Muchas veces me he topado con títulos excéntricos, raros y extraños, que suelen dejar siempre algún tipo de impresión más arraigada debido a lo audaz de su premisa o novedad de su presentación. Sin embargo, lo que he experimentado con Tomodachi Life: Living the dream se lleva el trono, al menos en lo que va de este 2026, pues realmente sorprende al trasladar un concepto tan bizarro al extremo. Pero ¿qué es exactamente Tomodachi Life: Living the dream? ¿Vale la pena jugarlo? ¡Vamos a verlo!

Este título puede enmarcarse en el género de juegos de simulación social, y al verlo lo primero que te vendrá a la mente son algunos referentes del género como Los Sims o Animal Crossing, sin embargo, esa descripción realmente no le hace justicia a este juego.

Y es que en Tomodachi Life: Living the dream tomamos el rol de un ser omnipresente, una especie de dios, de hecho, puedes hacer que te llamen como tu prefieras, el cual puede verlo y oírlo todo, o casi todo, y aunque podamos intervenir y forzar algunos encuentros, el resultado final nunca dependerá de nosotros, sino de los habitantes de tu isla por completo. Así que, volviendo a la comparación, no es como los títulos que te mencioné, sino que se parece más a una especie de reality con bastantes cuotas de un humor bizarro, pero por suerte bastante gracioso.

Para empezar, siempre todo arranca con la creación de tus habitantes que, si no te lo mencioné antes, son Miis. Así que apenas comiences te verás forzado a empezar a darle forma a un Mii, o como hice en un inicio, utilicé alguno de los que ya tenía grabados en mi cuenta, luego de hacerle ciertos reajustes.

Acá te vas a dar de lleno con el creador de Miis, que en esta ocasión es uno de los puntos más fuertes del título ya que es bastante robusto, pues el editor cuenta con una gran variedad de opciones que no solo te permitirán poder lograr lo que buscas, sino que hace tan bien su trabajo que sin mucho esfuerzo o necesidad de tutoriales lograrás resultados bastante decentes. De igual forma, lo puedes hacer todo de manera manual, o guiado un poco por el juego.

Por si fuera poco, no solo estás limitado a armar tu Mii con las variantes de ojos, narices, etc, que te propone el título, sino que de manera muy inteligente los desarrolladores han incluido un pintado de rostro, el cual abre posibilidades infinitas a lo que podremos crear, ya que básicamente puedes darle forma al rostro que desees. Es cierto que en ocasiones se ven algo menos expresivos que con las opciones normales, pero da carta libre a tu imaginación. Así que podrás meter en tu isla a tus amigos, a ti, tus enemigos, y alguna que otra celebridad, etc.

Además, algo que descubrirás rápidamente, no hay ningún tipo de censura a lo que podrás hacer, algo novedoso para Nintendo pero que al final le pasa factura al juego. Aunque hablaremos de ello después.

Lamentablemente en este apartado, y en realidad a lo largo del juego, al ser un título de la Nintendo Switch original, sin versión para la Nintendo Switch 2, no hace uso de las opciones que podría darnos la nueva consola de Nintendo, como los mandos tipo mouse, que habrían ayudado mucho en estas y otras creaciones que veremos más adelante.

Como cereza del pastel, y algo bastante importante al finalizar tu Mii/habitante, podrás ponerle una voz, que es personalizable y suena robótica, pero eso es lo de menos, pues es bastante hilarante, sobre todo porque los Miis hablan con cierta regularidad. Como último paso, tendrás que asignarles una personalidad a través de unas barras móviles, logrando que cada mezcla cambie algo, y así tener variedad en la población. Esto el juego lo procesa y te da un perfil de personalidad, de entre 16 posibles, que en un inicio se diferencian por el color de la ropa.

Con ello tu Mii llega a la isla y empieza el juego. Así que tendrás que asignarle un lugar donde vivir, y el título te va dando indicaciones a manera de que aprendas. Así verás que debes alimentar a tus Miis para que estén contentos, y que a través de una cartilla te van mostrando sus gustos. Para esto, con el Mii ya instalado, tendrás acceso a edificios/tiendas de la isla, comenzando por comida, ropa, estación de tv, etc.

Es importante tener en cuenta esto, pues al no existir una línea narrativa como tal, el progreso de tu isla está amarrado al ingreso de nuevos habitantes, ya que, al menos en el inicio, se van liberando ciertos edificios, comercios y diversas cosas (que las dejo para que las descubras por tu cuenta), y que se da a medida que alcanzas cierto número de Miis en la isla. Asimismo, el juego en realidad no empieza a despegar y volverse divertido hasta que obtienes un número decente de pobladores, podríamos decir entre 15 y 20, siendo el límite el de 70.

El problema aquí es que, si bien en un inicio es divertido ir añadiendo Miis, al llegar a tu Mii número 15 empezarás a aburrirte de estar teniendo que crear uno por uno. Bueno, el umbral puede ser mayor en todo caso, pero a las finales se termina volviendo en una tarea bastante repetitiva tener que pasar por todo el proceso para añadir un nuevo habitante.

Esto se podría haber evitado si Nintendo colocaba una especie de botón randomizador de creación de personajes, ahorrándonos mucho trabajo, o ayudándonos a compartir Miis, lo cual termina convirtiéndose en el mayor punto negativo del juego.

Como te mencioné antes, para sorpresa de todos, Tomodachi Life: Living the dream te da bastante libertad a la hora de crear y nombrar cosas, pues básicamente no existe censura alguna, pudiendo dibujar lo que te dé la gana o poner los nombres más sucios posibles que se te puedan ocurrir; y seamos realistas, es evidente que va a suceder.

El punto negativo es que, Nintendo siendo Nintendo, contrapesa esto con básicamente una nula funcionalidad multijugador online, ya sea para visitar o compartir diseños, habitantes, etc. La única manera de hacerlo es realizarlo de forma local pero, siendo este un juego de nicho, parece una tarea titánica encontrar a alguien que le haya dedicado tiempo.

Esto repercute en que, a diferencia de entregas anteriores, estamos limitados a mirar tutoriales de creaciones, que al final terminan haciendo más tedioso todo el proceso de poder crear nuevos personajes. La limitación de poder compartir tus creaciones llega al punto que ni siquiera las capturas que realices del juego aparecerán en la app de Nintendo, sino que tendrás que hacerlo a la vieja escuela, conectándole un cable a la consola para poder ver las imágenes en un ordenador.

Volviendo al juego, una vez que tengas una cantidad regular de Miis todo se vuelve más divertido ya que sus interacciones suelen venir cargadas de grandes dosis de humor. Muchas veces un humor raro, o de bromas de corte slapstick, pero que siempre te lograrán sacar una sonrisa.

Como mencioné antes, aquí tu eres un espectador, así que si bien puedes forzar a que sea hablen unos a otros arrastrándolos por todo el mapa, las consecuencias de sus conversaciones o resultado final no depende en absoluto de ti y estás a merced de lo que decida el juego.

Esto es bastante divertido ya que no puedes llegar a salirte con la tuya si es que eso pretendías, generándonos una expectativa real sobre cuál puede ser el resultado final de que nuestros diferentes habitantes socialicen entre sí.

Asimismo, otro punto divertido es que muchas veces tendrás pequeños minijuegos bizarros que pueden ayudar a tomar la decisión a un Mii sobre declarar su amor, o sacarlo de un sueño malo, o en realidad cualquier excusa ridícula que se te pueda ocurrir, y si bien suelen ser divertidos, ya para cuando estes avanzado también se tornarán algo repetitivos.

Finalmente, el juego en su progreso, más allá de este corte tipo reality y la creación de Miis, tiene muchas herramientas que harán personalizable las casas de tus Miis, su vestimenta, el diseño de tu isla, y es otro punto a favor del juego ya que hay mucho contenido con el cual te puedes divertir en este apartado. Tratando de plasmar tus dotes de modista, urbanista o ser supremo en sí. Si a eso le sumas que los habitantes de tu isla pueden aprender algunas de tus expresiones o traer a colación en sus conversaciones cosas que les has enseñado, pues tienes una buena combinación de variables.

En conclusión, Tomodachi Life: Living the Dream es un juego divertido con una propuesta bastante original, con grandes cantidades de cosas por coleccionar y por personalizar en las cuales vas a pasar mucho tiempo; ya sea creando tus Miis, acomodando tu isla, eligiendo la mejor decoración de interior o vestimenta, etc. Lamentablemente algunos elementos del juego se tornan repetitivos, y el no poder compartir de manera directa tus habitantes y diseños termina capando a algo que pudo haber sido más grande.

gamecored score 7.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Tomodachi Life: Living the dream brindada por Nintendo para Nintendo Switch 2.

PUNTOS BUENOS

Divertido. Original. Un robusto creador de Miis. Libertad plena para nombrar o diseñar tus Miis.

PUNTOS MALOS

Compartir habitantes es una opción casi nula. No tiene versión para Nintendo Switch 2. Se torna repetitivo.

CONCLUSIÓN

Te recomiendo que antes de adentrarte a Tomodachi Life: Living the dream veas algunos videos, pues es un concepto un poco difícil de explicar y es de aquellas cosas que tienes que probar para entender. Aun así, es un juego divertido que te va a sacar varias carcajadas, aunque lamentablemente tiene varias oportunidades perdidas. Aun así, es único como él solo, y eso de por sí ya es un gran mérito.