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Sony aseguró que no tiene la intención de vender sus consolas con pérdidas significativas, pese al aumento sostenido en el costo de componentes como la memoria RAM y el almacenamiento. La compañía explicó que continúa evaluando el mercado, ya que considera que el hardware sigue siendo la base de la experiencia PlayStation.

Las declaraciones fueron realizadas durante una sesión de preguntas y respuestas con inversionistas enfocada en la división Game & Network Services. Allí, un asistente consultó si, de cara a la próxima generación de consolas, Sony mantendrá su estrategia actual de priorizar la rentabilidad del hardware en lugar de subsidiar su precio.

En su respuesta oficial, la empresa reiteró que el hardware continúa siendo un elemento fundamental dentro de su ecosistema y que busca ofrecer propuestas que amplíen la experiencia de juego más allá de la sala de estar, poniendo como ejemplo dispositivos como PlayStation Portal.

Respecto a los precios, Sony admitió que no puede absorber por completo el incremento en los costos de fabricación. La compañía recordó que ya ha aplicado aumentos de precio en varias regiones fuera de Japón, aunque aseguró que, hasta el momento, estas medidas no han afectado la demanda de sus productos.

La empresa enfatizó que su política general es evitar vender hardware con pérdidas importantes, aunque dejó claro que seguirá monitoreando las condiciones del mercado antes de tomar nuevas decisiones. Asimismo, considera fundamental que los consumidores comprendan el valor que ofrece cada producto en relación con su precio.

El incremento en los costos de fabricación no es un problema exclusivo de Sony. La persistente escasez de memoria y almacenamiento ha obligado a compañías como Microsoft, Nintendo, Apple y Valve a ajustar los precios de sus dispositivos. De hecho, Microsoft volvió a incrementar recientemente el precio de las consolas Xbox, mientras que Valve reconoció que su Steam Machine terminó siendo mucho más costosa de lo previsto.

Aun así, Sony recordó que sí está dispuesta a vender hardware con pérdidas cuando la estrategia lo justifica. Un ejemplo es la versión japonesa de la PS5 Digital Edition, que actualmente se comercializa por debajo de su costo con el objetivo de ampliar la base de usuarios en ese mercado.

Sobre PlayStation 6, el presidente y CEO de Sony, Hiroki Totoki, reiteró que la compañía todavía no ha decidido ni la fecha de lanzamiento ni el precio de la consola. El ejecutivo explicó que el elevado costo de la memoria, cuya escasez podría mantenerse hasta el año fiscal 2027, obliga a analizar cuidadosamente cuál será la estrategia para la próxima generación.

Totoki añadió que la cantidad de usuarios activos dentro del ecosistema PlayStation continúa creciendo, por lo que la empresa no siente presión inmediata para acelerar el lanzamiento de una nueva consola. En otras palabras, Sony considera que todavía tiene margen para esperar y evaluar cómo evoluciona el mercado antes de tomar una decisión definitiva.

Las declaraciones llegan en un momento en que diversos analistas debaten cuánto podrían costar las consolas de próxima generación. Algunos, como Joost van Dreunen, creen que PlayStation 6 y la próxima Xbox podrían superar los 1.000 dólares, especialmente si su lanzamiento se retrasa hasta 2028. Otros expertos, como Manu Rosier de Newzoo, consideran más probable que exista al menos un modelo base con un precio inferior a los cuatro dígitos —incluso si ronda los 999 dólares— para evitar el impacto psicológico que supone superar la barrera de los 1.000 dólares.

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Noticias · PlayStation
Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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