Hay ocasiones en las que un videojuego consigue llamar la atención mucho antes de que aparezca el primer diálogo o la primera mecánica. Finding Polka se ajkusga precisamente entre las dos vertientes. Su peculiar estilo visual, que convierte cada escenario en un dibujo realizado a bolígrafo, despierta inmediatamente la curiosidad y hace pensar que estamos frente a una experiencia relajante y despreocupada. Sin embargo, basta avanzar unos minutos para descubrir que detrás de esa apariencia tan acogedora existe una aventura que habla sobre los recuerdos, la pérdida y la importancia de seguir adelante. Más que un simple walking simulator, Finding Polka propone un viaje emocional donde la exploración y la contemplación tienen tanto peso como la propia historia.
La historia nos pone en la piel de Frendy, quien pasea junto a su perro Jazz cuando, de repente, cree reconocer a Polka, el bulldog francés con el que creció durante su niñez. Sin pensarlo demasiado comienza a perseguirlo, iniciando un viaje que poco a poco se vuelve más extraño conforme descubre que muchas otras personas también parecen estar interesadas en encontrar al misterioso perro. Lo que comienza como una búsqueda inocente termina transformándose en un recorrido cargado de simbolismo y pequeñas sorpresas narrativas.
El mayor atractivo del juego aparece desde el primer instante gracias a su extraordinaria dirección artística. Todo el mundo ha sido ilustrado a mano con un estilo que simula dibujos realizados con bolígrafo, dejando visibles cada uno de los trazos sobre escenarios completamente monocromáticos. El resultado transmite la sensación de estar explorando un enorme cuaderno de bocetos que cobra vida frente a nuestros ojos, convirtiéndose en uno de los apartados visuales más originales que hemos visto recientemente dentro del género independiente.



Lo más interesante es que el juego rompe constantemente con esa estética en blanco y negro mediante secuencias completamente psicodélicas. De forma inesperada aparecen explosiones de color, figuras abstractas y composiciones visuales que parecen representar los pensamientos y emociones de Frendy. Estos cambios no solo aportan variedad visual, sino que también refuerzan el tono onírico de una aventura que nunca deja de jugar con la percepción del jugador.
El apartado sonoro acompaña perfectamente esa propuesta artística. La banda sonora mezcla melodías relajantes con composiciones inspiradas en distintas culturas, adaptándose continuamente al estado emocional de cada momento. A ello se suma un excelente trabajo de sonido ambiental que consigue transmitir tranquilidad durante la exploración y una tensión sorprendente en los pocos momentos donde el juego busca incomodar al jugador. La combinación entre imagen y sonido termina siendo uno de los mayores aciertos de toda la experiencia.
En términos jugables, Finding Polka se apoya principalmente en la exploración. Aunque podría catalogarse como un walking simulator, lo cierto es que constantemente introduce pequeñas mecánicas para mantener el interés. Resolver sencillos puzles, encontrar caminos ocultos, completar pequeños encargos o utilizar el teléfono móvil para escanear códigos QR hacen que avanzar nunca se limite únicamente a caminar de un punto a otro.



También existen diversas actividades opcionales repartidas por el escenario. Desde golpear topos contra reloj hasta competir en pequeñas carreras o recoger monedas, los minijuegos aportan un ligero cambio de ritmo sin romper la tranquilidad general de la aventura. Ninguno representa un desafío especialmente complejo, pero tampoco buscan hacerlo; funcionan como pequeños descansos que enriquecen la exploración sin distraer del objetivo principal.
El juego también demuestra un curioso sentido del humor. Una de las primeras acciones que realiza Frendy consiste en recoger los desechos de su perro, una mecánica que lejos de quedarse en una simple broma termina apareciendo de forma recurrente durante toda la aventura. Ese tipo de situaciones, junto a las numerosas referencias culturales repartidas por el escenario —desde E.T. hasta Mary Poppins o Super Mario Galaxy—, aportan una personalidad muy particular al recorrido y recompensan a quienes disfrutan observando cada detalle.
La exploración resulta bastante accesible gracias a un sistema de puntos de control muy generoso. Es prácticamente imposible perder demasiado progreso, ya que los errores simplemente devuelven al jugador unos metros atrás sin castigos importantes. Esto convierte a Finding Polka en una experiencia pensada para disfrutarse sin presión, priorizando la curiosidad por descubrir nuevos escenarios antes que el desafío constante.



Eso sí, no todas sus decisiones funcionan con la misma eficacia. En determinados momentos el diseño de niveles puede resultar confuso, llevando al jugador por caminos que aparentemente son correctos pero terminan bloqueados o desviándolo innecesariamente antes de encontrar la ruta adecuada. Más que fomentar la exploración, algunas secciones generan la sensación de estar alargando artificialmente una aventura que, de por sí, puede completarse en pocas horas.
Al finalizar el viaje queda claro que Finding Polka no pretende convertirse en un referente por la complejidad de sus mecánicas, sino por las sensaciones que transmite. Su extraordinaria dirección artística, el excelente uso del sonido y la manera en que alterna momentos acogedores con otros cargados de melancolía convierten esta pequeña aventura en una experiencia muy especial. Puede que sus puzles sean sencillos y que su exploración pierda algo de ritmo en ciertos momentos, pero quienes se dejen llevar por su propuesta encontrarán un juego capaz de emocionar sin necesidad de recurrir a grandes artificios.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Finding Polka brindada por PARCO GAMES para PC.
PUNTOS BUENOS
Una dirección artística absolutamente única, con un llamativo estilo de dibujos a bolígrafo que convierte cada escenario en una auténtica obra de arte. Excelente ambientación audiovisual, gracias a una banda sonora variada y un diseño de sonido que potencia tanto los momentos acogedores como los más inquietantes. Una exploración relajante y llena de pequeños secretos, complementada con minijuegos, referencias culturales y dos finales que incentivan volver a recorrer el mundo.PUNTOS MALOS
El diseño de algunos niveles puede resultar confuso, obligando a recorrer caminos poco intuitivos que ralentizan el ritmo de la aventura. Las mecánicas y puzles son demasiado sencillos, por lo que quienes busquen un mayor desafío podrían quedarse con ganas de más. Su corta duración y algunas secciones que alargan artificialmente el recorrido hacen que la experiencia pierda algo de consistencia hacia el final.CONCLUSIÓN
Finding Polka es una pequeña aventura que conquista por su extraordinaria dirección artística y su atmósfera emocional, aunque su escaso desafío y algunos problemas de diseño le impiden alcanzar todo su potencial.