Los esperados ports de Call of Duty: Black Ops y Call of Duty: Black Ops 2 para PS5 ya están disponibles, pero su lanzamiento ha generado una fuerte ola de críticas por parte de la comunidad. Además de su precio, los jugadores cuestionan la forma en que Activision ha gestionado el contenido adicional de ambos títulos.
Cada juego tiene un precio de 40 dólares, lo que eleva el costo total a 80 dólares por ambos, pese a tratarse de entregas lanzadas hace más de una década. Sin embargo, el mayor motivo de descontento es que las versiones para PS5 no incluyen los contenidos descargables (DLC) originales, obligando a los usuarios a comprarlos nuevamente si desean acceder a todos los mapas adicionales.
Para obtener ese contenido, es necesario adquirir el Season Pass de cada juego, cuyo precio alcanza los 30 dólares fuera de promociones para suscriptores de PlayStation Plus. Además, quienes no compren estos pases no podrán acceder a los mapas descargables ni jugar en ellos junto a otros usuarios que sí los posean, replicando el sistema de distribución original.
La situación resulta aún más polémica para los jugadores veteranos, ya que quienes compraron el Season Pass en las versiones originales deberán volver a pagarlo en PS5, sin posibilidad de transferir las compras realizadas años atrás a la nueva plataforma.
En total, adquirir ambos juegos junto con todos sus contenidos adicionales puede costar hasta 140 dólares, una cifra que ha generado numerosas críticas entre los jugadores, quienes consideran que el modelo de comercialización resulta excesivo para dos títulos con cerca de 15 años de antigüedad.





