El reciente anuncio de la Steam Machine de Valve ha reavivado el debate sobre cuánto costarán las consolas de próxima generación. El dispositivo, diseñado para llevar los juegos de PC al televisor, tendrá un precio de 1.049 dólares para su versión de 500 GB y 1.349 dólares para el modelo de 2 TB, cifras que han sorprendido incluso a la propia Valve.
La compañía reconoció que el precio es considerablemente más alto de lo que esperaba, pero explicó que el aumento responde al elevado costo de los componentes adquiridos durante los últimos meses. Esta situación refleja una tendencia que también está afectando a toda la industria tecnológica y del entretenimiento.
El incremento en los costos de memoria, almacenamiento y otros componentes ya ha provocado que compañías como Sony, Microsoft y Nintendo aumenten el precio de sus consolas actuales. Como consecuencia, varios analistas creen que tanto la futura PS6 como el proyecto conocido como Xbox Helix llegarán al mercado con precios significativamente superiores a los vistos en generaciones anteriores.
Sin embargo, existe un fuerte desacuerdo sobre si estas nuevas consolas romperán la barrera psicológica de los 1.000 dólares. Para Joost van Dreunen, la situación parece inevitable. El analista considera que, al ritmo actual, la próxima generación podría incluso retrasarse hasta 2028 y que “más de mil dólares será el punto de partida” para los nuevos sistemas.
Van Dreunen argumenta que los fabricantes de memorias como Samsung, SK Hynix y Micron Technology están priorizando sectores más rentables que el mercado de consumo. Además, recordó que Microsoft ya advirtió que los costos de memoria y almacenamiento podrían multiplicarse varias veces antes de finales de 2027, obligando a replantear el modelo de negocio de sus futuras consolas.

Por otro lado, Mat Piscatella cree que un precio superior a los 1.000 dólares es una posibilidad real, aunque todavía no la considera segura. Según el analista, la incertidumbre actual en la cadena de suministro y el mercado de componentes hace extremadamente difícil prever cuánto costarán las consolas dentro de dos o tres años.
Una visión más moderada proviene de Manu Rosier, quien considera que podrían existir versiones premium que superen los 1.000 dólares, pero que los modelos base probablemente se mantendrán por debajo de esa cifra, aunque sea por un margen mínimo. Según explica, existe una gran diferencia psicológica entre pagar 999 dólares y desembolsar una cantidad de cuatro cifras. Además, recuerda que la PS5 Pro ya se encuentra peligrosamente cerca de ese umbral tras sus recientes incrementos de precio.
Finalmente, Piers Harding-Rolls sostiene que Sony y Microsoft todavía tienen margen para evitar precios tan elevados gracias a su escala global y sus relaciones con los fabricantes de componentes. A diferencia de Valve, ambas compañías pueden asumir pérdidas iniciales en hardware y compensarlas mediante la venta de juegos y servicios. Por ello, aunque las consolas de próxima generación serán casi con total seguridad las más caras de la historia, todavía existe la posibilidad de que PS6 y Xbox Helix logren mantenerse por debajo de los 1.000 dólares cuando lleguen al mercado, posiblemente hacia finales de 2028.





