Bungie se despidió oficialmente de Destiny 2 con un último regalo para la comunidad, publicando un código que permite obtener gratis el emblema Gloriabundus, el cual puede canjearse desde Bungie.net y se añade permanentemente a la colección de aspectos del jugador.
Al mismo tiempo, el estudio lanzó la actualización 9.7.0.3, que marca el final del desarrollo activo del juego. El parche incluye principalmente correcciones de errores, un aumento en la reputación obtenida en las actividades de Vanguard y Crucible Ops, además de revertir un cambio relacionado con el combate contra Consecrated Mind, ya que la modificación anterior había incrementado involuntariamente su dificultad.
Dylan «dmg04» Gafner, histórico responsable de la comunidad de Bungie, confirmó que no se esperan más actualizaciones para Destiny 2, salvo intervenciones excepcionales en caso de errores críticos, como fallos que provoquen cierres del juego. También dejó abierta la posibilidad de pequeños ajustes puntuales si fueran necesarios.

El cierre del soporte llega después de que la actualización final, lanzada en junio, provocara el mayor repunte de jugadores que Destiny 2 había registrado en varios años. Miles de usuarios regresaron para despedirse del juego y descubrir los cambios introducidos en esa expansión final, alimentando la esperanza de que Sony aprobara una secuela o mantuviera el desarrollo del título.
Sin embargo, esas expectativas nunca se materializaron. Poco después llegaron los despidos en Bungie, que afectaron a gran parte del equipo responsable de Destiny 2. Aun así, la actualización final fue recibida de forma muy positiva por la comunidad, dejando como legado un juego repleto de contenido que seguirá disponible para los jugadores, aunque ya no recibirá nuevas expansiones ni contenido adicional.





