El anuncio oficial de este nuevo StarCraft marca un punto de inflexión absoluto para la histórica franquicia de estrategia de Blizzard, atreviéndose a dar el salto al género de los tiroteos en mundo abierto tras más de una década y media de ausencia en el mercado.
La revelación en la BlizzCon, encabezada por el exproductor de Far Cry Dan Hay, ha apostado por enfocar la experiencia desde las botas de un soldado raso del Dominio Terran, alejándose de las tradicionales perspectivas cenitales de los comandantes supremos para vivir el terror de la amenaza Zerg a pie de trinchera.
Aunque una ventana de lanzamiento fijada para 2030 significa que todavía falta un larguísimo camino por recorrer y que los detalles jugables son escasos, el proyecto busca dejar atrás los fantasmas del pasado tras los sonados tropiezos y cancelaciones de mitos del vaporware como StarCraft Ghost o el proyecto Ares.
Esta vez, la ambición de la compañía pasa por construir un universo tridimensional persistente y visceral donde cada enfrentamiento contra el enjambre se sienta ganado a pulso, consolidando un reinicio conceptual sumamente inesperado para una de las marcas más reverenciadas de la ciencia ficción en los videojuegos.





