El director Eli Roth aseguró que el fracaso de la película de Borderlands se debió principalmente a la intervención del estudio, que modificó el enfoque original de la adaptación hasta convertirla en una producción incapaz de conectar con un público específico. Según el cineasta, los cambios hicieron que la película «no perteneciera a nadie».
Roth era considerado una elección ideal para dirigir el proyecto gracias a su experiencia en películas de terror violentas como Cabin Fever, Hostel y The Green Inferno, un estilo que parecía encajar con el tono irreverente, sangriento y adulto de la popular franquicia de videojuegos de Gearbox.
Sin embargo, el resultado fue un desastre comercial. La cinta apenas recaudó 33 millones de dólares en todo el mundo, pese a contar con un presupuesto de producción cercano a 115 millones de dólares, al que se sumaron alrededor de 30 millones de dólares en gastos de marketing y distribución.
La recepción de la crítica también fue devastadora. Tras levantarse el embargo de reseñas, la película debutó con un 0% de aprobación en Rotten Tomatoes, una cifra extremadamente inusual que posteriormente aumentó hasta apenas 10%, reflejando el pobre recibimiento entre los especialistas.
En una entrevista con Variety, Roth explicó que los ejecutivos exigieron eliminar gran parte del contenido violento y adulto para conseguir una clasificación PG-13 en cines. El director sostuvo que esta decisión desdibujó por completo la identidad de la película y la alejó tanto de los fans de los videojuegos como del público general.
El cineasta afirmó que el filme terminó siendo demasiado suave para los jugadores, quienes esperaban la violencia característica de Borderlands, pero al mismo tiempo no era una película orientada al público infantil, quedando atrapada en un punto intermedio que, en sus palabras, hizo que «no fuera ni una cosa ni la otra».
Roth también aprovechó para criticar la forma en que los grandes estudios abordan este tipo de producciones, asegurando que cada vez son más reacios a asumir riesgos creativos. Como ejemplo, explicó que su nueva película de terror, Ice Cream Man, será distribuida de forma independiente y sin clasificación por edades, precisamente para evitar las limitaciones que experimentó durante la producción de Borderlands.
Las críticas reforzaron esa percepción de una adaptación excesivamente «limpia». Medios especializados señalaron que la película carecía de la personalidad, la violencia y el humor negro que caracterizan a la saga de videojuegos. Incluso algunas reseñas afirmaron que desaprovechó el potencial de sus personajes y temas, convirtiéndose en una adaptación incapaz de capturar la esencia de Borderlands.





