La expansión de las grandes marcas del entretenimiento hacia las plataformas de streaming se ha convertido en una de las prioridades estratégicas de la industria, y Blizzard no quiere quedarse atrás. Durante la reciente ceremonia inaugural de la BlizzCon, la compañía confirmó de manera oficial el desarrollo de una nueva serie animada basada en Diablo de la mano de Netflix, marcando un hito importante en los planes transmedios del estudio.
La presidenta de la compañía, Johanna Faries, fue la encargada de desvelar el proyecto audiovisual de Diablo ante los asistentes, dejando caer además que este movimiento es tan solo el punto de partida para llevar otras propiedades intelectuales emblemáticas del estudio a la pequeña pantalla. Las conversaciones preliminares ya apuntan a la posibilidad de replicar la fórmula con universos tan pesados como Overwatch y Warcraft en un futuro próximo.

Este anuncio se alinea con la agresiva directriz corporativa impulsada por Microsoft, su empresa matriz, que busca maximizar el alcance global de sus franquicias tras el arrollador éxito de adaptaciones previas como la serie de televisión de Fallout en Amazon y la repercusión comercial de las producciones cinematográficas basadas en bloques de construcción.
Desde la directiva de la división de juegos se valora el peso cultural que poseen estas propiedades interactivas en la actualidad. Con gigantes como Call of Duty superando en impacto económico a colosos del cine, el apetito de las productoras externas por asociarse con los estudios de Xbox se encuentra en su punto histórico más alto, allanando el terreno para nuevos anuncios multimedia en los próximos años.





