El lanzamiento de The Last of Us en HBO representó un hito para las adaptaciones live action de videojuegos, después de años de intentos frustrados por parte de distintos estudios. Mientras que producciones como Halo en Paramount+ y Twisted Metal en Peacock no lograron captar la atención de sus respectivos fans, la serie original de HBO consiguió atraer a un público más amplio, además de complacer a los seguidores ya familiarizados con los juegos de Naughty Dog. Se puede afirmar que el éxito de la primera temporada de The Last of Us facilitó que otras series, como Fallout y Like a Dragon: Yakuza en Prime Video, construyeran sus audiencias con mayor facilidad.

Neil Druckmann, creador y director creativo de los juegos y líder de Naughty Dog, junto con el showrunner Craig Mazin (Chernobyl), regresan tras dos años con un elenco destacado para llevar a la pantalla la segunda entrega de la franquicia, The Last of Us Part II, que fue tanto aclamada como polémica. Con la expectativa de una tercera temporada y la posibilidad de abordar un material fuente que genera divisiones, la segunda temporada de The Last of Us en HBO enfrentó un reto considerable. Pero, ¿lo logra? Al igual que las complejidades morales y temáticas de la trama, la respuesta no es sencilla.

Para los seguidores más fieles de los juegos, como yo, las imperfecciones en la adaptación de Neil Druckmann y Craig Mazin para HBO se han hecho más evidentes durante el intervalo entre temporadas. Al compararla directamente con el juego original, las debilidades en el guion y la dirección de la primera temporada se hicieron particularmente notorias. Aunque la temporada estuvo bien actuada y contó con una producción de alta calidad, el ritmo fue irregular durante sus nueve episodios (demasiado breve para cubrir por completo el videojuego de 2013 sin omitir partes). Esto también afectó la sutileza y la profundidad emocional para conectar realmente con Joel Miller (Pedro Pascal) y Ellie (Bella Ramsey) en su aventura de supervivencia.

Para condensar la historia del primer juego, Druckmann y Mazin recortaron muchas escenas de acción en la serie. Algunos argumentos secundarios fueron ampliados con resultados mixtos: en los mejores casos, enriqueciendo el contenido, como en el episodio independiente “Long, Long Time” con Nick Offerman; y en los peores, sobre explicando el trasfondo o restando tiempo valioso a la relación entre Joel y Ellie. Por esto, el icónico y emotivo final del juego perdió fuerza en la serie. Aunque la adaptación fue fiel (a veces en exceso), eliminar segmentos enteros de jugabilidad hizo que la serie se sintiera como un esqueleto de puntos clave sin ese enlace emocional que hacía tan auténtico al material original.

Reflexionar sobre los errores de la primera temporada fue esencial para valorar The Last of Us Temporada 2. Aunque la serie ha mejorado en varios aspectos y apuesta por decisiones adaptativas interesantes, resulta complicado aceptar todo lo que se pierde en la transición. En definitiva, la producción de HBO sigue estando condicionada por la existencia de la misma historia, que se contó de mejor manera en otro formato. Sin embargo, si se pueden dejar de lado estas fallas, o si eres un espectador sin conocimiento previo, la segunda temporada de The Last of Us es claramente una producción más lograda.

Acá volvemos a encontrarnos con Joel (Pedro Pascal) y Ellie (Bella Ramsey) cinco años después de los eventos anteriores. El padre adoptivo y su hija conviven en una comuna en Jackson, Wyoming, bajo el liderazgo de Tommy (Gabriel Luna) y Maria (Rutina Wesley). Sin embargo, las tensiones aumentan y la relación entre Joel y Ellie se resiente tras las controvertidas decisiones de Joel. Tras un suceso traumático que reabre viejas heridas en Ellie, ella emprende una búsqueda de venganza rumbo a Seattle, Washington, acompañada de su quizá algo más que amiga, Dina (Isabela Merced). Aunque algunos eventos y escenas fueron reorganizados para ajustarse al formato de la serie, en general esta temporada adapta aproximadamente la mitad del segundo juego.

Es justo reconocer que Neil Druckmann y Craig Mazin escucharon algunas de las críticas sobre las fallas estructurales de la primera temporada. Aunque The Last of Us Temporada 2 es más breve, con siete capítulos, la decisión de adaptar únicamente la primera mitad de The Last of Us Part II en lugar de abarcar todo en una sola temporada permite que la narrativa respire mejor. Además, da espacio para incluir momentos íntimos y especiales que profundizan nuestra conexión con los personajes. Destaca especialmente la relación entre Ellie y Dina, cuyo romance de amigas a amantes es tan importante aquí como en el videojuego.

Las actuaciones son el mayor acierto de la serie; el talento del elenco se refleja en que no se sienten como simples imitaciones del reparto original del juego. Cada actor aporta una visión propia a su personaje, haciendo que la serie mantenga dinamismo incluso cuando las decisiones adaptativas flaquean. A pesar de las críticas por no cambiar a los actores, Bella Ramsey demuestra que es la Ellie ideal. En esta temporada, The Last of Us muestra a Ellie en momentos clave de su adolescencia, y Ramsey equilibra con precisión su angustia juvenil, sus deseos y su dolor. Su juventud contrasta con el ansia de violencia que Ellie siente, representando esa etapa contradictoria justo antes de la adultez, ya que aquí la vemos con 19 años.

Pedro Pascal ofrece una interpretación de Joel que se aleja de la versión original de Troy Baker, destacando la vulnerabilidad y el sufrimiento emocional del personaje. Por otro lado, Isabela Merced (Alien: Romulus, Madame Web) brilla como Dina, mostrando un carácter alegre, fiel y que rápidamente conecta con la audiencia. En esta temporada también se introduce a Abby Anderson, interpretada por Kaitlyn Dever (Apple Cider Vinegar, Booksmart). Aunque aparece poco tiempo en pantalla, logra imponerse como un personaje poderoso. La intensidad vengativa de Abby está bien representada, y Dever aporta un contraste visual interesante, sobre todo considerando que audicionó para interpretar a Ellie en la primera temporada. Aunque habría sido curioso ver a una actriz con más presencia física en el papel, la versión de Abby que interpreta Dever funciona funciona realmente bien en esta adaptación.

Desde 2013, The Last of Us demostró que los videojuegos podían considerarse un medio audiovisual completo por sí mismos. La facilidad con la que esta franquicia se adaptó a la televisión de alta calidad se debe a que el juego original ya era de por sí bastante cinematográfico y superaba los estándares de su tiempo. Por eso, la serie de HBO en ocasiones no logra justificar su propia existencia. En ese sentido, algunas decisiones de Neil Druckmann y Craig Mazin en la adaptación siguen generando dudas.

En varias ocasiones, los misterios principales se resuelven demasiado rápido, lo que elimina la ambigüedad que hacía la experiencia del juego tan envolvente. La fuerte crítica recibida por The Last of Us Part II afectó personalmente a Druckmann, y sus cambios en la historia parecen reflejar un temor a ser malinterpretado, lo que vuelve su guion para la serie menos arriesgado y menos interesante artísticamente que el tono crudo y directo del juego secuela.

Se puede decir que la serie de HBO está dirigida a un público más amplio, no solo a los fans del juego. No obstante, es factible conservar la profundidad narrativa del juego mientras se logra captar una audiencia más amplia. The Last of Us en HBO sigue siendo una buena producción, pero no llega a ser sobresaliente. La segunda temporada representa una mejora considerable con respecto a la primera. No obstante, al adaptarse al live action, no logra capturar por completo lo que hace a su material original tan especial y único. Lo que realmente sostiene a The Last of Us es un elenco principal fuerte y carismático que logra mantener el interés y frescura del relato.

Si la primera temporada de The Last of Us se centra en la lucha por sobrevivir, la segunda gira en torno a la venganza. O, si prefieres verlo desde un enfoque más filosófico, trata sobre las consecuencias de las acciones. En cómo los errores del pasado de los padres influirán, de una u otra forma, en el destino de sus hijas. Ahora solo nos toca esperar.

gamecored score 7

PUNTOS BUENOS

Bella Ramsey es muy buena, a pesar de las limitaciones de la escritura. La acción y la violencia son increíbles. La segunda temporada mejora respecto a la primera.

PUNTOS MALOS

No logra captar el mismo peso emocional que el material original. Las tramas que difieren del juego aportan poco para mejorar la historia televisiva. Si bien es más condensada, los 7 capítulos sí llegan a sentirse algo cortos. Decisiones adaptativas cuestionables.

CONCLUSIÓN

El éxito de la primera temporada de The Last of Us abrió camino para que otras adaptaciones de videojuegos en televisión ganaran mayor visibilidad y audiencia. Aunque la segunda temporada mejora en varios aspectos, sigue sin alcanzar por completo la profundidad y magia del material original, apoyándose en un elenco sólido para sostener la narrativa.