Debo confesar que mi primera impresión de LEGO Batman: Legacy of the Dark Knight se basó únicamente en sus tráilers e imágenes promocionales. En ese momento pensé que sería una experiencia impulsada más por la nostalgia, una especie de parque temático de Batman con el clásico encanto de LEGO. Pero debo reconocer que estuve completamente equivocado. El contenido compartido posteriormente mostró mucho más ambicioso detrás: una aventura mucho más profunda, cargada de referencias al universo del Caballero Oscuro y respaldada por un sistema de combate y exploración sorprendentemente sólido. Aun así, seguía sin entender realmente el panorama completo. No fue hasta terminar la campaña y regresar inmediatamente a su enorme mundo abierto que comprendí lo que Legacy of the Dark Knight representa en realidad: la experiencia definitiva de Batman para cualquier tipo de fanático del personaje.

Tomando como base narrativa la trilogía del Caballero Oscuro, la historia arranca con un joven Bruce Wayne recorriendo los jardines de la Mansión Wayne antes de aquella fatídica noche en el cine. Luego lo vemos entrenando junto a Ra’s al Ghul y, desde ahí, el juego recorre prácticamente todos los momentos clave de la carrera de Batman. Lo impresionante es cómo mezcla influencias de distintas épocas y versiones del héroe: la apariencia y actitud de Poison Ivy recuerdan a Batman & Robin, la escena del museo del Joker evoca a Batman de 1989 y la persecución del Pingüino toma inspiración directa de The Batman de Matt Reeves. A pesar de reunir tantas referencias, el juego nunca se siente como una simple colección de homenajes, porque logra construir una historia propia con bastante personalidad.

A lo largo de una campaña que ronda las 12 horas, iremos ampliando poco a poco la Bat-Familia. Catwoman, Robin, Nightwing, Batgirl, Gordon y otro personaje que es mejor mantener bajo la máscara se sumarán como personajes jugables y convertirán la Baticueva en un verdadero hogar. Como buen juego de LEGO, el tono está lleno de humor absurdo y situaciones disparatadas, pero aun así mantiene intacta la esencia de Batman. Un buen ejemplo es la reinterpretación del ataque de Dos Caras al circo Haley. Tradicionalmente, ese evento termina con la muerte de los padres de Dick Grayson, pero aquí el el resultado mantiene el espíritu del origen clásico, pero adaptado a un tono mucho más ligero y familiar.

Lo fascinante de Legacy of the Dark Knight es cómo logra capturar todas las caras posibles de Batman. Puedes notar rastros del héroe oscuro y brutal de Frank Miller en The Dark Knight Returns, el enfoque más realista de Christopher Nolan o incluso el lado exageradamente camp de la versión de Adam West de 1966. Sin embargo, lo más admirable es que el juego no depende únicamente de la nostalgia. Más allá de las referencias, consigue sentirse fresco, auténtico y con identidad propia, algo que muy pocos títulos inspirados en décadas de historia logran realmente.

Al tratarse de una historia que recorre los orígenes completos de Batman, el juego empieza enseñando lo básico mientras controlamos a un joven Bruce antes de que el trauma defina su vida. Pero es durante el entrenamiento con la Liga de las Sombras donde el sistema de combate empieza a revelar sus verdaderas intenciones. Legacy of the Dark Knight deja atrás el clásico esquema simplificado de los juegos LEGO y apuesta por un combate mucho más dinámico, claramente inspirado en la saga Arkham, aquella que redefinió los juegos de acción hace años.

Cuando empieza la pelea de verdad, la cámara se aleja para darte una vista mucho más clara del caos que tienes enfrente. El sistema de combate se siente sorprendentemente ágil: un botón para atacar, otro para esquivar y uno más para bloquear o contraatacar. Con eso, los integrantes de la Bat-Familia se mueven por las arenas de combate con una precisión que recuerda muchísimo a los juegos de Arkham, mientras los golpes finales explotan en pantalla con clásicos efectos de cómic como “WHAM”, “POW” y “THWACK”. Es un cambio enorme respecto a los LEGO tradicionales, y la profundidad aumenta todavía más gracias a los gadgets únicos de cada personaje, como los Batarangs de Batman, el látigo de Catwoman, el dron de Batgirl o incluso el extraño lanzador de pegamento de Gordon.

El juego además te obliga a aprovechar esas herramientas, porque no todos los enemigos pueden derrotarse de la misma manera. Hay matones pesados, enemigos con escudos y francotiradores que exigen distintas estrategias para ser eliminados con eficacia. Quienes prefieran una experiencia más relajada pueden bajar la dificultad y disfrutar algo más cercano al estilo clásico de LEGO, pero quienes quieran dominar el nuevo sistema encontrarán bastante profundidad. Hay un árbol de habilidades general y otro específico para cada personaje, lo que añade más opciones conforme avanzas. Para cuando llegué al jefe final, ya estaba encadenando combos y movimientos dignos de Arkham. Sí, el ritmo de combate es un poco más lento y no todas las peleas son intensas, pero aun así resulta imposible no quedar impresionado con lo bien construido que está este sistema.

Otro de los cambios más importantes está en la cantidad de personajes jugables. Atrás quedó esa gigantesca colección de minifiguras que apenas se diferenciaban entre sí. En su lugar, Legacy of the Dark Knight apuesta por un grupo mucho más reducido, pero muchísimo más trabajado y completo. Los gadgets no solo sirven para combatir, sino también para resolver acertijos y superar secciones de plataformas durante las misiones. Gracias a eso, el diseño de niveles mejora muchísimo, ya que cada escenario parece construido específicamente para aprovechar las habilidades de los dos personajes asignados. Los clásicos juegos de LEGO apostaban más por la rejugabilidad mediante decenas de personajes, pero aquí la experiencia momento a momento se siente mucho más cuidada y entretenida.

Fuera de las misiones principales, Gotham City se convierte en otro de los grandes protagonistas del juego. En el mundo abierto puedes cambiar libremente entre personajes mientras recorres esta versión hecha de bloques de la ciudad, y la verdad es que el resultado es espectacular. La Gotham de Legacy of the Dark Knight es fácilmente una de las mejores recreaciones del universo de Batman que se han visto en un juego LEGO. Las calles mojadas por la lluvia, los callejones llenos de referencias y el constante movimiento de la ciudad consiguen darle muchísima personalidad. Además, recorrerla en los distintos Batimóviles resulta sorprendentemente divertido gracias a una conducción arcade muy pulida y satisfactoria.

Y por supuesto, Gotham está repleta de actividades secundarias. Trofeos de Riddler, animales escapados del zoológico, acertijos de Cluemaster, crímenes aleatorios y muchas otras tareas aparecen repartidas por toda la ciudad para tentar a quienes buscan completar el juego al 100%. Lo mejor es que ninguna de estas actividades se siente pesada o demasiado extensa. Son desafíos rápidos, entretenidos y pensados para aprovechar las habilidades de cada personaje de maneras distintas, haciendo que explorar la ciudad sea constantemente divertido. Más de una vez terminé desviándome de mi objetivo principal solo porque apareció un nuevo ícono en pantalla mientras planeaba entre edificios o recorría Gotham en el Batimóvil.

Golpear criminales, destruir muebles o ayudar ciudadanos: prácticamente todo lo que hagas en el juego te recompensa con los clásicos Studs. Y créeme, vas a querer mantener esos multiplicadores activos y recoger cada Stud morado que encuentres, porque tienen una utilidad bastante importante. Sí, puedes gastar tus ganancias en los más de 100 trajes desbloqueables disponibles en la tienda de Bat-Mite, pero también conviene guardar algo de dinero para la enorme cantidad de objetos decorativos que puedes llevar a la Batcueva personalizable. La Batcueva no funciona solo como un menú o centro de operaciones; es prácticamente un museo interactivo dedicado a Batman, lleno de detalles y referencias que transmiten un cariño enorme por el personaje. Personalmente, pasé muchísimo tiempo reorganizando y decorando mi base como si estuviera jugando Los Sims, y honestamente no veo razones para dejar de hacerlo incluso después de terminar la historia principal.

Lo más admirable es que TT Games demuestra constantemente que entiende y ama el universo de Batman mucho más allá de lo superficial. Durante mi partida me crucé con personajes secundarios tan peculiares como Gentleman Ghost, Egghead o Condiment King; encontré la cafetería destrozada del inicio de Arkham Knight; y perdí la cuenta de todos los easter eggs escondidos en carteles, edificios y luces de neón repartidas por Gotham. Uno de mis detalles favoritos ocurre durante una misión protagonizada por Batman y Catwoman en una tienda departamental. Si usas el látigo de Catwoman sobre un maniquí, primero le arrancará la cabeza antes de destruir el resto del cuerpo, una referencia brillante a la famosa escena de Michelle Pfeiffer en Batman Returns. Es un detalle pequeño y fácil de pasar por alto, pero son justamente esas cosas las que hacen sentir especial a este juego para cualquier fan del Caballero Oscuro. Debo decir que el respeto que Legacy of the Dark Knight tiene por Batman y por todo el universo DC resulta genuinamente impresionante. Cada rincón de Gotham parece esconder algún guiño pensado para los fans más obsesivos, y estoy seguro de que todavía me quedan muchísimos por descubrir mientras avanzo hacia el 100% del juego.

Con siete personajes jugables principales, era lógico que el juego incluyera cooperativo local, y la verdad es que funciona bastante bien. Jugar acompañado resulta muy entretenido porque cada personaje se siente útil y suficientemente diferente del resto. Eso sí, hay algunos problemas técnicos que no se pueden ignorar. Independientemente de la configuración gráfica elegida, el rendimiento suele resentirse bastante cuando entra un segundo jugador en pantalla. Además, durante mi partida encontré algunos cierres inesperados y un bug que bloqueó temporalmente mi progreso. No son fallos que arruinen por completo la experiencia, pero sí empañan ligeramente un juego que por lo demás brilla muchísimo.

Usar la palabra “Legacy” en un juego centrado en un héroe con décadas de historia era una decisión bastante arriesgada, especialmente tratándose de una adaptación hecha con figuras LEGO. Sin embargo, TT Games no solo consigue estar a la altura, sino que supera muchas expectativas. Legacy of the Dark Knight logra capturar la esencia completa de Batman mientras ofrece sistemas de combate, exploración y progresión muchísimo más profundos de lo que cualquiera esperaría de un juego LEGO. Más que un simple homenaje, termina sintiéndose como una verdadera carta de amor al Caballero Oscuro y a toda su historia.

gamecored score 9

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de LEGO Batman: Legacy of the Dark Knight brindada por WB Games para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

El combate es mucho más profundo y dinámico que en anteriores juegos de LEGO, con claras influencias de la saga Arkham. La recreación de Gotham City es espectacular, llena de detalles, referencias y actividades entretenidas. La Batcueva personalizable funciona como un auténtico museo interactivo de Batman, repleto de fan service bien trabajado. El juego demuestra un enorme respeto por toda la historia del personaje, incorporando referencias de cómics, películas y series de distintas épocas.

PUNTOS MALOS

El rendimiento técnico es inconsistente, especialmente en cooperativo, con caídas de frames notorias. Algunos bugs y cierres inesperados afectan ligeramente el ritmo de la experiencia.

CONCLUSIÓN

LEGO Batman: Legacy of the Dark Knight no solo reinventa la fórmula clásica de LEGO, sino que también se convierte en una de las cartas de amor más completas y ambiciosas jamás hechas para Batman.