Sony sería consciente de que una hipotética PS6 con un precio cercano a los 1.000 dólares no alcanzará las cifras de ventas de generaciones anteriores, pero, según el analista Daniel Ahmad, la compañía estaría enfocando su estrategia en maximizar los ingresos por usuario en lugar de ampliar su base de consumidores.
De acuerdo con Ahmad, PlayStation asume que muchos jugadores pensarán dos veces antes de comprar una nueva consola el día de su lanzamiento, especialmente en un contexto marcado por el aumento del costo de vida, la inflación y el encarecimiento del hardware. En lugar de buscar un mercado masivo, Sony apuntaría a los jugadores más entusiastas, dispuestos a invertir más dinero en la plataforma.
El fin de la producción de juegos físicos en 2028 formaría parte de esa estrategia. Al vender exclusivamente en formato digital, Sony elimina los costos de fabricación y distribución, además de incrementar los ingresos obtenidos por cada venta realizada a través de PlayStation Store, tanto en títulos propios como de terceros.
Según el analista, esta decisión también reduce la importancia del mercado de segunda mano, ya que los nuevos lanzamientos dejarían de contar con ediciones en disco. Esto significaría que el acceso a los juegos dependería completamente de las licencias digitales administradas por PlayStation, mientras que quienes prefieren comprar juegos usados o cuentan con conexiones a internet limitadas serían algunos de los usuarios más afectados.
Por el momento, Sony no ha confirmado oficialmente el precio de PlayStation 6 ni ha detallado su estrategia comercial para la próxima generación. Las declaraciones de Daniel Ahmad corresponden a un análisis de mercado basado en las recientes decisiones de la compañía, por lo que deben interpretarse como una evaluación de la dirección que podría tomar PlayStation y no como información oficial de Sony.





