¿Cómo se le da continuidad a una consola tan exitosa como la Nintendo Switch? Es una interrogante que Nintendo ha tenido que enfrentar repetidamente a lo largo de su historia. Cada gran éxito en el mundo del hardware viene acompañado del peso de superarse a sí mismo y de sorprender con una propuesta aún más impactante. La compañía ha asumido ese reto en múltiples ocasiones, esforzándose por innovar constantemente, aunque no siempre con éxito. Sin embargo, con la Nintendo Switch 2, Nintendo parece haber comprendido que a veces lo mejor es tomar un rumbo distinto.

Este nuevo sistema representa quizás el lanzamiento más sencillo y directo de la empresa desde el Game Boy Advance. Responde a una duda que los jugadores se han planteado durante casi una década: ¿cómo sería una versión mejorada de la Switch? Y esa es, precisamente, la experiencia que ofrece su sucesora.

Esa visión clara se traduce en una consola híbrida que no solo corrige las fallas del modelo anterior, sino que introduce mejoras notables. Con mayor potencia, una pantalla de alta calidad y mayor versatilidad técnica, la Switch 2 se perfila como el verdadero salto generacional que los fans esperaban. Eso no significa que haya renunciado a lo inesperado: sus controles con funciones tipo mouse apuntan a convertirse en algo más que una simple novedad. Pero en esencia, la Nintendo Switch 2 recuerda más al impacto del Super Nintendo que al tropezón del Wii U.

Aunque es una propuesta conservadora para los estándares actuales de Nintendo y se enfrentará a una competencia feroz en el terreno portátil, todo indica que es justo el tipo de evolución que la Switch necesitaba, a pesar de que no llega con la intención de cambiar las reglas del juego.


Diseño

En lugar de crear un diseño completamente nuevo, la Nintendo Switch 2 opta por perfeccionar la fórmula ya conocida de su antecesora. Mantiene los elementos esenciales que definieron al modelo original: una consola híbrida que funciona tanto en modo portátil como de sobremesa, con controles desmontables. Conserva la pantalla táctil en el centro, los Joy-Con a los lados, un soporte trasero para colocarla sobre superficies planas y una base que permite conectarla al televisor de forma fluida.

A simple vista, no parece haber grandes cambios, pero al observarla de cerca, se notan las mejoras. La Switch 2 tiene un acabado más sofisticado y transmite una sensación de mayor calidad. Se siente más como una tablet de gama alta que como un dispositivo de plástico. Es una clara señal de que Nintendo busca, ahora sí, competir directamente en términos de presentación y diseño con otras marcas.

Una diferencia notable está en sus dimensiones: el nuevo modelo es considerablemente más grande. Esto se traduce en una pantalla LCD de 7,9 pulgadas, que impresiona incluso al lado de la Switch OLED. Sin embargo, el aumento de tamaño también conlleva un incremento de peso: más de 100 gramos adicionales frente al modelo original. En sesiones prolongadas en modo portátil, puede resultar algo más cansado, aunque sigue siendo manejable, particularmente si se compara con alternativas como la ASUS ROG Ally. Aun así, para quienes ya encontraban la Switch algo pesada, este modelo podría resultar más exigente.

Nintendo ha equilibrado ese aumento de peso con algunos cambios prácticos. Los nuevos Joy-Con están fabricados en un plástico negro liso y han sido rediseñados con bordes más redondeados, lo que mejora la sensación en las manos. No obstante, siguen careciendo de empuñaduras que ofrezcan un agarre más ergonómico.

En cuanto al uso en modo sobremesa, la Switch 2 también introduce avances importantes. El nuevo soporte es mucho más firme que el anterior y su ajuste es más sencillo que el de la Switch OLED. Permite posicionar la consola en distintos ángulos, desde una postura casi vertical hasta una inclinación de unos 20 grados. Además, ahora incorpora puertos USB-C tanto en la parte superior como en la inferior, lo que permite cargar la consola mientras se juega sin restricciones.

Una de las novedades más destacadas del sistema es el uso de imanes. Los Joy-Con se acoplan deslizando suavemente hacia los lados de la pantalla y se fijan con firmeza. A diferencia del modelo anterior, donde a veces se soltaban sin querer, aquí permanecen bien sujetos, a menos que se presionen los botones de liberación detrás de los gatillos. Aunque se pueden desmontar sin dificultad, la presión necesaria es la justa para evitar que los niños los separen accidentalmente.

Además, el nuevo dock facilita extraer los controles, gracias a sus bordes redondeados que permiten un mejor acceso. Aunque aún es pronto para saber cómo resistirá el paso del tiempo, es evidente que se trata de una mejora de ingeniería bien lograda que deja al diseño original en una posición más rudimentaria en comparación.


Software

Si hay algo que criticar en el enfoque conservador del diseño de la nueva consola, sería su interfaz de usuario. La UI de la Switch original nunca fue particularmente emocionante, con sus menús blancos sobrios y la ausencia total de opciones de personalización. Y aunque muchos esperábamos que esta nueva generación trajera un rediseño completo, eso no ocurrió.

Los menús de la Switch 2 mantienen el mismo estilo visual que los modelos anteriores. Incluso las funciones nuevas, como GameChat, fueron integradas sin alterar esa estética blanca y minimalista. Esto aporta uniformidad al ecosistema de Nintendo, pero resulta poco estimulante, especialmente si se compara con las interfaces más modernas de otras consolas.

En términos de cambios, estos son modestos. Ahora se puede organizar la biblioteca de juegos mediante pestañas personalizables, y también es posible asignar atajos para remapear botones directamente desde el menú emergente. Además, la aplicación móvil de Switch está mejor conectada, permitiendo transferir capturas y clips de video de forma casi instantánea, al estilo de la app de PlayStation. Sin embargo, estas adiciones bien podrían haber llegado a la Switch original mediante una simple actualización del sistema.

La mejora más clara y tangible se da en la Nintendo eShop, que ha sido optimizada de forma notable. La tienda carga mucho más rápido, y ahora es posible desplazarse por las secciones mientras las imágenes de los juegos se cargan de inmediato. También se han añadido herramientas nuevas para descubrir juegos, como una función de recomendaciones aleatorias basada en el historial del jugador. Aunque no sea revolucionario, es un avance que mejora mucho la experiencia de uso.


Pantalla & Performance

Al principio me generó cierta inquietud que Nintendo optara por una pantalla LCD en la Switch 2 en lugar de mantener el panel OLED, pero esa preocupación resultó infundada. Si bien la nueva pantalla de 7,9 pulgadas no llega a igualar la calidad del OLED, su desempeño es lo suficientemente bueno como para que la mayoría de los jugadores casuales apenas noten la diferencia. Para quienes aún usan la Switch estándar con su imagen original, el cambio es notable. Los colores se ven intensos y vivos, como se puede comprobar en el brillante Mario Kart World, y el HDR colabora con mantener un nivel de brillo constante. En lo personal, no he detectado ningún tipo de neblina o baja nitidez al jugar en modo portátil.

Lo más llamativo de esta pantalla es que ofrece resolución 1080p y puede alcanzar hasta 120 fps, algo que nunca pensé ver en una consola de Nintendo. Aunque queda por ver cómo se comporta con títulos de alto rendimiento, en las pruebas iniciales el desempeño ha sido consistente y fluido. Mario Kart World, por ejemplo, se mantiene sólido a 60 cuadros por segundo, incluso en secciones de mundo abierto con gran visibilidad a lo lejos.

Claro que una pantalla potente necesita un hardware a la altura, y ahí es donde brilla el nuevo procesador personalizado de Nvidia, que pone a la Switch 2 en un nivel cercano al de la Steam Deck. Este salto se nota particularmente en juegos exigentes como Cyberpunk 2077, pero también en títulos que sufrían mucho en la consola anterior. Un caso claro es The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom, que originalmente tenía problemas técnicos notables, como caídas de fps y bordes mal definidos. En Switch 2, el mismo juego corre a 60 fps con gráficos mucho más nítidos. Pokémon Scarlet & Violet también se transforma: donde antes apenas funcionaba, ahora se puede explorar a 60 fps con muchos más Pokémon en pantalla. Eso sí, los errores visuales persisten, aunque más por culpa del motor del juego que del hardware en sí. Aun así, que el nuevo sistema logre rescatar estos títulos es destacable.

El reto real será comprobar cómo se comportan en Switch 2 los juegos diseñados para PS5 y Xbox Series X. Todavía es temprano para saberlo, pero hay algunos indicios: Split Fiction, por ejemplo, se puede jugar en la consola, aunque con sacrificios evidentes en resolución y fluidez. Es un logro en comparación con la Switch original, pero hay que recordar que estamos solo al inicio de lo que probablemente será un ciclo de vida de ocho años, uno que se desarrollará en paralelo a una nueva generación de consolas. No me cabe duda de que este hardware empezará a sentirse desactualizado en unos cuatro años, o tal vez antes, si Valve lanza una nueva Steam Deck. Nintendo ha logrado alcanzar a la competencia, pero todavía se mantiene un paso atrás. El soporte para DLSS será clave para reducir la diferencia, aunque lo que hoy parece sorprendente podría sentirse limitado en poco tiempo.

También es muy positivo ver finalmente soporte para 4K en una consola de Nintendo. Mario Kart World se ve impresionante cuando juego en modo dock, lo que me motiva aún más a usar la consola en el dock. Sin embargo, esta potencia tiene un costo: noté que la consola se calienta bastante bajo carga intensa, algo que justifica la inclusión de un ventilador en el dock.

El punto más débil del sistema es, sin duda, la duración de la batería. Aunque ahora cuenta con una batería de 5,220 mAh, mucho más grande que la anterior, el consumo energético también ha aumentado y se nota. En juegos más exigentes como Mario Kart World, la duración puede bajar a dos horas y media, e incluso menos si se utilizan funciones como GameChat. En general, la autonomía es similar, o tal vez un poco inferior, a la que ofrecía la Switch original en su lanzamiento. Al menos, la mejora visual compensa un poco esta pérdida, pero sigue siendo el gran talón de Aquiles del nuevo modelo.


Funciones sociales

Una de las novedades más destacadas en la Switch 2 es la inclusión de una función de chat integrada, la cual cuenta con un botón exclusivo en el control de la consola. Aunque el proceso inicial requiere completar algunas verificaciones de identidad, una vez configurado, el sistema resulta muy intuitivo. Puedes invitar rápidamente a amigos desde tu lista para sesiones espontáneas o unirte a grupos más estables. Ya dentro del chat, solo basta presionar el botón C para acceder a opciones de personalización: puedes cambiar el diseño de la pantalla, modificar el fondo, activar el video, optar por solo audio o incluso usar funciones de transcripción y lectura automática de texto. Si cuentas con una cámara conectada, también puedes mostrar tu imagen en tiempo real.

En términos generales, Nintendo ha logrado que entrar y salir de las sesiones de chat sea algo muy práctico. Se pueden tener hasta cuatro transmisiones de video activas y hasta 12 participantes por lobby, lo cual permite conectar fácilmente con familiares y amigos, estén donde estén. No obstante, Game Chat presenta algunas limitaciones: la calidad del video y la fluidez de imagen no son las mejores, y si utilizas una cámara externa, los resultados son similares. Además, la opción de eliminar el fondo tiende a pixelarse, y el video puede entrecortarse si no anclas una ventana como principal.

La herramienta es amigable, accesible y cumple con su objetivo principal: fomentar la interacción. Eso sí, para usarla es indispensable tener una suscripción activa a Nintendo Switch Online, que cuesta $20 al año.


Juegos de lanzamiento

Como con cualquier otra consola de Nintendo, el verdadero factor decisivo para la Switch 2 serán sus juegos. Todavía falta tiempo para conocer el alcance completo de su catálogo, pero el arranque ha sido sólido y ya hay títulos interesantes en camino.

En el terreno de los juegos desarrollados por la propia Nintendo, Mario Kart World es el gran protagonista. Funciona como el equivalente a Breath of the Wild en esta generación: un título pensado para perdurar a lo largo de todo el ciclo de vida de la consola. Es divertido, ideal para el juego social, y una compra casi obligada para nuevos usuarios. Sin embargo, al igual que la consola, es un debut quue juega a la segura. Se trata de un título de carreras sólido que sorprende más por su mundo abierto, innovador pero algo escaso, que por una revolución jugable. Aun así, cumplidor.

Más allá de ese lanzamiento, la propuesta de Nintendo está planteada a mediano y largo plazo, beneficiando a quienes esperen hasta fin de año para adquirir la consola. Nintendo Switch 2 Welcome Tour actúa como una muestra tecnológica interesante, aún no lo he probado pero definitivamente debería, por lo menos, igual de divertido que la demo de Astro Bot para lo que fue el lanzamiento de la PS5.

Juegos como Donkey Kong Bananza, Metroid Prime 4: Beyond, Pokémon Legends Z-A y Kirby Air Riders tienen la misión de demostrar que el éxito de la consola no se basa únicamente en franquicias como Zelda o Mario 3D. Lo que se ha podido probar sugiere que varios de estos títulos están bien encaminados para lograrlo. Para fortalecer su catálogo inicial, Nintendo también relanzará algunas de sus entregas más exitosas en versiones optimizadas para Switch 2. Breath of the Wild y Tears of the Kingdom se ven mejor que nunca, mientras que juegos como Pokémon Scarlet & Violet llegan a sentirse, en parte, como experiencias renovadas. Aunque no son motivos suficientes para rejugar un título de principio a fin, estas mejoras amplían la oferta para quienes no tuvieron esos juegos en la generación anterior.

Una de las grandes diferencias frente a lanzamientos previos de Nintendo es el peso que están teniendo los estudios third-party. Desde el primer día, el catálogo incluye propuestas importantes como Cyberpunk 2077 o Sonic X Shadow Generations. No todos los títulos rinden igual: Split Fiction, por ejemplo, sufre una merma visual. Lo verdaderamente importante es que los socios externos parecen comprometidos con la Switch 2, lo que mejora notablemente su panorama en materia de software desde el inicio.


Joy Cons 2

La Switch 2 incluye una nueva versión de los Joy-Con. Si ya detestabas cómo se sentían los controles originales, probablemente esta revisión no cambie mucho tu opinión. Los sticks son un poco más grandes, pero en términos de sensación general, se mantienen prácticamente igual. El nuevo grip rediseñado resulta ser un desacierto: los agarres laterales no están redondeados en la parte superior, lo que hace que la zona donde normalmente descansarías las palmas quede plana. Esto provoca que las manos queden en una posición incómoda, sin un apoyo real. Si no te gusta jugar con Joy-Con, lo mejor será hacerte con un Pro Controller tradicional, cuya nueva versión para Switch 2 trae pequeñas pero excelentes mejoras, como botones traseros adicionales.

Hay, al menos, algunas mejoras que sí se agradecen. Los sticks ahora son más grandes, lo mismo que los botones superiores en los Joy-Con desacoplados. Me habría gustado ver más avances en ergonomía, pero estas pequeñas mejoras están alineadas con el enfoque general de la consola: es como la Switch original, solo que un poco mejor.

Los nuevos Joy-Con eliminan los sensores infrarrojos que rara vez se usaban en la Switch original, y honestamente, no se extrañan. Conservan la vibración HD, que nunca logró diferenciarse mucho de la vibración estándar. Sigue sintiéndose algo simple frente a la retroalimentación háptica del DualSense, aunque tiene algunos trucos curiosos.

La verdadera novedad es la función de mouse, que representa la innovación más interesante de los Joy-Con en términos de jugabilidad. Ambos controles pueden colocarse sobre una superficie plana y moverse como si fueran un ratón, tanto para juegos compatibles como para navegar por los menús del sistema, al estilo de un escritorio. Aunque suena raro en teoría, en la práctica funciona sorprendentemente bien. En mis pruebas, el seguimiento fue muy preciso, incluso usando mis jeans en vez de una mesa. Realmente se siente natural, como usar un mouse de PC.

Los gatillos de los Joy-Con están ubicados justo donde uno esperaría hacer clic, lo que completa la experiencia. Al principio puede parecer extraño, pero me adapté con rapidez, y sinceramente espero que esta sea una de esas funciones que otras compañías terminen copiando. Cabe señalar que, durante las primeras pruebas, logré activar el cursor por accidente simplemente al sostener los Joy-Con normalmente. No he podido replicar ese error desde entonces, pero parece que los sensores pueden ser algo sensibles. Afortunadamente, se puede desactivar esta función desde el menú de configuración, por si temes activarla en el peor momento. Lo más interesante es que no solo hay un mouse, sino dos, ya que ambos Joy-Con pueden usarse simultáneamente como dispositivos de entrada independientes. Ahí es donde la consola entra en territorio más experimental, pero también donde hay un enorme potencial por explorar. El uso doble como ratones podría dar lugar a experiencias únicas en juegos futuros. Sin embargo, la funcionalidad de doble mouse se siente como una característica que Nintendo explorará en sus propios juegos, pero que difícilmente será adoptada por estudios externos. De hecho, Mario Kart World, el título estrella del lanzamiento, ni siquiera la utiliza.

Donde realmente podría marcar una diferencia el control tipo mouse es en géneros como los shooters en primera persona, los juegos de estrategia y otras propuestas más orientadas a PC, donde los mandos tradicionales suelen quedarse cortos. No es tan emocionante como ver mecánicas totalmente nuevas, pero representa una aplicación práctica que, si bien útil, probablemente limite el alcance de la idea.


Dock

Como sucede con la propia consola, Nintendo optó por mantener el diseño general del dock original en la Switch 2, haciendo solo algunos ajustes sutiles. El nuevo dock conserva su estructura de plástico, ahora con esquinas más suaves, y una ranura donde se acopla la consola. En la parte trasera, oculta tras una tapa removible, se encuentran los puertos de alimentación (vía cable y adaptador USB-C incluidos), HDMI y conexión por cable a internet. La mejora más destacada es la incorporación de un ventilador interno, que ayuda a mantener la temperatura y garantiza un rendimiento más estable durante sesiones prolongadas. Lo mejor es que apenas se oye, así que no interfiere con el sonido de los juegos.

El punto débil del nuevo dock es la reducción en el número de puertos USB respecto al modelo anterior. Además del puerto USB-C trasero para la corriente, solo incluye dos entradas USB-A en uno de los laterales. Esto puede ser un problema si deseas usar accesorios como la cámara, que solo cuenta con un cable USB-C. En ese caso, deberás utilizar un adaptador o conectarla directamente al puerto superior de la consola, lo que obliga a desconectarla cada vez que se retira del dock, algo poco práctico. Habría sido ideal que Nintendo optara por puertos totalmente USB-C o, al menos, ofreciera una mayor cantidad.


Conclusión

El viejo dicho dice: “si no está roto, no lo arregles”. Pero con la Switch 2, Nintendo hizo algo aún más inteligente. Mantuvo el diseño híbrido de la consola y simplemente mejoró todo. La pantalla ahora es más grande y brillante. Los botones son más amplios, y los Joy-Con magnéticos se acoplan y desacoplan con mucha más facilidad. Incluso elementos como la pata de soporte y el almacenamiento expandible han recibido mejoras notables, gracias a un mayor rango de movimiento y compatibilidad con tarjetas microSD Express más rápidas. También se agradece mucho la incorporación de un segundo puerto USB-C.

La Switch 2 conserva todo lo que hizo grande a la original, pero ahora ofrece más y mejor. Es cierto que la nueva consola de Nintendo tiene un precio más elevado, pero como sucesora del sistema icónico que revitalizó el juego portátil, realmente lo vale.

gamecored score 8.5

PUNTOS BUENOS

El diseño se siente más premium. Pantalla de 120 Hz representa una gran mejora. Importante aumento de potencia. El modo mouse es ingenioso. Las funciones sociales son curiosas.

PUNTOS MALOS

La Interfaz es la misma con algunos retoques. La batería puede ser decepcionante.

CONCLUSIÓN

Con la Switch 2, Nintendo mejoró todo lo que nos gustaba del modelo original, manteniendo su diseño elegante y portátil.