Joe & Mac fueron parte de aquella época en la que los videojuegos de plataformas podían convertir prácticamente cualquier idea en una aventura. Dos cavernícolas enfrentándose a dinosaurios gigantes, lanzando armas improvisadas y recorriendo escenarios llenos de colores parecían suficientes para construir un juego entretenido. Y, en buena medida, lo eran. A principios de los noventa, Data East consiguió que estos personajes encontraran su lugar entre las numerosas propuestas que llegaban a las consolas de 16 bits, gracias a una combinación de acción sencilla, humor absurdo y una dirección artística que aprovechaba muy bien las posibilidades de la época.
Han pasado más de treinta años desde entonces y Joe & Mac Retro Collection nos permite regresar a esas aventuras con una recopilación que reúne tres juegos de Super Nintendo: Joe & Mac: Caveman Ninja, Congo’s Caper y Joe & Mac 2: Lost in the Tropics. Aunque comparten una ambientación prehistórica, personajes caricaturescos y una estructura basada en plataformas y combate, cada uno tiene suficientes diferencias como para mostrar cómo fue evolucionando la fórmula. Lo interesante es que los títulos que mejor han resistido el paso del tiempo no son necesariamente los que recordamos con mayor cariño, sino aquellos que se atrevieron a experimentar un poco más.
Esta colección, publicada por Red Art Games, recupera las tres aventuras originales y las acompaña con algunas comodidades modernas, modos adicionales y una selección de materiales históricos. La hemos tomado como referencia en su edición de Nintendo Switch, que también puede disfrutarse en Switch 2. Y aunque sus juegos conservan varias de las limitaciones habituales de aquella generación, la posibilidad de recorrer toda la evolución de la serie en un mismo paquete termina siendo uno de sus mayores atractivos.
El primero de ellos es Joe & Mac: Caveman Ninja, probablemente la entrega más reconocida de la franquicia. Su propuesta es bastante directa: avanzamos por escenarios llenos de enemigos prehistóricos, saltamos entre plataformas y utilizamos distintas armas para eliminar cualquier criatura que aparezca en nuestro camino. No existen demasiadas complicaciones ni sistemas que debamos aprender. Todo gira alrededor de superar obstáculos, recoger objetos y llegar hasta el jefe que nos espera al final de cada nivel. Es una experiencia que conserva intacta esa filosofía arcade donde la acción inmediata importa mucho más que cualquier otra cosa.




Y aunque su sencillez puede resultar agradable durante los primeros minutos, también deja en evidencia algunas decisiones de diseño que no han envejecido particularmente bien. Los enemigos pueden reaparecer apenas nos alejamos de determinadas zonas, algunas muertes llegan de manera bastante inesperada y el juego nos obliga a recoger armas que no siempre resultan tan útiles como las que llevábamos equipadas. Las ruedas de piedra, por ejemplo, pueden terminar complicando enfrentamientos que serían mucho más sencillos con otras opciones. Son pequeños problemas que no arruinan la experiencia, pero que sí nos recuerdan constantemente que estamos jugando un título diseñado bajo las reglas de principios de los noventa.
Afortunadamente, hay algo que sigue funcionando de maravilla: su sentido del humor. Los dinosaurios tienen expresiones exageradas, ojos que prácticamente se salen de sus órbitas cuando reciben un golpe y animaciones que convierten incluso los enfrentamientos más simples en situaciones bastante divertidas. Los protagonistas tampoco se quedan atrás, con movimientos caricaturescos que aportan personalidad a cada acción. Joe & Mac nunca necesitó tomarse demasiado en serio para resultar entretenido, y esa identidad visual sigue siendo una de sus mayores fortalezas.
Los jefes también destacan por sus diseños extravagantes. Podemos encontrarnos con enormes criaturas que utilizan ataques tan absurdos como escupir cavernícolas o lanzar chorros de agua, todo acompañado de animaciones exageradas que hacen que cada encuentro resulte visualmente atractivo. Sin embargo, no suelen representar un desafío especialmente complicado. Una vez identificamos sus patrones de ataque, derrotarlos termina siendo relativamente sencillo. Por eso, aunque el primer Joe & Mac conserva su encanto, su jugabilidad resulta bastante limitada cuando la comparamos con lo que ofrecen las otras dos entregas de esta colección.
La situación cambia considerablemente con Congo’s Caper, un juego que toma algunas de las ideas del original y las transforma en una aventura de plataformas mucho más elaborada. Aquí encontramos escenarios que invitan a explorar, rutas alternativas y secretos que recompensan nuestra curiosidad. Su estructura recuerda más a propuestas como Sonic the Hedgehog o Kid Chameleon, donde avanzar rápidamente no siempre representa la mejor manera de descubrir todo lo que ofrece cada nivel. Es un cambio importante que convierte la exploración en una parte fundamental de la experiencia.



Uno de sus elementos más interesantes está en la manera en que utiliza determinadas mecánicas para ampliar las posibilidades de movimiento. Las lianas que crecen verticalmente, por ejemplo, nos permiten alcanzar zonas elevadas si tenemos la paciencia suficiente para esperar y aprovecharlas correctamente. Podemos continuar por el camino más sencillo o detenernos para descubrir hasta dónde nos lleva una ruta alternativa. Son ideas bastante simples, pero funcionan porque consiguen que el escenario tenga algo más que plataformas y enemigos colocados uno detrás de otro.
También encontramos habitaciones ocultas, coleccionables y mejoras que aportan una sensación de progresión más satisfactoria. En lugar de limitarnos a correr hacia la meta, comenzamos a prestar atención a los alrededores y a preguntarnos si existe algún secreto escondido fuera de la ruta principal. Congo’s Caper demuestra que la serie podía ofrecer algo más interesante que su fórmula arcade original, aunque todavía conserva ciertas decisiones de diseño y dificultades características de los juegos de plataformas de aquella época.
Sin embargo, la entrega que termina dejando una impresión más fuerte es Joe & Mac 2: Lost in the Tropics, conocido como Joe & Mac 3 en Japón. Esta secuela recupera buena parte de la acción del primer juego, pero la combina con escenarios más elaborados, una estructura menos rígida y algunas actividades que aportan variedad. El resultado es una aventura considerablemente más ambiciosa, que consigue aprovechar las bases de la franquicia sin sentirse como una simple repetición de lo que ya habíamos jugado.
Una de sus principales novedades es la incorporación de un mapa desde el que podemos seleccionar los niveles que queremos completar. Esto permite que la aventura tenga una progresión más flexible y nos da cierta libertad para decidir hacia dónde continuar. Además, entre una fase y otra podemos participar en actividades adicionales, como construir un campamento o comprar flores con las monedas de piedra que recogemos para conquistar a las cavernícolas. Son mecánicas bastante sencillas, pero ayudan a que el mundo tenga más personalidad y a que nuestra participación no se limite exclusivamente a derrotar dinosaurios.
El diseño de niveles también presenta mejoras importantes. Los escenarios incorporan superficies que reaccionan a nuestros movimientos, zonas de hielo donde resulta más complicado controlar al personaje y situaciones que requieren prestar atención al entorno. Incluso algunos ataques recuerdan a Toki, especialmente por la manera en que combinan proyectiles con desplazamientos entre plataformas. La aventura consigue ofrecer más variedad sin perder la sencillez que caracteriza a Joe & Mac, algo que no siempre resulta fácil cuando una secuela intenta incorporar tantas ideas nuevas.




También se nota un mayor cuidado en las animaciones y en la presentación de determinados acontecimientos. Hay momentos donde los personajes son impulsados por chorros de agua o deben superar obstáculos que aprovechan mucho mejor el movimiento y las posibilidades visuales de los escenarios. Los jefes, por su parte, cuentan con introducciones más elaboradas que ayudan a generar expectativa antes del enfrentamiento. Uno de los mejores ejemplos es un triceratops que comienza a destruir una pared de hielo poco a poco antes de aparecer frente a nosotros. No es una secuencia técnicamente compleja, pero demuestra cómo una buena animación y una presentación acertada pueden hacer que un encuentro sencillo resulte mucho más memorable.
Después de jugar las tres entregas, resulta bastante interesante comprobar cómo fue cambiando la filosofía de Data East. El primer Joe & Mac estableció una base de acción directa y escenarios coloridos, mientras que Congo’s Caper apostó por niveles más complejos y una exploración mucho más importante. Finalmente, Lost in the Tropics consiguió combinar parte de esas ideas con una estructura más amplia y nuevas actividades. La colección funciona especialmente bien porque nos permite apreciar esa evolución de manera inmediata, y también porque deja claro que las secuelas tienen mucho más que ofrecer de lo que podríamos recordar.
Por supuesto, el apartado artístico sigue siendo uno de los mayores motivos para disfrutar de estos juegos. Sus personajes tienen proporciones exageradas, los enemigos parecen salidos de una caricatura y los escenarios aprovechan colores intensos que todavía resultan muy agradables. Existe una expresividad particular en las animaciones de 16 bits que consigue transmitir muchísimo con relativamente pocos elementos. Los dinosaurios se tambalean cuando reciben daño, los protagonistas reaccionan de maneras absurdas y los jefes ocupan buena parte de la pantalla con diseños que parecen deliberadamente ridículos. Es una dirección artística que ha envejecido mucho mejor que algunas de sus mecánicas jugables.
Pero Joe & Mac Retro Collection no se limita a reunir los tres títulos originales. Red Art Games también ha incorporado algunas funciones modernas que hacen que regresar a estas aventuras resulte considerablemente más cómodo. La más importante es la posibilidad de rebobinar la partida, una herramienta que nos permite corregir errores cuando calculamos mal un salto o terminamos sorprendidos por un enemigo. En juegos donde determinadas muertes pueden sentirse injustas, contar con esta opción representa una diferencia enorme.
A esto se suman los estados de guardado, que permiten conservar nuestro progreso en cualquier momento sin necesidad de repetir secciones completas. Es una función especialmente útil para quienes no tienen la paciencia o el tiempo suficiente para superar determinados desafíos siguiendo las reglas originales. Estas herramientas no modifican la estructura de los juegos, pero sí eliminan buena parte de las frustraciones que podrían alejar a los jugadores actuales. Y lo mejor es que podemos decidir cuándo utilizarlas, conservando la posibilidad de disfrutar de una experiencia más tradicional.



Otra novedad interesante es el modo Boss Rush, que nos permite enfrentarnos consecutivamente a los jefes de las tres entregas sin tener que recorrer nuevamente todos sus niveles. Es una incorporación bastante acertada, especialmente porque los enfrentamientos contra estas enormes criaturas representan algunos de los momentos visualmente más entretenidos de la colección. Aunque los patrones de ataque no siempre son particularmente exigentes, la variedad de diseños y animaciones consigue que este modo tenga suficiente atractivo como para dedicarle algunas partidas adicionales.
En cuanto a las opciones visuales, encontramos un filtro CRT que intenta recrear la apariencia de los antiguos televisores de tubo, además de diferentes marcos que podemos utilizar para personalizar la presentación. Puede parecer una incorporación menor, pero estos juegos fueron diseñados pensando en pantallas muy diferentes a las actuales. El filtro ayuda a suavizar los píxeles y recuperar parte de la apariencia con la que muchos conocimos estas aventuras, aunque quienes prefieran una imagen más limpia también pueden disfrutar de los gráficos originales sin modificaciones adicionales.
La colección también demuestra cierto interés por preservar la historia de la franquicia. Además de las versiones occidentales, podemos acceder a las ediciones japonesas de los tres juegos, incluyendo la versión sin censura de Caveman Ninja. Esto resulta especialmente interesante para quienes disfrutan comparar las diferencias entre los lanzamientos de distintas regiones y descubrir cómo determinados contenidos fueron modificados para adaptarse a cada mercado. No se trata únicamente de ofrecer más versiones de un mismo juego, sino de conservar parte de su contexto histórico.
Uno de los extras más curiosos es el desempaquetado virtual, una función que nos permite observar las cajas originales de Super Nintendo, los cartuchos y sus respectivos manuales. Es una manera bastante agradable de recuperar aquellos elementos que formaban parte de la experiencia de comprar un videojuego durante los noventa. También encontramos una galería con ilustraciones conceptuales y bocetos de personajes que permiten apreciar mejor el trabajo artístico detrás de estas aventuras. Son materiales que aportan valor a la recopilación y que demuestran una preocupación por conservar algo más que los juegos en sí mismos.
Y aunque las ilustraciones y los materiales originales son interesantes, habría sido fantástico encontrar entrevistas con los desarrolladores, testimonios de los artistas o algún documental que explicara cómo evolucionó la serie entre una entrega y otra. Otras recopilaciones retro han demostrado que este tipo de contenido puede transformar una colección de videojuegos antiguos en una experiencia mucho más completa. Aquí tenemos acceso a una buena cantidad de material histórico, pero falta una explicación más profunda sobre las personas y las decisiones creativas que dieron vida a Joe & Mac.




Y es una ausencia que se siente especialmente porque los tres juegos muestran una evolución bastante clara. Sería interesante conocer por qué Congo’s Caper apostó por una estructura más cercana a los plataformas tradicionales de consola o qué motivó la incorporación de actividades adicionales en Lost in the Tropics. También habría sido agradable escuchar a los artistas hablar sobre esos dinosaurios de ojos enormes y animaciones exageradas que terminaron convirtiéndose en una de las características más reconocibles de la franquicia. Los bocetos permiten apreciar el resultado, pero no terminan de contarnos la historia que existe detrás de ellos.
Por otro lado, debemos tener presente que estas aventuras siguen siendo productos de su época. Las mejoras de calidad de vida ayudan muchísimo, pero no eliminan por completo sus problemas originales. El primer Joe & Mac puede sentirse repetitivo, algunos enemigos aparecen en posiciones poco convenientes y determinadas secciones conservan una dificultad que depende más de memorizar obstáculos que de dominar las mecánicas. Incluso las secuelas, que presentan diseños mucho más interesantes, tienen momentos donde se nota el paso de los años. Es parte de la experiencia de regresar a videojuegos clásicos, y conviene tenerlo presente antes de acercarse a esta colección.
A pesar de ello, Joe & Mac Retro Collection termina siendo una recopilación más interesante de lo que podría parecer inicialmente. El primer juego conserva su encanto arcade, pero son Congo’s Caper y Lost in the Tropics los que realmente justifican dedicarle tiempo al paquete completo. Ambos introducen ideas que enriquecen la jugabilidad, ofrecen escenarios más elaborados y demuestran que la franquicia tenía suficiente potencial para experimentar con nuevas mecánicas. Además, las herramientas modernas hacen que todas estas aventuras resulten mucho más accesibles sin perder su identidad original. Es cierto que habría sido agradable encontrar más contenido documental y que algunas decisiones de diseño han envejecido bastante mal, pero las funciones de rebobinado, los estados de guardado, el modo Boss Rush y los materiales históricos aportan suficiente valor a la experiencia. Red Art Games ha conseguido recuperar tres títulos que merecen ser recordados, respetando sus particularidades y ofreciendo nuevas razones para disfrutarlos. Para quienes crecieron jugando Joe & Mac, esta colección representa una oportunidad bastante agradable de regresar a la prehistoria. Y para quienes nunca conocieron a estos cavernícolas, sus secuelas podrían terminar siendo una sorpresa mucho más entretenida de lo esperado.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Joe & Mac Retro Collection brindada por Red Art Games para Nintendo Switch 2.
PUNTOS BUENOS
Tres aventuras con suficiente variedad, que permiten apreciar la evolución de la franquicia, especialmente con las mecánicas de exploración de Congo's Caper y Lost in the Tropics. Una dirección artística que conserva todo su encanto, con escenarios coloridos, personajes caricaturescos y animaciones exageradas que siguen siendo muy divertidas. Excelentes mejoras de calidad de vida, incluyendo rebobinado, estados de guardado, modo Boss Rush y contenido histórico que aporta valor a la colección.PUNTOS MALOS
Mecánicas que han envejecido considerablemente, especialmente en el primer Joe & Mac, con enemigos que reaparecen, muertes injustas y una jugabilidad algo repetitiva. Enfrentamientos contra jefes poco exigentes, que destacan más por sus diseños y animaciones que por ofrecer desafíos realmente interesantes. Contenido documental insuficiente, con ausencia de entrevistas, testimonios y materiales que profundicen en la historia del desarrollo de la franquicia.CONCLUSIÓN
Joe & Mac Retro Collection recupera tres encantadoras aventuras prehistóricas que, pese al paso de los años y algunas mecánicas anticuadas, siguen divirtiendo gracias a su personalidad y acertadas mejoras modernas.