A estas alturas Destiny es un título que ha dividido mucho a los fanáticos por los videojuegos. Podría decirse que yo me encuentro entre aquellos que son fieles al juego mientras este me siga brindando contenido nuevo para jugar junto a mis amigos.
Después del Taken King, de haber librado las misiones de la campaña principal, conseguido las distintas quests de las armas especiales, llegado a 335 de luz y, por supuesto, haberle sacado el ancho a Oryx en el modo hard de la raid, ya no quedaba mucho más emocionante por hacer. Sí, de vez en cuando había uno que otro evento en el Iron Banner, pero nada que me hiciera volver de manera activa.
Aparte de ello, otros juegos como Overwatch y la gran cantidad que se ha estrenado en este lapso de tiempo hizo que Destiny estuviese más que olvidado. No obstante, nunca lo borré de mi PS4, no se tú pero yo aún no he hecho el cambio de disco duro en mi PS4, así que continuo con los limitados 500 GB que me obligan constantemente a borrar algunos juegos si lo que deseo es poder instalar otros. Pero aún así, Destiny siempre se ha mantenido ahí, junto a PT (ni de loco borraría ese juego).
Es así que durante la semana pasada finalmente se estrenó la tan esperada nueva expansión llamada Rise of Iron. Y, de repente, la magia regresó. A estas alturas de nuestras vidas, con trabajos estables, relaciones de pareja formales, etc no es tan sencillo encontrarte un momento para el juego. Pero Rise of Iron me ha obligado a sentarme con mis amigos, por lo menos un par de horas por las noches, para intentar llegar de la manera más rápida al nuevo nivel de luz.
Probablemente las misiones de la campaña principal no sean tan impactantes o extensas como fueron las del Taken King, pero sí que son divertidas. Cargado junto a nuevas cosas qué hacer ya nos embarcamos en conseguir las nuevas armas especiales del juego, a enviciarnos en las playlist de los strikes y una que otra partida en los modos competitivos para intentar conseguir gear con buen nivel de luz.
Todo eso con la única finalidad de conquistar la nueva raid llamada Wrath of the Machine, la cual te pide unos considerables 370 de luz para ingresar en ella y no hacer un papelón. Cosa que sin duda lo haré junto a mi clan, probablemente nos masacarán en los primeros intentos, pero lo repetiremos una y otra vez hasta que podamos saciar nuestra sed por todo este nuevo contenido.
Si eres un fanático de Destiny entonces esta nueva expansión está más que recomendada, juega con tus amigos, sube de nivel junto a ellos y enviciate con el único deseo de seguir subiendo de luz. Yo ahorita, mientras escribo esto, lo único que quiero es poder llegar a casa para seguir enganchado con el juego. Si te provoca hacer una raid juntos escríbenos con todo gusto e intentemos vencer la nueva excursión de Destiny.
Destiny: Rise of Iron ya se encuentra disponible para PlayStation 4 y Xbox One.







