Ubisoft ofreció recientemente a los empleados de su sede en París un acuerdo de salida voluntaria, una medida que implicaría el despido de alrededor de 200 trabajadores. Esta decisión provocó una reacción inmediata de varios sindicatos franceses, que elevaron el conflicto a un nuevo nivel.
En respuesta, los sindicatos Solidaires Informatique, STVJV y CFE CGC pidieron a los empleados de Ubisoft Paris que “dejen de trabajar” si el CEO Yves Guillemot se presenta en las oficinas. La acción está vinculada a una visita programada para el 3 de febrero, y busca mostrar un rechazo frontal a la dirección de la compañía.
Según un panfleto sindical difundido internamente, los trabajadores deberían abandonar sus puestos y reunirse frente al edificio en cuanto Guillemot entre a las instalaciones. El mensaje es claro: “no es bienvenido mientras continúe maltratando a sus empleados”, en referencia directa a las decisiones recientes de la cúpula directiva.
Esta no es la primera vez que los sindicatos franceses chocan con Ubisoft en lo que va del mes. Tras el anuncio de una reestructuración interna con cancelaciones de proyectos, Solidaires Informatique ya había convocado una huelga de medio día el 22 de enero, calificando el plan como un “anuncio desastroso”.

En ese contexto, el sindicato exigió aumentos salariales dignos, el fin de los recortes de costos y la conservación y ampliación del trabajo remoto. Además, advirtió que podrían convocarse nuevas huelgas, remarcando que “son los empleados quienes hacen los juegos”, no la dirección.
La reestructuración de Ubisoft incluye la cancelación oficial de cinco proyectos, entre ellos Prince of Persia: The Sands of Time Remake, y la creación de cinco “Creative Houses” que se encargarán de franquicias específicas. Por ejemplo, una de ellas se enfocará en Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six, mientras otra trabajará en sagas narrativas como Anno, Rayman y Beyond Good and Evil.
A pesar de los recortes, Ubisoft aseguró que Beyond Good and Evil 2 sigue siendo una prioridad, aunque el anuncio no convenció a los inversores. Como resultado, las acciones de la compañía cayeron más de un 30%, y aunque han mostrado una leve recuperación, el valor bursátil sigue muy por debajo de su nivel previo, reflejando la profunda desconfianza del mercado.





