Tras el lanzamiento de Final Fantasy VII Remake Intergrade para Nintendo Switch 2 a comienzos de año, Square Enix no tardó mucho en dar el siguiente paso con la llegada de Final Fantasy VII Rebirth, apenas cinco meses después. El trabajo realizado con Remake fue extraordinario, convirtiéndose rápidamente en uno de los ports más impresionantes disponibles en la consola. Sin embargo, hay que considerar que aquel juego se desarrollaba casi por completo dentro de Midgar, mientras que Rebirth plantea un desafío mucho mayor al trasladar a los jugadores a un enorme mundo abierto lleno de regiones, ciudades y escenarios de gran escala. Por eso, era inevitable preguntarse cómo lograría Nintendo Switch 2 manejar una experiencia tan ambiciosa.
No es ningún secreto que Final Fantasy VII Rebirth es considerado por muchos como uno de los mejores RPG de los últimos años. Desde su lanzamiento original recibió elogios generalizados y se convirtió en uno de los títulos más destacados de 2024. Después de cientos de horas invertidas entre PlayStation 5 y PC, regresar a este universo en formato portátil representaba una oportunidad perfecta para volver a recorrer sus escenarios y disfrutar de la aventura prácticamente en cualquier lugar.
Tras varias semanas probando esta nueva versión, la conclusión es bastante positiva. El port para Nintendo Switch 2 consigue resultados sorprendentes y demuestra hasta dónde puede llegar el hardware de la consola. Aunque existen algunos pequeños inconvenientes técnicos y ciertas limitaciones inevitables, el resultado general es sólido y nunca llega a comprometer la experiencia principal. Ver uno de los RPG más ambiciosos de la última década funcionando de forma tan competente en una consola híbrida ya es un logro considerable.

Para quienes se adentran en Rebirth por primera vez, la aventura comienza justo después de los acontecimientos ocurridos en Midgar. Tras escapar de la ciudad, Cloud y sus compañeros llegan a Kalm antes de embarcarse en una extensa travesía por todo el planeta mientras siguen el rastro de Sephiroth y los misteriosos encapuchados. Esta nueva entrega amplía considerablemente el elenco jugable con la incorporación de Red XIII, Yuffie Kisaragi y Cait Sith, personajes que no solo aportan nuevas mecánicas de combate, sino que también desempeñan un papel importante dentro de la historia. La narrativa adapta gran parte de los eventos correspondientes al primer disco del juego original, ofreciendo numerosas sorpresas tanto para los veteranos que conocen cada detalle de la obra clásica como para quienes están descubriendo este universo por primera vez. A lo largo de aproximadamente cuarenta horas de historia principal, los jugadores visitarán algunas de las localizaciones más emblemáticas de la franquicia.
Uno de los mayores atractivos de Rebirth es precisamente su escala. La aventura se desarrolla a través de siete enormes regiones repletas de actividades, secretos, misiones secundarias y desafíos opcionales. Aunque abandona los límites de Midgar, el juego mantiene el mismo nivel de espectacularidad visual y narrativa, llevando constantemente a los jugadores a ciudades gigantescas y escenarios inolvidables. Lugares tan icónicos como Cosmo Canyon, Junon o el Gold Saucer regresan completamente reimaginados y con un nivel de detalle impresionante.
En el apartado jugable, el sistema de combate recibe varias mejoras importantes. La novedad más destacada es el sistema de Sinergias, que permite combinar habilidades y ataques especiales entre distintos miembros del grupo para ejecutar movimientos espectaculares y causar enormes cantidades de daño. Estas nuevas opciones estratégicas aportan una mayor profundidad a los enfrentamientos y fomentan el uso de todo el equipo durante las batallas. Además, el combate aéreo ha sido revisado para ofrecer una experiencia mucho más fluida. Personajes como Cloud cuentan ahora con más herramientas para enfrentarse a enemigos voladores sin las limitaciones presentes en la entrega anterior. Sumado a la enorme cantidad de habilidades, materias y configuraciones disponibles, Rebirth mantiene una sensación constante de variedad que sigue resultando divertida incluso después de cientos de horas de juego, algo que pocos RPG consiguen alcanzar.
Más allá de la historia principal, Final Fantasy VII Rebirth ofrece una enorme cantidad de contenido para explorar. Ya sea fortaleciendo la relación con los distintos miembros del grupo, completando misiones secundarias o descubriendo secretos repartidos por el mundo, siempre hay algo nuevo por hacer. Sin embargo, dejando a un lado la calidad de la aventura en sí —que ya fue ampliamente elogiada en otras plataformas—, la gran pregunta aquí es cómo se comporta esta ambiciosa producción en Nintendo Switch 2.


La primera Nintendo Switch se ganó una reputación algo irregular cuando se trataba de ports técnicamente exigentes, pero la situación parece muy diferente con su sucesora. En los últimos meses hemos visto llegar títulos tan ambiciosos como Cyberpunk 2077, además de futuros lanzamientos de gran calibre que apuntan a consolidar el potencial de la consola. En ese contexto, Final Fantasy VII Rebirth continúa demostrando que Switch 2 es capaz de mover producciones mucho más grandes de lo que muchos imaginaban. A grandes rasgos, el trabajo realizado por Square Enix resulta impresionante. El estudio ha logrado conservar prácticamente intacta la experiencia original, ajustando cuidadosamente cada apartado técnico para mantener un rendimiento estable. El juego funciona a 30 fotogramas por segundo, una cifra que se mantiene sólida durante la mayor parte de la aventura. Existen algunas caídas ocasionales, especialmente al recorrer ciudades concurridas como Kalm o Costa del Sol, así como determinadas zonas abiertas de gran tamaño, pero son momentos puntuales que rara vez afectan la experiencia general. Lo más destacable es que durante los combates el rendimiento se mantiene muy consistente, incluso en las situaciones más exigentes.
Donde el port realmente brilla es en el modo sobremesa. Con la consola conectada a un televisor, Rebirth luce sorprendentemente cerca de las versiones disponibles en otras plataformas, hasta el punto de que muchas de las diferencias pasan desapercibidas a simple vista. En una pantalla 4K, los recortes visuales solo se hacen evidentes al observar detenidamente ciertos detalles durante las cinemáticas. Los escenarios mantienen una buena nitidez y la calidad visual general supera ampliamente lo que muchos esperaban de una consola portátil. Aunque existen algunos compromisos relacionados con bordes irregulares, calidad del cabello o ciertos elementos del entorno, el resultado global sigue siendo muy convincente.
No obstante, uno de los sacrificios más evidentes aparece en el sistema de carga de elementos del escenario. A diferencia de otras versiones, la vegetación, algunas texturas y ciertos objetos solo aparecen cuando el jugador se acerca lo suficiente, provocando el conocido efecto de «pop-in». Esto afecta especialmente a la hierba, las ramas de los árboles, el follaje y parte de la población de las ciudades. En ocasiones es posible ver personajes aparecer prácticamente delante del jugador, algo que puede resultar llamativo al principio.
Curiosamente, esta decisión parece haber sido tomada de forma deliberada. Al reducir la cantidad de elementos cargados simultáneamente, el juego consigue mantener una distancia de dibujado considerable y preservar la sensación de escala de los escenarios. Aunque el efecto puede resultar algo invasivo durante las primeras horas, especialmente en modo portátil, termina siendo uno de esos detalles que muchos jugadores dejarán de notar con el paso del tiempo.
Otro aspecto relacionado con las limitaciones técnicas del sistema tiene que ver con el uso de DLSS, la tecnología de reconstrucción de imagen utilizada para mejorar el rendimiento. En algunas situaciones pueden apreciarse ciertos artefactos visuales o patrones granulados sobre elementos concretos de la interfaz y determinados objetos del entorno. Iconos interactivos, fondos lejanos o algunos detalles ambientales muestran ocasionalmente signos de esta técnica de escalado. No es algo que arruine la experiencia ni que todos los jugadores perciban de inmediato, pero quienes estén acostumbrados a fijarse en este tipo de detalles probablemente lo notarán. También se han reducido algunas texturas ambientales respecto a las versiones de PlayStation 5 y PC. Las superficies embarradas, ciertas paredes rocosas o algunos elementos lejanos presentan menos nivel de detalle que en el hardware más potente. Estas diferencias suelen apreciarse principalmente al acercarse mucho a determinadas superficies y parecen formar parte de los compromisos necesarios para que una aventura de esta magnitud funcione correctamente en Switch 2.



Afortunadamente, ninguno de estos ajustes llega a afectar de forma significativa la experiencia. La escala del mundo, la calidad de la aventura y la espectacularidad de sus escenarios siguen estando intactas, que es, en última instancia, lo más importante. Square Enix ha tomado decisiones inteligentes para equilibrar fidelidad visual y rendimiento, permitiendo que uno de los RPG más ambiciosos de los últimos años pueda disfrutarse cómodamente tanto en televisión como en formato portátil sin perder la esencia que convirtió a Rebirth en una de las producciones más destacadas de la generación.
Al pasar al modo portátil, las diferencias visuales con respecto al modo sobremesa se hacen evidentes. Para mantener un rendimiento estable, Square Enix ha recurrido a una combinación de resolución dinámica y tecnología DLSS, lo que permite que el juego funcione de manera fluida sin cambios bruscos visibles en la imagen. Sin embargo, esa estabilidad tiene un costo. En determinados momentos, la resolución interna puede descender considerablemente, algo que termina reflejándose en una imagen más suave y menos definida. Como consecuencia, algunos personajes pueden verse ligeramente borrosos y ciertos elementos del escenario pierden nitidez respecto a la experiencia en televisión. Aun así, la esencia del juego permanece intacta. Sigue siendo claramente Final Fantasy VII Rebirth, con la misma escala, contenido y jugabilidad que en otras plataformas, aunque la diferencia visual entre ambos modos resulta fácil de apreciar.
Uno de los aspectos donde más se notan estas limitaciones es en el tratamiento del cabello y ciertos efectos visuales. Durante las secuencias cinematográficas en portátil, algunos personajes presentan una apariencia más difusa o granulada que no está presente en modo dock. Incluso en escenas donde la cámara se centra en un único personaje, la reducción de resolución y calidad de renderizado se hace evidente. Durante la exploración, personajes como Tifa muestran ocasionalmente problemas visuales en el cabello, que puede llegar a parecer parcialmente transparente mientras se mueve.
Durante las pruebas también aparecieron algunos errores específicos de esta versión. Entre ellos, un problema que dejó a Cloud suspendido en el aire durante un combate, un fallo de iluminación en Junon que alteraba drásticamente la escena al mover la cámara y un botón de ascensor que no apareció correctamente hasta recargar una partida guardada. Afortunadamente, ninguno de estos inconvenientes parece especialmente grave y todo apunta a que podrán solucionarse mediante futuras actualizaciones. Otro aspecto importante para quienes planeen jugar principalmente en portátil es la autonomía de la consola. Final Fantasy VII Rebirth es uno de esos títulos capaces de agotar la batería de Switch 2 con sorprendente rapidez. Al igual que ocurre con otros ports AAA exigentes, las sesiones prolongadas requieren prácticamente llevar un cargador portátil a mano. Superar la hora y media de juego sin recargar puede resultar complicado, especialmente teniendo en cuenta lo fácil que es perder la noción del tiempo mientras exploras el enorme mundo del juego.

Al final, la valoración del modo portátil dependerá en gran medida de las expectativas de cada jugador. Quienes prioricen la máxima calidad visual seguirán encontrando en el modo sobremesa la mejor forma de disfrutar de Rebirth. Sin embargo, para quienes valoran la posibilidad de continuar la aventura en cualquier lugar, los sacrificios realizados resultan razonables. Además, incluso con estas limitaciones, el resultado sigue estando por encima de muchas otras alternativas portátiles disponibles actualmente. Para quienes disponen de una gran pantalla 4K, esta probablemente no sea la versión definitiva de Final Fantasy VII Rebirth, pero tampoco pretende serlo. Su objetivo es trasladar una de las producciones más ambiciosas de los últimos años a una consola híbrida, y en ese sentido cumple con creces. El modo sobremesa ofrece resultados excelentes, mientras que el modo portátil mantiene una calidad más que aceptable considerando la magnitud del proyecto.
Sí, existen algunos compromisos técnicos. El efecto pop-in sigue presente, aparecen pequeñas caídas ocasionales de rendimiento y determinados artefactos visuales derivados del uso de DLSS son visibles en ciertas circunstancias. Sin embargo, ninguno de estos problemas llega a afectar de manera significativa la experiencia general. De hecho, durante las pruebas nunca surgió la sensación de abandonar esta versión para volver a jugar en otra plataforma.
Lo más impresionante es comprobar hasta qué punto Square Enix ha logrado aprovechar las capacidades de DLSS en Nintendo Switch 2. El resultado demuestra que la consola es capaz de ejecutar juegos que hace apenas unos años parecían imposibles en un dispositivo de este tamaño. Este port sirve además como una muestra del potencial que tendrá la consola para recibir futuros lanzamientos multiplataforma de gran escala, incluso en una generación donde ya empiezan a asomar nuevos sistemas más potentes. Con Final Fantasy VII Remake Intergrade y ahora Final Fantasy VII Rebirth disponibles en Switch 2, los jugadores de Nintendo ya tienen acceso a las dos primeras partes de la trilogía remake. Y lo más importante es que pueden disfrutarlas prácticamente en cualquier lugar. Rebirth sigue siendo uno de los RPG más impresionantes de los últimos años y esta versión consigue algo que hasta hace poco parecía improbable: llevar toda esa aventura a formato portátil sin sacrificar aquello que la hace especial.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Final Fantasy VII Rebirth brindada por Square Enix para Nintendo Switch 2.
PUNTOS BUENOS
Port técnicamente muy sólido, que mantiene gran parte de la calidad visual y el contenido de las versiones de PS5 y PC. Excelente rendimiento en modo dock, con una imagen nítida y una tasa de 30 FPS estable durante la mayor parte de la aventura. Permite disfrutar uno de los mejores RPG de los últimos años en formato portátil, sin comprometer la experiencia principal.PUNTOS MALOS
El modo portátil presenta una reducción visual evidente, con menor resolución, texturas simplificadas y algunos problemas de renderizado. El pop-in y ciertos artefactos derivados del DLSS son frecuentes, especialmente en ciudades y durante la exploración.CONCLUSIÓN
Final Fantasy VII Rebirth en Nintendo Switch 2 es un port sorprendentemente logrado que lleva uno de los RPG más ambiciosos de la generación a formato portátil con sacrificios técnicos razonables.