El reboot de Buffy the Vampire Slayer en Hulu, titulado Buffy: New Sunnydale, fue cancelado oficialmente el pasado viernes, según confirmó Sarah Michelle Gellar. El proyecto habría situado la historia años después del final de la serie original, siguiendo a una nueva Slayer interpretada por Ryan Keira Armstrong, y retomando el concepto clásico de “héroe legado”, donde cada generación tiene su propia Cazadora.
Desde antes del piloto, se habían reportado problemas detrás de cámaras, aunque la producción continuó y se completó un episodio de prueba. La cancelación sorprendió incluso a los involucrados: Gellar lo descubrió justo antes de subir al escenario en SXSW, mientras que la showrunner Chloé Zhao se dirigía a los Óscar como nominada a Mejor Película. La causa principal aún genera debate, con dos versiones distintas sobre lo que realmente llevó a la cancelación.
Gellar ha sido muy clara sobre su perspectiva, señalando que un ejecutivo de Hulu, identificado como Craig Erwich, fue clave en la decisión. Según ella, este ejecutivo no era fanático de la serie original y admitía no haber visto la franquicia completa, lo que hizo que el proyecto enfrentara una “batalla cuesta arriba” desde el inicio. Para Gellar, esto fue un obstáculo insalvable para la visión de Zhao y su propio entusiasmo por la historia de la nueva Slayer.
Por otro lado, se señalan problemas creativos reales con el piloto. El primer guion fue criticado por “verse demasiado juvenil” y centrarse en la nueva Slayer, llamada inicialmente Nova, mientras que Gellar aparecía solo en una escena final. El guion exploraba la vida de Nova, sus amigos y la reaparición de vampiros en Sunnydale, con una misteriosa compañía detrás de la restauración de la ciudad. Posteriormente, se produjo un nuevo guion más adulto, con más presencia de Buffy y un enfoque de streaming, dando a la Slayer el nombre de Rowan.
Sin embargo, Variety reporta que el estilo de dirección de Zhao no coincidía con el tono que requería Buffy: New Sunnydale. Los personajes nuevos fueron “sub-dirigidos”, y la joven Armstrong, recién cumplidos 16 años, contribuía a que el piloto “se sintiera demasiado juvenil”. Esto revela un desajuste fundamental entre la visión de Zhao y la expectativa del estudio.
En conclusión, la cancelación parece haber sido inevitable debido a la discrepancia entre lo que Zhao y Gellar querían contar —la historia de la nueva generación de Slayers— y lo que los ejecutivos buscaban: una serie más adulta centrada en Buffy. Este desenlace pone en duda el futuro de la franquicia, y la posibilidad de que Gellar regrese a la saga parece cada vez más lejana, marcando un final doloroso para la historia de las Slayers.





