El equipo de Ryu Ga Gotoku Studio aparentemente ha establecido un calendario de lanzamientos para los juegos modernos de Like a Dragon, con las dos últimas entregas principales seguidas de títulos spin-off más pequeños. En 2024, vimos el regreso del icónico Kazuma Kiryu, el protagonista de la saga, en una nueva aventura destinada a cerrar hilos argumentales de la franquicia. Mientras que el año anterior, The Man Who Erased His Name introdujo un enfoque novedoso al darle a Kiryu nuevos roles, renovando las bases mecánicas con conceptos específicos para el juego.
Esta vez, otro personaje emblemático vuelve a la acción: Goro Majima, un favorito de los fans cuya presencia jugable en la saga ha sido limitada. Y, como era de esperarse, su debut como protagonista absoluto no se reduce solo a un giro en el sistema de combate. En su lugar, este spin-off cumple exactamente con lo que su título promete: transforma a Majima en un verdadero pirata, con su propio barco y mares por explorar.
La historia comienza cuando, tras un incidente en el mar, Majima termina varado en una misteriosa isla cerca de Hawái y se da cuenta de que ha sufrido de uno de los mayores clásicos recursos narrativos: la amnesia. Sin recuerdos de su identidad o de por qué estaba viajando entre islas del Pacífico, busca ayuda entre los lugareños y concluye que su destino era la Isla Nele, un lugar que los jugadores de Like a Dragon: Infinite Wealth reconocerán como el escenario de importantes acontecimientos seis meses antes de estos sucesos.
Sin embargo, al descubrir que Noah, el joven que lo rescató, padece una enfermedad y al escuchar rumores sobre un tesoro oculto en las islas hawaianas que contiene un legendario elixir de la vida, Majima rápidamente deja de lado su misión original—ahora olvidada—para embarcarse en algo aún más emocionante: La vida pirata. No pasa mucho tiempo antes de que el Perro Loco de Shimano se convierta en el Perro Loco de los Mares, tome el mando de un barco y zarpe en busca del mítico tesoro Esperanza, acompañado por Noah, el padre del chico y el cocinero de la tripulación, Masaru.



Como es tradición en Like a Dragon, no faltan bandas criminales, conspiraciones y enredos que añaden complejidad a lo que, en esencia, es una clásica aventura pirata. La amnesia de Majima sirve para presentar esta historia como un capítulo completamente independiente, desligado de la narrativa principal de la saga, lo que en su mayoría resulta beneficioso. Aunque Pirate Yakuza lucha por hacer que sus nuevos personajes sean memorables, se siente con la libertad de entregarse por completo a la fantasía de la vida pirata, llevando a la tripulación del Goromaru a mares inexplorados, la ciudad pirata secreta de Madlantis y las conocidas calles de Honolulu.
Lo que más me sorprendió al final fue cómo la amnesia también se usa para separar a Majima de su pasado criminal y hacer que vea el mundo que ayudó a construir con una nueva perspectiva, lo que desemboca en un impactante momento de claridad después de los créditos. Los juegos de Like a Dragon suelen manejar muy bien sus desenlaces y, sin entrar en detalles, este no es la excepción, con un cierre que logra conectar todo de manera magistral.
En cuanto a su estructura, el juego se divide en dos partes bien diferenciadas: por un lado, la navegación y los combates navales en mapas oceánicos relativamente pequeños, y por otro, la exploración y los enfrentamientos en ubicaciones clave siguiendo la fórmula clásica de Like a Dragon. Es importante ajustar las expectativas respecto a la parte naval: RGG Studio no ha creado un vasto mundo abierto al estilo Black Flag, sino que ha diseñado varios océanos compactos interconectados por puntos de viaje rápido. Hay islas por descubrir, pero estas están separadas por pantallas de carga y ofrecen solo unos minutos de exploración y combate con un tesoro como recompensa.
La esencia de la experiencia naval en el juego gira en torno al combate entre barcos, donde te enfrentarás a tripulaciones piratas rivales en alta mar. Si has jugado a las entregas de Assassin’s Creed que incluyen batallas navales, ya tendrás una idea de qué esperar aquí, aunque con un enfoque aún más arcade debido al estilo general del juego. Los cañones de tu barco disparan automáticamente al estar dentro del rango, cuentas con ametralladoras en la proa, un turbo que te permite embestir otras embarcaciones con poco riesgo y, si la situación se complica, Majima puede subir al nido de cuervo y acabar con los enemigos usando un lanzacohetes.


Para imponerte en el mar, es clave mejorar constantemente las estadísticas de tu barco, asegurarte de que tenga un buen arsenal y seleccionar una tripulación bien entrenada, incluyendo un equipo de abordaje para los combates cuerpo a cuerpo en los barcos enemigos que logres deshabilitar. Los tutoriales de combate naval pueden dar la impresión de que la gestión de la tripulación, la moral, los efectos de estado y el mantenimiento a bordo serán aspectos cruciales, pero en la práctica no resultan tan necesarios. En la dificultad estándar, basta con acercarse a un barco enemigo y bombardearlo con cañonazos para salir victorioso en la mayoría de los enfrentamientos.
Aun así, la parte naval no es el eje principal del juego. Honolulu regresa como la gran área explorable, permitiendo que Majima recorra el mismo escenario que Kasuga en Infinite Wealth. Es aquí donde el juego retoma el estilo clásico de Like a Dragon, con una gran cantidad de actividades secundarias y minijuegos, tiendas para explorar y enemigos a los que enfrentar. La saga siempre ha sabido aprovechar sus escenarios recurrentes para desarrollar historias y relaciones a lo largo del tiempo, y aunque la combinación de Majima como turista y amnésico cambia un poco la fórmula, hay contenido de calidad por descubrir, incluso si algunos minijuegos como Dragon Kart, Crazy Delivery y Sicko Snap resultan familiares.
Es un placer reencontrarse con viejos conocidos en Honolulu, algunos de los cuales pueden unirse a tu tripulación, mientras que otros protagonizan nuevas Side Stories. Estas misiones secundarias mantienen un buen nivel y se sostienen principalmente por la presencia de Majima. En esta versión, libre del peso de su posición en Japón, puede demostrar más empatía sin perder la excentricidad que lo ha convertido en uno de los personajes más queridos. Su carisma sigue intacto, y el papel de capitán pirata le queda como anillo al dedo.
Luchar con Majima es una experiencia muy entretenida. Cuenta con dos estilos de combate: Mad Dog Style, su técnica predeterminada en Honolulu, y Sea Dog Style, la más destacada en las secciones navales, aunque puedes cambiar entre ambas en cualquier momento. Cada una ofrece un enfoque único y eficaz, pero Sea Dog es el que realmente rompe con la tradición, otorgándole a Majima un sable, pistolas de chispa y un garfio con cadena que amplía su alcance respecto al combate tradicional de Like a Dragon. Además, Sea Dog Majima tiene acceso a los Dark Instruments, un conjunto de instrumentos musicales místicos que invocan criaturas colosales para desatar ataques devastadores. Nadie a su alrededor parece cuestionar cómo es posible algo así, pero la extravagancia del concepto lo hace aún más divertido.



Sumergiéndose por completo en la fantasía de las batallas piratas, el juego también introduce enfrentamientos a gran escala, con decenas de aliados y enemigos luchando simultáneamente. El combate cuerpo a cuerpo es más sencillo y menos técnico que en los juegos anteriores a la era RPG, pero eso juega a favor cuando debes abrirte paso entre hordas de marineros emocionalmente endurecidos por la vida en el mar.
La pieza final del rompecabezas pirata es Madlantis, una nueva locación que cumple un papel similar al Castillo de Like a Dragon Gaiden, pero en vez de casinos, sirve como un refugio clandestino con coliseos. Tu primer encuentro con Madlantis ocurre a través de una escena que también introduce a uno de los principales villanos del juego y a una de las pocas mujeres en el elenco. Queen es una despiadada líder criminal que preside brutales enfrentamientos entre prisioneros y tiburones gigantes. También es de las pocas mujeres con un desarrollo real en la historia. Es un adelanto interesante de lo que podría ofrecer este lugar, pero al final, Madlantis no llega a materializar un auténtico paraíso pirata, quedándose en un conjunto de pasarelas llenas de luces de neón, habitadas por matones y trabajadores sexuales.
El juego te permite acceder a un coliseo diseñado específicamente para albergar una enorme piscina donde imponentes barcos pueden librar batallas, lo cual es absurdamente entretenido, al igual que una versión modificada del minijuego de jaula de bateo, ahora con muchas más explosiones. Sin embargo, es un tanto decepcionante que Madlantis no tenga mucho más que ofrecer aparte de otro distrito rojo con un nuevo concepto. Aun así, su diseño visual es impactante: construido sobre un cementerio de barcos dentro de una caverna inundada, luce como un carnaval costero salido del infierno.
Estos elementos se sostienen gracias a mecánicas propias de una aventura pirata, como la búsqueda de tesoros y recompensas, que pueden hallarse en distintas zonas del juego y contribuyen a la riqueza y reputación de tu tripulación. Incluso cuando la navegación en océanos vacíos o los combates navales poco profundos comienzan a volverse repetitivos, hay un placer innegable en fijar rumbo a una Isla del Tesoro, poner en marcha una lista de reproducción con música de Persona, Sonic e incluso Angry Birds, y atravesar las olas a toda velocidad.



Pirate Yakuza mantiene la identidad visual de la saga. Las escenas cinemáticas se ven increíbles, con personajes detallados y una iluminación que los hace lucir espectaculares. Sin embargo, las secuencias de menor relevancia y el propio gameplay presentan una calidad desigual, con una combinación de elementos bien trabajados y otros menos pulidos. Esto no es algo nuevo en la serie, que siempre ha priorizado los modelos de personajes y la construcción de entornos meticulosos. Sin embargo, el mayor problema en este caso es otro: una sobreexposición extrema en cada punto de luz del juego.
Creo que hemos llegado a un punto en el que justificar los aspectos más flojos de un Like a Dragon ya no es suficiente. Aun así, no puedo evitar disfrutarlo. Ponerle un sombrero pirata al protagónico, lanzarlo a las aguas del juego anterior y darlo por terminado quizá no represente un gran paso adelante para la franquicia, pero, vaya, sigue funcionando. Si Like a Dragon quiere seguir evolucionando, la próxima entrega deberá marcar una diferencia real, pero por ahora, pueden darme una pata de palo y llamarme capitán, porque estoy listo para volver al mar.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Like A Dragon: Pirate Yakuza In Hawaii brindada por SEGA para PS5.
PUNTOS BUENOS
El carisma de Majima eleva una historia independiente que ya de por sí es divertida. Aplastar cabezas con el estilo Sea Dog es divertidísimo. Algunas historias secundarias buenas y un par de minijuegos espectaculares. La caza de tesoros se integra muy bien en la jugabilidad principal.PUNTOS MALOS
El combate naval es solo aceptable. Algunos problemas visuales.CONCLUSIÓN
Yakuza Pirates in Hawaii es tan desenfadado y extravagante como su nombre indica, sacándole el máximo provecho a su protagonista para narrar una aventura pirata que se mantiene por mérito propio. Aunque el combate naval no llega a los niveles que pretende y la franquicia todavía tiene espacio para evolucionar, es casi imposible no dejarse atrapar por esta fusión entre la esencia clásica de Like a Dragon y la acción en alta mar.