Ys Memoire: The Oath in Felghana es una remasterización de Ys: The Oath in Felghana, remake de la tercera entrega numerada de la influyente saga RPG de acción desarrollada por Nihon Falcom y lanzada en 2005 para PC en su natal Japón, recibiendo un port para PSP allá por 2010 que llegó a Occidente pocos meses después de la mano de XSEED Games.

Tanto el original “Ys III: Wanderers from Ys” como “Ys: The Oath in Felghana” son piezas clave en la historia de la compañía por diversos motivos. El primero, lanzado en 1989 para la ya extinta PC-8801 y que luego llegaría a recibir ports para múltiples plataformas tales como la X68000, TurboGrafx-CD (PC Engine en Japón), Super Nintendo y Sega Genesis, marcó el fin de una era para Nihon Falcom ya que fue durante el desarrollo de esta entrega que se produjo el primer éxodo masivo de talentos de la compañía por diferencias creativas y con su administración.

Grandes nombres de la industria japonesa como Yuzo Koshiro, Ayano Koshiro, Masaya Hashimoto y Tomoyoshi Miyazaki -por mencionar solo algunos- dejaron Falcom para convertirse en independientes, unirse a otras compañías o formar sus propios estudios. La empresa tuvo que reinventarse al ver cómo gran parte de su staff partía a nuevos horizontes y esto, en cierta forma, cimentó el camino que la empresa recorrería en sus siguientes años.

Por su parte, Ys: The Oath in Felghana fue desarrollado para refinar la fórmula que el estudio había logrado con Ys VI: The Ark of Napishtim y para disipar la recepción mixta que tuvieron tanto el lanzamiento original como sus ports subsecuentes debido a su ángulo de cámara de desplazamiento lateral y elementos de plataformas y combate similares a los de Zelda II: The Adventure of Link; los cuáles difieren bastante de la perspectiva cenital y el sistema de “bump attack” de las dos primeras entregas de la saga.

Ahora que Nihon Falcom está en una especie de auge gracias al éxito de la saga Trails y de las más recientes entregas de Ys tanto en Japón como en Occidente, la compañía decidió publicar Ys Memoire: The Oath in Felghana, una remasterización que no solo incluye añadidos como un nuevo apartado artístico, mejoras gráficas y visuales, la posibilidad de elegir entre varias versiones de la banda sonora y hasta líneas vocales para el protagonista, sino que además es la forma en la que la compañía finalmente lleva esta obra a plataformas modernas como Nintendo Switch, PlayStation 4 y PlayStation 5.

Tanto si hablamos del original como del remake, estamos ante una parte importante de la historia de Nihon Falcom y de los RPG de acción en general, por lo que en este análisis te contamos si Ys Memoire: The Oath in Felghana vale la pena o si se queda corto ante la gran oferta de videojuegos del género disponibles en el mercado actual.

Tal como ocurre con cada entrega de la saga Ys, los eventos de The Oath in Felghana son contados en los Archivos de Felghana, uno de los 100 diarios que el aventurero y protagonista de la saga Adol Christin escribió durante su vida y en los que relata cada uno de sus viajes, las personas que conoció y sus experiencias casi siempre ligadas con algún suceso sobrenatural capaz de cambiar el rumbo del mundo.

Tras sus aventuras en Celceta durante los eventos de Ys IV: Memories of Celceta, Adol y su fiel compañero Dogi deciden viajar a Felghana -tierra natal de este último- debido a diversos rumores sobre el lugar, los cuales señalan que ha comenzado a ser afligida por la aparición masiva de monstruos y por la creciente tiranía de su señor feudal. En el camino, el dúo se encuentra con unas peregrinas y, al leerles su fortuna, su bola de cristal se destruye: una premonición de un inmenso desastre.

Al arribar a las costas de Felghana, Adol rescata de una hora de monstruos a Elena, amiga de la infancia de Dogi y residente de su pueblo natal Redmont. Al ponerse en contacto con los habitantes de este lugar, el protagonista descubre que el conde McGuire, señor feudal de la región, está causando estragos entre la población con impuestos abusivos e incluso clausurando la mina de un material llamado Raval, cortando así su principal fuente de ingresos. Además, Chester Stoddart, hermano mayor de Elena, está ayudando al conde en sus planes tras alejarse de su familiar y del resto de personas del pueblo.

No pasará mucho tiempo para que Adol, en su constante hambre de aventura y con ese cándido espíritu que lo caracteriza, se vea inmiscuido en una conspiración que involucra a McGuire, Chester y a otros personajes enigmáticos que se mantienen en la sombra para llevar a cabo sus maquiavélicos fines. Su travesía lo llevará a toparse con cuatro misteriosas reliquias y lo harán desentrañar la conexión de estos artefactos con las leyendas de Felghana, de entre las que destaca la figura del héroe Genos y su lucha con un ser de maldad pura.

La historia de Ys: Oath in Felghana es bastante similar a la del original Ys III: Wanderers from Ys, pero se hicieron ligeros cambios a su guión para hacerlo más cohesivo y para lograr un mayor impacto emocional respecto a ciertas decisiones tomadas por los personajes principales.

Si bien es mucho más corto en comparación a títulos más modernos de la saga como Ys VIII, IX o X, el argumento de este videojuego es bastante entretenido y está en constante movimiento por lo que no se siente como si algún momento o escena son desperdiciados. Sí, puede que no se profundice tanto en los personajes o el lore puede estar menos trabajado que en posteriores entregas debido a que toma muchas menos horas completar el juego, pero es justamente por esto que resalta.

Aunque el desarrollo de personajes y el world-building de Trails, la otra saga emblemática de Nihon Falcom, son elementos que hacen resaltar a estas obras del resto de sus contemporáneos, lo cierto es que las historias cumplidoras y que no se inmiscuyen tanto en la jugabilidad como en las primeras entregas de Ys también tienen su encanto. Son interesantes, no toman mucho tiempo en completarse y están cargadas de ese misticismo y carisma por los que la franquicia es tan reverenciada.

Ojo, esto no significa que la simpleza del argumento lo excluya de tener giros de guión, revelaciones y otros factores tan característicos del estudio para sus historias ya que The Oath in Felghana los tiene; pero el hecho de que todo esto se le ofrezca al jugador de forma más compacta y aún así lograr ser memorable es algo que un estudio con amplia experiencia en fabricar experiencias de este estilo puede permitirse y Nihon Falcom es uno de ellos.

En cuanto a los personajes, el elenco principal se puede jactar de ser magnético con Dogi y los hermanos Stoddart -Elena y Chester- siendo los que más destacan. Otros NPCs tampoco están nada mal, destacando los de Redmont ya que son con los que más interactúas a lo largo del juego. Por supuesto, todos estos quedan lejos de lo exhibido en la saga Trails como en entregas contemporáneas de Ys, pero es evidente que el foco del juego no está en este apartado.

Cabe resaltar que si bien la saga Ys mantiene una continuidad y cronología, una persona que aún no ha probado algún título puede zambullirse en cualquier título sin problemas con excepción de Ys II. Dicho esto, Ys Memoire: The Oath in Felghana es un excelente punto de entrada para cualquier persona a la que le interese la franquicia y esto no solo se debe a lo digerible de su historia, sino también a lo extraordinario de su jugabilidad.

Ys: The Oath in Felghana es un RPG de acción. Para vencer a los múltiples monstruos que obstaculizan nuestro camino, tendremos a nuestra disposición diversas herramientas, pero la más básica e importante es -sin duda- nuestra espada. Adol posee una variedad de movimientos en su arsenal desde el mismísimo inicio de la partida tales como un combo de tajos, el salto, un ataque ascendente en espiral, un corte en el aire tras saltar y un poderoso ataque en picado que tiene la facultad de aturdir adversarios por unos segundos.

Por supuesto, a medida que progresemos en la aventura, Adol irá ganando acceso a magias elementales al recuperar los brazaletes de Genos. Estos nos permitirán arrojar bolas de fuego, girar con la espada como un tornado de viento y hasta taclear al oponente con el poder de la tierra, volviéndonos invulnerables por breves instantes. Además, al recoger las joyas de cada uno de los elementos (rubí, esmeralda y topacio respectivamente), potenciaremos el daño de nuestras magias y hasta nos podremos cargar estos ataques manteniendo presionando el botón correspondiente por cierto tiempo para ejecutar una versión mucho más poderosa.

Los recursos de Adol no terminan aquí ya que también contamos con un Boost. Al atacar o recibir daño enemigo, iremos llenando una barra azul que, al estar completa, nos permitirá pulsar el botón asignado para que el pelirrojo potencie sus ataques básicos, aumentando el daño que provoca su espada y hasta incrementando el límite de ataques de su combo estándar. El no poder ser noqueado y reducir los daños que recibimos también son otros beneficios que nos confiere este estado.

En cierta parte de la historia, esta mecánica se expande y, si dejamos que la barra se llene una segunda vez hasta que se vuelva roja, realizaremos un Double Boost: más devastador que el primero ya que provocará una enorme explosión en área que dañara a todos los enemigos cerca a Adol y además nos regenerará puntos de salud dependiendo de nuestro contador de golpes.

Finalmente, como parte de la expansión de las habilidades de Adol, también tenemos el Dash para atravesar escenarios con mayor rapidez y hasta para facilitar el movimiento durante el combate, y el doble salto. Este último no solo nos permite acceder a nuevas áreas, sino que además reforzará nuestro ataque en picado, expandiendo el tiempo de aturdimiento que podremos infligir en los enemigos.

Como podemos apreciar, si bien la cantidad de opciones a nuestra disposición para combatir contra los monstruos y otros adversarios que aguardan en la aventura no se asoma a la de títulos más modernos de la saga, lo cierto es que Ys: The Oath in Felghana cuenta con varios pequeños sistemas unidos de una forma magistral gracias al frenetismo y el excelente flujo de su combate.

Los controles de Adol son muy responsivos y conectar cada ataque de espada, salto y magia elemental provoca una satisfacción como solo los grandes exponentes del RPG de acción pueden lograr. Los efectos de sonido y visuales también aportan mucho para lograr esta sensación en el jugador y solo puedo añadir que es algo que uno debe experimentar por sí mismo para poder entender de mejor forma lo que trato de explicar.

The Oath in Felghana lleva mucho más allá lo que Falcom intentó por primera vez en Ys VI: The Ark of Napishtim agregando unas cuantas mecánicas más para que el combate no se sienta tan básico y, sobre todo, mejorando el tiempo de respuesta entre los comandos del jugador con las acciones de Adol. Además, la inclusión de las pócimas que los enemigos dejan caer al ser destruidos también modifica el acercamiento del jugador al gameplay.

En Ys VI, uno debía ser más cauteloso al enfrentar a los enemigos ya que recuperar salud no era tan sencillo y, realmente, no había un incentivo para ser más dinámico. Notando esto, Falcom decidió implementar las pociones, las cuales pueden potenciar el ataque, la defensa y la velocidad de recuperación de la barra de magia (rojo, azul y amarillo).

El caso es que estos beneficios tienen un tiempo limitado que solo se renueva si es que obtenemos una nueva poción del mismo tipo, por lo que esto nos impulsará a seguir avanzando y buscar más enemigos para destruir con la esperanza de que nuestra ventaja se perpetúe. The Oath in Felghana nos invita a ser más agresivos y dejarnos llevar por la velocidad de su combate gracias a esta mecánica y, también, a su sistema de progresión.

Como la gran mayoría de RPGs de acción, este título cuenta con un sistema de experiencia y niveles. Cada enemigo derrotado le confiere a Adol una cantidad de puntos de experiencia y, al llegar a los requeridos, subirá de nivel, aumentando sus puntos de salud y ligeramente su ataque y defensa. El caso es que la obtención de experiencia también puede potenciarse si uno opta por ser más proactivo en el combate. Tenemos un multiplicador de puntos de experiencia de acuerdo a la cantidad de golpes acertados. Podemos casi doblar la experiencia obtenida si mantenemos nuestro combo.

El poder subir de niveles de forma más rápida es un gran apoyo, pero lo cierto es que Ys: The Oath in Felghana no requiere que paremos nuestra aventura para grindear monstruos ya que los beneficios al subir niveles son mínimos. Para mejorar el daño y la defensa de Adol, tenemos nuestro equipamiento. Al recorrer la región, nos toparemos con nuevas espadas, escudos y armaduras que nos conferirán mejoras significativas. Cada uno de estos artículos puede ser reforzado mediante el Raval Ore, un mineral que hallaremos en cofres o al derrotar enemigos. Podemos acudir a Adonis, el herrero de Redmont, para que mejore nuestro equipo a cambio de oro y una cantidad específica de Raval Ore.

En el equipamiento, también se cuentan los accesorios que podemos equipar. Estos tienen diversas utilidades para la aventura tales como unas botas de piedra para no resbalarnos en el hielo o una piedra que ilumina en la oscuridad. Los usos de estos accesorios son situacionales, pero algunos destacan por ser complementos excelentes en ciertas mazmorras o batallas.

Por supuesto, no podemos dejar de hablar de los jefes en un título de la saga Ys y esta entrega contiene algunos de los más desafiantes y con mejor diseño mecánico de su historia. La gran mayoría llevarán al límite nuestra habilidad con los sistemas antes mencionados y nuestros reflejos, ya que estos rivales tienen la capacidad de destruir nuestra barra de salud con un par de ataques en las dificultades más altas.

Respecto a esto último, la dificultad es un tema a destacar también si lo tuyo son videojuegos retadores. Esta entrega puede llegar a ser bastante brutal e inclemente en múltiples secciones y, si bien no consideraría que es de las más difíciles de la franquicia, es cierto que se queda muy cerca de serlo. Afortunadamente, podemos reintentar de inmediato  los combates contra jefes si caemos ante ellos y el punto de control se renueva con tan solo pasar a la siguiente pantalla de cualquier escenario o mazmorra. Verdaderamente, es más un ejercicio de perseverancia y de aprender los patrones de ataque de enemigos comunes y jefes.

En resumen, la jugabilidad de Ys: The Oath in Felghana sigue siendo igual como la recordaba: una auténtica delicia gracias a la velocidad de nuestro protagonista, al frenesí del combate, a la variedad de enemigos y, sobre todo, al magnífico flujo de la acción gracias a un esquema de control muy bien cuidado. Los combates contra jefes siguen siendo el punto más álgido de la experiencia y salir victorioso de cada una de estas situaciones elevan nuestra satisfacción al límite. Se trata de un videojuego sumamente entretenido y hasta adictivo pese a que, sobre el papel, está conformado por sistemas básicos.

Para esta remasterización, el equipo de Nihon Falcom también añadió el modo Turbo, una función muy propia de los títulos modernos de la compañía. Con tan solo pulsar el botón asignado, podremos aumentar la velocidad del juego en un 50% y hasta en un 100% si así lo deseamos. Tengo algunos reparos con esta inclusión ya que, si bien en juegos largos con combates por turnos como Trails es una bendición, su uso en títulos donde la acción es el núcleo como este se ve relegado a cinemáticas o secciones de diálogo que queremos pasar rápidamente. Es un buen añadido, pero casi no lo usamos durante nuestra travesía.

Al ser una remasterización, Ys Memoire: The Oath in Felghana trae varias mejoras al aspecto visual del juego de 2005. Para empezar, las texturas de los escenarios, los efectos de los ataques y las magias y, en cierta parte, los sprites de los personajes y enemigos han recibido una curación destacable si lo comparamos con el título original y hasta con la versión de PSP lanzada en 2010.

Sin embargo, debido a que se trata de un videojuego con más de 20 años de antigüedad, los arreglos tampoco son demasiado significativos y el apartado gráfico sigue viéndose bastante arcaico. No estamos ante un remake, evidentemente, pero quizás algunos se hubiesen visto más beneficiados por un trabajo más incisivo.

Como novedad, esta remasterización también añade nuevo arte y retratos para cada uno de los personajes de la historia. La resolución de estos dibujos es mayor a la de sus contrapartes originales y no podemos decir que el resultado sea negativo, pero en lo personal, sentimos que pierden mucho del atractivo innato que poseían los diseños de 2005.

No es que el nuevo arte sea malo en lo absoluto, es un buen trabajo en general. Pero, resulta más genérico en comparación con el arte del The Oath in Felghana original, el cual  se siente único y con un estilo que va más “ad hoc” con la estética del videojuego. Por fortuna, podemos alternar entre el nuevo y el viejo arte en las opciones del título para satisfacer las preferencias de cada jugador.

En lo que respecta al apartado sonoro, Ys Memoire: The Oath in Felghana incorpora la actuación de voz en inglés que se añadió en el lanzamiento occidental de la versión para PSP del juego original y además nos permite cambiar a la actuación de voz en japonés. El trabajo conseguido en ambos idiomas es destacable y suman mucho al videojuego en sus escenas más emotivas.

Esta versión también añade líneas de diálogo para Adol que, si bien son cortas y pocas, le brindan un tanto más de carisma al icónico protagonista. Curiosamente, también podemos optar por silenciar sus líneas y hacer que el narrador explique las reacciones de Adol a ciertas situaciones tal y como en el lanzamiento original.

Tal como ocurre con cada videojuego de Nihon Falcom, no podemos dejar de hablar de la banda sonora y la de Ys: The Oath in Felghana es una auténtica gloria por donde se le oiga. Compuesta originalmente por Mieko Ishikawa, con algunos temas de la autoría de Masaaki Kawai siendo agregados para el port de Ys III: Wanderers from Ys para X68000, este soundtrack es uno de los grandes hitos de la historia musical del estudio y no es para menos.

Temas como A Premonition =Styx=;  Trading Town of Redmont; The Boy Who Had Wings; Be Careful: Beasts as Black As Night; Illburns Ruins; The Theme of Chester; A Searing Struggle; Death Blitz; Steeling the Will To Fight; Dear My Brother; Seal of Time; Chop!!; Behold!!; Morning of Departure; Believe in my Heart (Temazo inmortal) y el trío magnánimo compuesto por Valestein Castle; The Beat of Destruction y The Strongest Foe -una de las mejores canciones de jefe final escritas jamás- elevan a esta banda sonora al olimpo de la música de videojuegos.

Esta remasterización no solo mejora ligeramente la calidad del soundtrack, sino que además nos permite elegir entre la original de PC-8801, la versión de X68000 o el arreglo de Yukihiro Jindo para el remake The Oath in Felghana. Es una lástima que no esté incluida la versión de PC Engine a cargo del maestro de maestros Ryo Yonemitsu o la versión Pre Arrange, pero tener estas tres opciones es algo que todos los entusiastas de la música de Nihon Falcom apreciarán.

Ys Memoire: The Oath in Felghana es, sin duda, la forma definitiva para experimentar uno de los videojuegos más emblemáticos de Nihon Falcom. Contiene todo lo que hizo grande al lanzamiento original de 2005 y a su port para PSP de 2010 añadiendo aún más mejoras para estar un poco más acorde a los estándares de la industria moderna.

Puede que no tenga una historia tan sobresaliente como la de Ys VIII y que su aspecto visual deja mucho que desear en comparación con obras más recientes del estudio, pero esta remasterización se puede jactar de ser una de las entregas más sobresalientes de la saga. Si nunca has probado un título de Ys y estás dispuesto a dejarte seducir por su extraordinaria jugabilidad, Ys Memoire: The Oath in Felghana es para ti.

gamecored score 8

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de Ys Memoire: The Oath in Felghana brindada por XSEED Games para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Premisa interesante. efectiva y poco intrusiva en favor de la jugabilidad. Combate frenético, dinámico y sumamente entretenido, capaz de divertirte de inicio a fin pese a sus mecánicas básicas. Jefes bien diseñados que desafiarán tu habilidad, destreza y reflejos en los controles. Excelsa banda sonora en sus tres versiones. Mejoras de calidad de vida apreciadas para esta remasterización.

PUNTOS MALOS

La historia y los personajes no son tan cautivantes como los de títulos posteriores de la saga. El nuevo estilo artístico resulta un tanto genérico en comparación con el original de 2005. La corta duración de la campaña puede ser un factor a considerar para ciertos jugadores. Las mejoras visuales pudieron haber recibido un poco más de cariño.

CONCLUSIÓN

Ys Memoire: The Oath in Felghana es un homenaje a la longeva historia de Nihon Falcom y una joya que todo fan del RPG de acción debería experimentar. Aunque sus gráficos y estilo artístico no alcanzan los estándares actuales, su jugabilidad dinámica, banda sonora excepcional y mejoras de calidad de vida consolidan esta remasterización como una de las mejores formas de disfrutar este clásico. La narrativa sencilla pero efectiva, junto con el diseño desafiante de sus jefes y escenarios, aseguran una experiencia memorable para veteranos y nuevos jugadores por igual. Sin duda, es un título que destaca en la serie Ys y que reafirma el legado de Falcom en el género.