Mortal Shell 2 esconde uno de los homenajes más elaborados que se han visto recientemente en los videojuegos. Todo comienza con el sello Gloomslayer, un objeto cuya descripción hace referencia a una «cruzada condenada», en clara alusión a Doom, aunque este guiño es solo el inicio de un secreto mucho más grande.
Al obtener este sello, los jugadores pueden abrir una pared ilusoria dentro del bastión principal y acceder a una mazmorra oculta que resulta ser una recreación casi idéntica del nivel E1M1: Hangar, el primer escenario del Doom original de 1993. La distribución del mapa, la ubicación de los barriles e incluso el interruptor secreto han sido reproducidos con gran fidelidad, aunque adaptados al estilo soulslike de Mortal Shell 2.
El homenaje va mucho más allá del diseño básico. Elementos icónicos del nivel original, como el pasillo en zigzag sobre residuos tóxicos, los enemigos atacando desde plataformas elevadas y la disposición de las habitaciones, han sido reinterpretados con una estética de fantasía que logra mantener intacta la esencia del clásico de id Software.
Además, la mazmorra también conserva los secretos ocultos del Doom original. Los jugadores pueden descubrir paredes falsas y elevadores secretos que conducen a recompensas especiales, reemplazando objetos clásicos como munición por materiales exclusivos de Mortal Shell 2, como Dorsalite, ofreciendo un «secreto dentro de otro secreto».
Este homenaje se suma a la gran cantidad de referencias ocultas que incluye Mortal Shell 2, demostrando el cuidado de Cold Symmetry por recompensar a los jugadores más curiosos. La recreación del primer nivel de Doom ha sido ampliamente elogiada por su fidelidad y creatividad, convirtiéndose en uno de los easter eggs más impresionantes que se han visto en un videojuego reciente.





