Valve ha respondido a las críticas por el precio de la nueva Steam Machine, cuyo modelo más económico cuesta 1.049 dólares, incluye 512 GB de almacenamiento SSD y no incorpora un Steam Controller. La compañía explicó que no puede vender el dispositivo a un precio inferior porque, a diferencia de las consolas tradicionales, no tiene la posibilidad de recuperar pérdidas mediante suscripciones o ventas obligatorias de juegos.
Según Valve, el principal motivo es la naturaleza abierta del ecosistema PC. Al tratarse de una computadora basada en Linux, los usuarios pueden utilizar la Steam Machine para cualquier tarea y no necesariamente para comprar o jugar títulos en Steam. La empresa considera que esta libertad es uno de los pilares fundamentales del PC y no quiere limitar el uso del hardware para forzar el consumo de sus propios servicios.
La compañía defendió esta filosofía asegurando que los sistemas abiertos han sido clave para impulsar la innovación tecnológica durante décadas. Valve sostiene que cuando una empresa vende hardware por debajo de su costo real o adquiere contenidos exclusivos para atraer usuarios, generalmente busca crear un ecosistema más cerrado donde los consumidores tienen menos opciones sobre qué software utilizar.

Por esa razón, Valve afirma que no quiere que los jugadores sientan que deben comprar hardware de la compañía. En su visión, la Steam Machine debe ser simplemente una alternativa más dentro del mercado PC, permitiendo que cada usuario elija el dispositivo que mejor se adapte a sus necesidades en aspectos como precio, rendimiento, tamaño o compatibilidad con periféricos. Para la empresa, subsidiar el hardware iría en contra de los principios que han hecho fuerte a la plataforma PC.
Finalmente, Valve recordó que el modelo de vender consolas con pérdidas para obtener beneficios posteriores mediante servicios y juegos ha perdido relevancia incluso entre fabricantes como Sony y Microsoft. Además, destacó que su división de hardware opera a una escala mucho menor, lo que dificulta reducir costos de producción. A esto se suma la actual escasez y encarecimiento de componentes de memoria y almacenamiento, un problema que también ha provocado aumentos de precio en sistemas como PS5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2.





