Cuando se habla de James Bond, cada quien tiene a su favorito. Algunos defienden a un actor en particular, otros a su película favorita, y muchos otros recuerdan con cariño determinados videojuegos de la franquicia. A lo largo de los años han existido títulos que entendieron perfectamente la esencia del personaje, mientras que otros se limitaron a aprovechar la popularidad de la licencia sin aportar demasiado. Aunque muchos títulos optaron por adaptar directamente las películas, otros intentaron construir historias propias, y 007 First Light pertenece claramente a este segundo grupo.
Personalmente, siempre he considerado a GoldenEye como mi película favorita de Bond. Sin embargo, nunca compartí la obsesión que muchos jugadores sienten por su adaptación a los videojuegos. Si bien fue un shooter entretenido para su época, especialmente por su multijugador, su campaña no me pareció una representación especialmente brillante de la película. Por eso, no voy a recurrir al clásico argumento de que “007 First Light es el mejor juego de Bond desde GoldenEye”. Esa comparación suele estar impulsada más por la nostalgia que por una evaluación real de la calidad de los juegos de la saga.
La trayectoria de James Bond en los videojuegos ha sido bastante irregular. Ha habido títulos memorables, otros simplemente correctos y algunos que no estuvieron a la altura de las expectativas. Uno de los casos más notorios fue 007 Legends, lanzado en 2012, un juego tan mal recibido que terminó afectando seriamente a la franquicia durante años e incluso contribuyó al cierre de su desarrollador, Eurocom. Aun así, la saga también dejó experiencias muy destacadas como Everything or Nothing, Nightfire, The World is Not Enough o Blood Stone, consideradas por muchos entre las mejores adaptaciones del agente secreto.
En ese sentido, a pesar de esa larga historia, pocos videojuegos lograron capturar realmente la fantasía de ser James Bond. La mayoría utilizaba versiones del personaje ya establecidas por las películas, lo que limitaba las posibilidades de explorar su evolución. Bond llegaba, cumplía la misión, soltaba alguna frase ingeniosa y conquistaba a la chica de turno, pero rara vez había espacio para un verdadero desarrollo personal. Eran interpretaciones llenas de estilo, pero con muy poca profundidad emocional.



Es precisamente ahí donde 007 First Light marca la diferencia. Por primera vez, un título de la franquicia se centra completamente en los orígenes de Bond y en el camino que lo lleva a convertirse en un agente 00. Desde su reclutamiento hasta las pruebas y desafíos que debe superar, la historia construye de manera convincente la transformación del personaje. El joven Bond que conocemos al inicio es muy diferente del hombre en el que termina convirtiéndose al final de la aventura. A lo largo de ese recorrido vemos cómo se desarrollan muchas de las características que definirán al personaje en el futuro: su carisma natural, su sentido del humor, su capacidad para improvisar y la dureza que lo convierte en un agente letal cuando la situación lo exige. Sin embargo, el juego también dedica tiempo a mostrar su lado más humano, algo que no siempre ha estado presente en las distintas interpretaciones del personaje.
Gran parte del mérito recae en Patrick Gibson, quien ofrece una actuación sobresaliente. Su versión de Bond consigue equilibrar perfectamente la confianza, el encanto y la vulnerabilidad que requiere esta etapa temprana del personaje. La interpretación resulta tan convincente que merece ser mencionada junto a las mejores encarnaciones de James Bond vistas hasta ahora, logrando aportar una identidad propia sin perder la esencia que ha convertido al agente 007 en un icono durante más de seis décadas.
Por supuesto, James Bond no sería el mismo sin los personajes que lo rodean, y 007 First Light cuenta con un reparto secundario que aporta mucho peso y personalidad a la historia. Entre todos ellos destaca especialmente Lennie James, conocido por su trabajo en Fear The Walking Dead, quien interpreta a John Greenway. Su actuación es tan natural y convincente que da la sensación de que el personaje siempre ha formado parte del universo de Bond. Por su parte, Priyanga Burford ofrece una sólida interpretación de M, transmitiendo la autoridad, inteligencia y firmeza necesarias para convertirse en una de las pocas personas capaces de reconocer el verdadero potencial de un joven Bond. Los personajes clásicos tampoco faltan a la cita. Las nuevas versiones de Moneypenny y Q funcionan muy bien y mantienen la esencia que los ha convertido en figuras indispensables de la franquicia. Sin embargo, ambos terminan teniendo menos protagonismo del esperado. Algo similar ocurre con Selina Tan, interpretada por Gemma Chan, cuya participación resulta sorprendentemente breve teniendo en cuenta el peso de la actriz dentro del reparto. De hecho, su presencia en pantalla es tan reducida que parece quedar relegada a un papel secundario casi anecdótico.
Debido al enfoque centrado en los orígenes de Bond, la historia también presenta a otros aspirantes del programa 00. Aunque existen varios reclutas, la narrativa pone el foco principalmente en dos de ellos. Lo interesante es que, a pesar de la importancia que tienen en el desarrollo personal de Bond, el juego evita que eclipsen al protagonista, permitiendo que su evolución siga siendo el eje principal de toda la aventura.




El tratamiento de los villanos y de los personajes femeninos también está bastante cuidado. Lenny Kravitz, en el papel de Bawma, deja una impresión positiva pese a contar con un tiempo en pantalla bastante limitado. Su personaje resulta lo suficientemente interesante como para desear verlo nuevamente en futuras entregas. En cuanto a las llamadas «Bond girls», tanto Noémie Nakai como Raquel Cipriano aportan actuaciones destacables, aunque es Nakai quien termina sobresaliendo gracias a una interpretación especialmente carismática y memorable.
A lo largo de la campaña, la historia introduce varios giros narrativos, falsas pistas y revelaciones que consiguen mantener el interés del jugador. La mayoría de estos momentos funcionan muy bien y aportan tensión a la trama, aunque hay una revelación en particular que resulta bastante predecible y termina sintiéndose más como una conclusión inevitable que como una verdadera sorpresa.
Uno de los problemas surge en la forma en que la historia gestiona a sus antagonistas y los distintos conflictos argumentales. En varios momentos, la sensación es que el juego está a punto de terminar para luego presentar una nueva resolución, algo que se repite varias veces antes del desenlace definitivo. No llega a los extremos de algunas películas famosas por sus finales interminables, pero sí genera la impresión de que la aventura se alarga más de lo necesario, afectando el ritmo general de la narrativa. De hecho, si hay un aspecto que realmente perjudica a la historia, es precisamente su ritmo. Tras algunas de las misiones más intensas y emocionantes, el juego suele llevar al jugador de vuelta a las instalaciones del MI6 para recorrer nuevamente el laboratorio de Q o participar en largas secuencias más pausadas. Aunque estas escenas ayudan a desarrollar personajes y expandir el mundo, también ralentizan considerablemente la acción antes de que la siguiente misión vuelva a ganar impulso.
Como resultado, la campaña se siente en ocasiones como una montaña rusa con picos muy altos y tramos intermedios demasiado largos. Cuando la acción y la narrativa alcanzan su mejor nivel, el juego resulta fantástico, pero los constantes cambios entre momentos de gran intensidad y largas pausas terminan afectando la fluidez de la experiencia. Aun así, esos altibajos no llegan a empañar una historia que consigue ofrecer una visión diferente y mucho más humana de James Bond.
A pesar de algunos problemas de ritmo, la historia logra mantenerse interesante gracias a una premisa sorprendentemente actual. Uno de los temas centrales gira en torno al uso irresponsable de la inteligencia artificial y los peligros de depender ciegamente de ella para tomar decisiones, planteando cómo la información generada por sistemas automatizados puede terminar distorsionando el criterio humano. Es una idea muy relevante para los tiempos actuales y que recuerda, en cierta medida, a las reflexiones sobre la manipulación mediática que proponía el villano Elliot Carver en la película Tomorrow Never Dies. De hecho, algunas pistas narrativas permiten intuir con cierta anticipación quién podría estar detrás de la amenaza principal, aunque esa revelación representa solo una parte de una trama mucho más amplia.


Como mencioné líneas arriba, gran parte del éxito de la historia recae en la interpretación de Patrick Gibson, quien ofrece una versión de Bond fresca y convincente. Su actuación funciona porque este joven 007 todavía está definiendo quién quiere ser, y sus motivaciones van mucho más allá de cumplir órdenes. Uno de los momentos más representativos ocurre cuando alguien le pregunta por qué arriesgó su vida para salvar a varias personas antes incluso de tener relación alguna con el MI6. Su respuesta es sencilla: no podía quedarse de brazos cruzados. Ese sentido del deber y la empatía son precisamente las cualidades que llaman la atención de M y terminan abriéndole las puertas del programa 00. A medida que avanza la historia, Bond descubre que ser espía implica enfrentarse constantemente a decisiones difíciles y asumir responsabilidades que van más allá de una simple misión. Esta versión del personaje mantiene uno de los rasgos más característicos de James Bond: su disposición a desafiar órdenes cuando hay vidas inocentes en juego. Es un aspecto que siempre ha estado presente en las mejores interpretaciones del agente y que aquí vuelve a tener un papel fundamental.
El formato de videojuego también juega a favor de la narrativa. Mientras que una película de dos horas tiene limitaciones evidentes para desarrollar personajes y relaciones, 007 First Light dispone de entre quince y veinte horas para construir la evolución de Bond de forma mucho más orgánica. Gracias a ese tiempo adicional, las amistades, rivalidades y vínculos emocionales se sienten más creíbles, permitiendo que el jugador conecte mejor con los personajes y con los acontecimientos de la historia. Esta duración también ayuda a reforzar la fantasía de convertirse en James Bond. No se trata únicamente de participar en misiones espectaculares o utilizar gadgets sofisticados; también existe espacio para momentos más personales que muestran cómo se forma el hombre detrás del agente secreto. El juego encuentra un buen equilibrio entre acción, desarrollo de personajes y construcción del universo, algo que difícilmente habría sido posible en un formato más breve.
Cuando IO Interactive anunció que estaba trabajando en un juego de James Bond, era inevitable preguntarse si el estudio se limitaría solo a trasladar la fórmula de Hitman al universo del 007. Después de todo, gran parte de su trayectoria reciente ha estado ligada al Agente 47. Sin embargo, aunque algunas misiones comparten ciertos elementos de diseño con esa franquicia, 007 First Light consigue establecer una identidad propia y evita sentirse como una simple adaptación o un reskin de Hitman. Es cierto que encontramos escenarios con múltiples rutas de acceso, diferentes maneras de alcanzar los objetivos y numerosos desafíos opcionales que recompensan la exploración. Sin embargo, las similitudes prácticamente terminan ahí. El enfoque general es mucho más cinematográfico y orientado a la aventura, alejándose del carácter metódico y calculador que define al Agente 47.
Un buen ejemplo de ello aparece en una misión donde Bond debe hacerse pasar por un chófer. En lugar de recurrir al clásico sistema de disfraces de Hitman para infiltrarse, el protagonista utiliza su carisma y capacidad de improvisación para engañar a quienes bloquean su camino. La mecánica de persuasión y engaño encaja perfectamente con la personalidad de Bond y aporta situaciones divertidas que reflejan el tono de las películas. Por supuesto, el jugador sigue teniendo libertad para afrontar los problemas de distintas maneras. Puede optar por el sigilo, resolver situaciones mediante el diálogo, iniciar peleas cuerpo a cuerpo o incluso enfrentarse directamente a los enemigos cuando la situación lo requiera. Esa variedad permite que cada misión conserve cierto grado de flexibilidad sin perder el enfoque narrativo que caracteriza a la aventura.



A lo largo de su campaña, 007 First Light ofrece una amplia variedad de situaciones típicas de la franquicia. Hay persecuciones y secciones de conducción, uso constante de gadgets, enfrentamientos con armas de fuego, infiltraciones, secuencias de espionaje y una buena cantidad de actividades secundarias que ayudan a profundizar en los escenarios y acercan al jugador a sus objetivos. Todo ello contribuye a crear una experiencia que se siente genuinamente inspirada en el universo de James Bond.
Uno de los aspectos más interesantes de 007 First Light es la forma en que utiliza las misiones secundarias. Aunque normalmente este tipo de actividades suelen ser opcionales, aquí muchas de ellas forman parte del progreso principal y ofrecen distintas alternativas para alcanzar un mismo objetivo. En una de las misiones, por ejemplo, Bond necesita reunir una importante suma de dinero para acceder a una subasta privada. Para lograrlo, el jugador puede elegir entre varias actividades, como participar en un juego de apuestas amañado, competir en un torneo de combate o demostrar su puntería en una galería de tiro. También existen opciones más cercanas al espionaje tradicional, como rastrear teléfonos desechables o localizar billeteras de criptomonedas. Más adelante, durante una elegante gala, el juego vuelve a ofrecer diferentes caminos para superar la seguridad y continuar avanzando.
Aunque estas actividades ayudan a recorrer los escenarios, el juego también brinda libertad para explorar por cuenta propia. Bond puede escalar acantilados, colarse por conductos de ventilación o buscar rutas alternativas para alcanzar sus objetivos. En este apartado, es evidente cierta inspiración en sagas como Uncharted, especialmente en la manera en que combina exploración, plataformas y sigilo. Aun así, se echa en falta un uso más profundo de los gadgets para desbloquear nuevas rutas, ya que la mayoría de las veces se limitan a abrir cerraduras mediante el láser o la cámara de choque. Pese a ello, los entornos ofrecen numerosas oportunidades para infiltrarse, ocultarse entre la vegetación o utilizar coberturas para realizar eliminaciones sigilosas.
Por supuesto, ninguna aventura de James Bond estaría completa sin persecuciones a alta velocidad. 007 First Light incluye varias secuencias de conducción, pero no todas alcanzan el nivel esperado para una producción de este calibre. La principal persecución del juego resulta demasiado guiada y lineal, con atajos que apenas tienen impacto real en el desarrollo de la secuencia. Existe un segundo momento al volante que funciona bastante mejor, aunque también se siente excesivamente controlado en comparación con la libertad que el juego ofrece en otros apartados. Hay otros segmentos donde Bond conduce distintos vehículos y resultan entretenidos, pero la gran persecución que debía convertirse en el momento icónico de la aventura termina quedándose por debajo de las expectativas.


En cuanto al combate, Bond cuenta con un arsenal bastante variado para afrontar cualquier situación. Sin embargo, antes de hablar de armas y gadgets, merece la pena destacar el combate cuerpo a cuerpo, que tiene un papel importante a lo largo de la campaña. Como agente secreto, Bond no siempre puede resolver los problemas disparando, por lo que muchas veces debe recurrir a los puños. Los enemigos cuentan con distintos tipos de ataques que pueden bloquearse o esquivarse, identificados visualmente mediante colores según la dificultad seleccionada. Los golpes básicos son más fáciles de contrarrestar, mientras que los ataques más peligrosos obligan a reaccionar rápidamente. Bond también dispone de varias opciones ofensivas durante los enfrentamientos. Puede agarrar a sus rivales y utilizar el entorno a su favor, arrojándolos por barandillas, contra paredes, sobre mesas o incluso dentro de objetos del escenario. Lo mejor es que estas animaciones cambian según el lugar donde se desarrolla la pelea, lo que aporta variedad y hace que los combates resulten más espectaculares. Los ataques básicos permiten encadenar pequeños combos con puñetazos, patadas y golpes al cuerpo, aunque el sistema no alcanza la profundidad de otros juegos centrados en la acción. Teniendo en cuenta algunas de las influencias que muestra la aventura, habría sido interesante ver un repertorio más amplio de movimientos. Aun así, los enfrentamientos son satisfactorios gracias al impacto de los golpes, las buenas animaciones y la posibilidad de ejecutar ataques más contundentes cuando los enemigos quedan vulnerables. Incluso existen situaciones en las que Bond puede lanzarse desde una altura utilizando a un enemigo como amortiguador, una mecánica que se explota especialmente en el modo de simulación táctica.
Los gadgets también desempeñan un papel fundamental durante el combate. Sirven tanto para crear distracciones como para incapacitar enemigos y generar oportunidades de ataque. Entre las herramientas disponibles encontramos láseres capaces de aturdir objetivos, pequeños misiles, cápsulas de humo y dardos con efectos especiales. Sin embargo, el dispositivo más útil de todo el juego es, sin duda, el reloj de Q. Este gadget permite localizar objetivos, escanear a través de paredes, detectar objetos importantes para robar y recopilar información clave durante las misiones, convirtiéndose en una herramienta indispensable durante toda la aventura.
Por su parte, los tiroteos cumplen correctamente sin intentar reinventar el género. El sistema permite disparar a distintas partes del cuerpo para obtener resultados específicos: herir las piernas para ralentizar enemigos, desarmarlos disparando a sus armas o buscar disparos precisos a la cabeza. Todo funciona como cabría esperar en un shooter en tercera persona basado en coberturas. Además, combinar disparos con ataques cuerpo a cuerpo ayuda a ahorrar munición y aporta dinamismo a los enfrentamientos. Bond siempre dispone de su pistola reglamentaria, pero el resto del armamento debe conseguirse sobre el terreno. Curiosamente, en la misión inicial existe una explicación narrativa que impide utilizar armas de ciertos enemigos porque están vinculadas a sus propietarios, aunque esa limitación desaparece completamente durante el resto de la campaña. A partir de ese momento, cualquier arma encontrada puede utilizarse libremente. También es posible lanzar rifles vacíos para aturdir rivales o aprovechar elementos del escenario como barriles explosivos, trampas ambientales y cargas suspendidas para eliminar enemigos de forma creativa. Además, algunas secuencias permiten utilizar objetos de gran tamaño mediante el reloj de Q, generando momentos especialmente espectaculares y divertidos. Son detalles como estos los que aportan variedad a los enfrentamientos y evitan que el combate se vuelva repetitivo.
Visualmente, 007 First Light representa uno de los trabajos más ambiciosos de IO Interactive hasta la fecha, aunque no está exento de algunos altibajos. Los escenarios destacan por su nivel de detalle y las cinemáticas lucen especialmente bien gracias al trabajo realizado con la captura facial de los personajes principales. Sin embargo, la diferencia de calidad entre las secuencias cinematográficas y las conversaciones que ocurren durante la exploración resulta evidente. Aunque los NPC cuentan con rostros y vestimentas variadas en lugar de simples modelos repetidos, sus animaciones faciales y expresiones están claramente por debajo del nivel mostrado en las escenas más importantes de la historia.




La aventura lleva a Bond a recorrer una gran variedad de escenarios que encajan perfectamente con el espíritu de la franquicia. Desde exclusivos resorts de lujo y complejos tecnológicos de última generación hasta elegantes galas, clubes nocturnos y búnkeres secretos, cada localización destaca por su nivel de detalle, su personalidad y un diseño que favorece tanto la exploración como los enfrentamientos y el uso de gadgets. Los escenarios están cuidadosamente construidos para ofrecer situaciones memorables, ya sea durante secuencias de sigilo, intensos tiroteos o momentos más centrados en la investigación. Entre todos ellos, dos lugares sobresalen especialmente. Por un lado está el Pearl Resort en Vietnam, un complejo vibrante y lleno de actividad que transmite constantemente la sensación de estar en un entorno vivo. Por otro, Aleph, un enorme asentamiento ubicado en pleno desierto del Sahara, impresiona tanto por su escala como por su estética. Ambos escenarios destacan por la cantidad de personajes presentes, la libertad para moverse por sus distintas áreas y la forma en que aprovechan la ambientación para reforzar la fantasía de convertirse en James Bond. Aun así, lo cierto es que no hay ninguna localización que resulte decepcionante, ya que todas consiguen aportar algo único y reconociblemente ligado al universo del 007.
Aunque existen algunos problemas menores, como ciertos inconvenientes con la cámara durante algunos combates cuerpo a cuerpo, una persecución automovilística que no alcanza todo su potencial y un ritmo narrativo que en ocasiones alterna entre momentos muy intensos y otros demasiado pausados, IO Interactive ha conseguido crear lo que probablemente sea el mejor videojuego de James Bond hasta la fecha. Más allá de ofrecer acción, espionaje y espectáculo, el estudio logra algo que pocas adaptaciones habían conseguido antes: dar verdadera profundidad a un personaje que durante años ha sido visto principalmente como un héroe de acción elegante y carismático. 007 First Light explora quién es Bond antes de convertirse en la leyenda, permitiendo que el jugador vea su evolución, sus dudas y las experiencias que terminan moldeándolo. Gran parte de ese éxito se debe al trabajo de Patrick Gibson, cuya interpretación consigue capturar perfectamente esta versión más joven e inexperta del personaje sin perder los rasgos que lo hacen reconocible. Su Bond combina confianza, humanidad, sentido del humor y determinación, convirtiéndose en una reinterpretación que se siente moderna y relevante. En definitiva, es exactamente el tipo de James Bond que una historia de origen necesitaba para conectar con una nueva generación de jugadores sin renunciar a la esencia clásica del personaje.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de 007 First Light brindada por IO Interactive para PlayStation 5.
PUNTOS BUENOS
Excelente historia de origen que aporta profundidad y humanidad a James Bond. Gran interpretación de Patrick Gibson, que logra construir una versión fresca y convincente del personaje. Jugabilidad variada, combinando sigilo, acción, exploración y uso inteligente de gadgets. Diseño de niveles y escenarios sobresaliente, con localizaciones memorables y múltiples formas de afrontar los objetivos.PUNTOS MALOS
El ritmo narrativo es inconsistente, con pausas prolongadas entre algunas de las mejores misiones de la campaña.CONCLUSIÓN
007 First Light moderniza a James Bond con una sólida historia de origen, una gran interpretación de su protagonista y una mezcla de espionaje y acción que lo convierten en el mejor juego de la franquicia hasta la fecha.