
Aunque todo indica que PlayStation no revertirá su decisión, la discusión ya no se centra únicamente en la desaparición del formato físico. El debate se ha ampliado hacia la propiedad de los juegos digitales, la preservación del catálogo y los derechos de los consumidores, temas que podrían ganar aún más protagonismo conforme se acerque la transición definitiva al mercado completamente digital.





