WILL: Follow The Light nos invita a embarcarnos en un viaje profundamente emocional, donde la luz se convierte en nuestra guía a través de un mundo lleno de recuerdos, misterios y paisajes tan hermosos como melancólicos. Desarrollado por el pequeño estudio independiente TomorrowHead, el juego se presenta como una experiencia cercana al género de los walking simulators, aunque toma inspiración de obras como Death Stranding, Alan Wake, Syberia y Myst. Esta influencia se percibe en su enfoque narrativo, su ritmo pausado y la importancia que le da a la exploración y a los pequeños detalles del entorno.

La aventura comienza con una escena capaz de despertar los peores temores de cualquiera que sufra de talasofobia. Tras encontrarnos en medio de un inmenso océano a punto de ser tragados por una gigantesca ola, despertamos repentinamente en un solitario faro. Allí recibimos una llamada por radio de Cassandra, quien nos advierte sobre una tormenta que se aproxima y nos pide realizar una serie de tareas para preparar el lugar. Así conocemos a Will, el guardián del faro, un hombre marcado por la soledad, atrapado entre sus pensamientos y recuerdos, y con la sensación de que carga con heridas del pasado que todavía no ha logrado superar.

Sin demasiado tiempo para procesar lo que ocurre, la tormenta se intensifica y cambia el rumbo de nuestra vida. Poco después, un hombre llamado Greg nos lleva de regreso a una ciudad devastada por el desastre natural, donde recibimos la noticia de que nuestro hijo Thomas y nuestro padre han desaparecido sin dejar rastro. A partir de ese instante comienza una búsqueda que mezcla drama familiar, misterio y una travesía personal en la que Will deberá enfrentarse tanto a los peligros del mundo exterior como a los fantasmas que lleva dentro.

En términos de jugabilidad, WILL: Follow The Light apuesta por una experiencia sencilla centrada en la exploración y la resolución de puzles. Los acertijos no son excesivamente complejos y suelen basarse en encontrar códigos, identificar patrones, activar mecanismos en el orden correcto o reconstruir objetos que nos permitirán seguir avanzando en la aventura.

Uno de los elementos más interesantes es una misteriosa lámpara que obtenemos durante nuestro viaje. Esta herramienta cuenta con tres tipos de luz que permiten interactuar con dibujos especiales para liberar recuerdos del pasado, pero también tiene usos más prácticos, como ayudarnos a orientarnos en medio de una densa niebla o derretir hielo para acceder a nuevas áreas. Este objeto introduce poco a poco elementos más fantásticos dentro de una historia que inicialmente parecía estar completamente anclada en la realidad.

Conforme avanzamos, el mar se convierte en uno de los protagonistas de la experiencia. El juego introduce de manera gradual las mecánicas de navegación, enseñándonos cómo controlar nuestro bote y enfrentarnos a las olas para viajar de un punto a otro. Gracias a ello, navegar no se siente como una simple forma de desplazamiento, sino como una parte esencial de la aventura y una manera de conectar con la inmensidad y la tranquilidad de este mundo.

De hecho, algunos de los momentos más interesantes a nivel jugable llegan en los tramos finales, cuando todas las mecánicas que hemos aprendido comienzan a combinarse. Además, el juego ofrece diversos coleccionables, como maquetas de barcos construidas por Will, distintos tipos de té y modelos de planetas dejados por su esposa. Estos objetos, junto a otros recuerdos repartidos por el escenario, ayudan a profundizar en la historia y en el pasado del protagonista. La aventura puede completarse en alrededor de seis horas explorando con calma, aunque quienes busquen todos los trofeos podrán incluso terminarla más rápido si conocen bien su recorrido.

Desde el primer momento, queda claro que WILL: Follow The Light es una experiencia que apuesta principalmente por su narrativa, su atmósfera y su apartado sonoro. El mundo que construye está dominado por tonos fríos y paisajes que reflejan perfectamente la soledad de su protagonista: cielos grises, un mar constantemente agitado y escenarios que, en varios momentos, parecen existir en un punto intermedio entre la realidad y un sueño.

Cada lugar que visitamos transmite una sensación de abandono y melancolía. Desde el solitario faro donde comienza la historia, pasando por una ciudad envuelta en una densa niebla que inevitablemente recuerda a los primeros momentos de Silent Hill 2, hasta las regiones del norte iluminadas por la aurora boreal. Todo el viaje está acompañado por un sentimiento constante de pérdida, nostalgia y la búsqueda de algo que parece haberse quedado atrapado en el pasado.

Esa identidad visual convierte al juego en una especie de postal interactiva: hermosa de contemplar, pero cargada de una tristeza silenciosa que permanece durante toda la aventura. La música juega un papel fundamental en este apartado, reforzando cada escena con composiciones que acompañan la exploración y los momentos más íntimos de la historia. El compositor Trevor Kowalski, junto a una orquesta, crea una banda sonora construida alrededor de los recuerdos, la naturaleza y emociones que no buscan llamar la atención de inmediato, sino quedarse poco a poco en la memoria del jugador.

No obstante, uno de los pocos aspectos que no termina de alcanzar el mismo nivel es la interpretación del protagonista. En algunos de los momentos más emotivos, la ausencia de una mayor expresividad en su voz hace que ciertas escenas pierdan parte del impacto emocional que buscan transmitir.

Si lo que buscas es una aventura corta, capaz de disfrutarse en una sola tarde, WILL: Follow The Light es una propuesta que merece la pena descubrir. A través de temas como la pérdida, los sentimientos reprimidos y las heridas que pasan de una generación a otra, el juego nos recuerda cómo el pasado puede seguir definiendo nuestro presente, incluso cuando hacemos todo lo posible por dejarlo atrás.

gamecored score 7

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de WILL: Follow The Light brindada por TomorrowHead Studio para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Una atmósfera sobresaliente, con paisajes melancólicos, una dirección artística inspirada en la naturaleza y una ambientación que transmite soledad, pérdida y misterio en cada escenario. Una narrativa emotiva y madura, que aborda temas como el duelo, los recuerdos y las heridas familiares a través del viaje personal de Will. Una banda sonora excepcional de Trevor Kowalski, que complementa perfectamente el ritmo pausado de la aventura y potencia sus momentos más íntimos y reflexivos.

PUNTOS MALOS

Su jugabilidad es demasiado simple, con puzles poco exigentes y mecánicas que, aunque funcionan, podrían haber tenido una mayor profundidad. La actuación de voz del protagonista carece de mayor carga emocional en algunos momentos clave, reduciendo el impacto de ciertas escenas importantes.

CONCLUSIÓN

WILL: Follow The Light es una hermosa travesía emocional que destaca por su atmósfera, su música y su narrativa introspectiva, aunque su jugabilidad sencilla y algunos problemas de interpretación lo limitan.