Todos sabemos que pisar un ladrillo LEGO puede llegar a ser una de las experiencias más dolorosas de la vida. Pero con LEGO Voyagers, estos coloridos bloques te harán sentir otra clase de emoción. LEGO Voyagers es un título nuevo publicado por Annapurna Interactive y desarrollado por Light Brick Studio, el mismo equipo que trabajó en LEGO Builder’s Journey para Apple Arcade, un juego que recibió buenas críticas durante su lanzamiento. Aquí, dos jugadores controlan ladrillos LEGO de 1×1 con vida propia, uno rojo y otro azul. Los moverás por entornos isométricos y resolverás puzzles uniéndote a otros ladrillos y a los studs de cada nivel.
Algo interesante de la experiencia es que han hecho muy bien en brindarle cierta personalidad a sus protagónica, tanto así que queda bastante clara la idea de que estos ladrillos parecen niños soñadores que sueñan con ir al espacio. Su hogar es una isla frente a una estación de lanzamiento de cohetes, repleta de juguetes que simulan entrenamiento de astronautas. Pasan las noches mirando las estrellas, esperando el día en que su cohete despegue… hasta que algo sale mal y los ladrillos se embarcan en una aventura para reconstruir la nave y cumplir su sueño de explorar el cielo.
Para avanzar, necesitarás colaborar con otro jugador, ya que el juego incluye cooperativo local, un Friend Pass y la función Remote Play Together de Steam. Juntos resolverán puzzles, apilarán ladrillos y conducirán vehículos. Al principio todo es bastante sencillo, pero conforme avanzas, tendrás que observar bien el entorno para superar los retos, ya que el juego no tiene diálogos y apenas ofrece tutoriales.




Aunque la mayoría de las mecánicas funcionan como deberían, uno de los pocos inconvenientes está en los controles. El parkour y los movimientos pueden sentirse un poco extraños, pero tiene sentido: estás manejando un ladrillo rectangular, así que hay que acostumbrarse a eso. Si caes o sales de los límites, el juego te coloca unos pasos más adelante en vez de castigarte, algo que encaja perfectamente con el tono ligero y amigable de LEGO Voyagers.
La única parte que me generó algo de frustración fueron las secciones de construcción, especialmente a medida que el juego avanza y las piezas se vuelven más complejas. El mismo botón sirve para engancharte a la cuadrícula de studs, colocar un ladrillo y luego engancharte a otro para levantarlo, además de recoger ladrillos adicionales que se adhieren automáticamente al que llevas. La mayoría del tiempo funciona bien, pero hubo momentos en que me enganché varias veces al ladrillo equivocado o al lugar incorrecto. Con tantos botones libres en el control, sería fácil haber asignado estas funciones a uno distinto.
Aun así, la mayor parte del tiempo, Voyagers es un verdadero placer de jugar. Cada rincón del mundo está lleno de detalles cuidadosamente creados y pequeñas animaciones que lo hacen divertido y vivo. Su historia silenciosa se integra de forma tan natural en la jugabilidad que el jugador aprende por sí mismo cómo interactuar con todo, sin necesidad de instrucciones. Algunos puzzles pueden ser un desafío para los más jóvenes, pero el juego tiene suficiente profundidad, belleza visual y una banda sonora ambiental impecable como para atraer también a adultos que todavía disfrutan de juegos como Mario o Astro Bot.



Incluso cuando los puzzles se complican, cada entorno está diseñado de forma que el jugador pueda entender por sí mismo qué hacer, y ningún desafío se vuelve repetitivo o pesado. Mientras otros juegos podrían alargar la experiencia con ideas repetitivas, Voyagers aprovecha cada concepto al máximo y luego avanza.
La historia es muy sencilla, contada casi sin palabras habladas ni escritas, lo que refuerza su fuerza y emoción. Un giro temprano da pistas sobre hacia dónde se dirige todo, y cuanto más tiempo pasaba reflexionando sobre ello, más sabía que me iba a emocionar… porque sí, este pequeño juego sobre ladrillos LEGO cantores podría llegar a tocar una fibra muy sensible. No daré detalles específicos, pero si eres de los que aún pueden emocionarse con películas, seguramente Voyagers provocará lo mismo en ti.
Un pequeño inconveniente del juego es su duración. LEGO Voyagers dura alrededor de cinco horas, y eso contando que me tomé mi tiempo explorando cada rincón y dejando volar la creatividad. Sin embargo, al llegar al que sería el nivel final, me llevé una pequeña sorpresa: las tres secciones principales son geniales, pero hubiera esperado al menos una más antes de terminar. Aun así, no es un gran problema: quería seguir disfrutando de este juego tan brillante, pero no puedo culpar a los desarrolladores por no alargarlo artificialmente. Con todo y todo se puede completar en una o dos sesiones sin problema.




LEGO Voyagers es toda una sorpresa, es un juego de puzzles protagonizado por ladrillos de plástico que cantan, capaz de contar una historia emotiva, llena de matices y eso sin decir una sola palabra. Su final, aunque predecible, logra golpear silenciosamente al corazón. La música es ambiental, envolvente y, sin hacer alarde, una de las mejores bandas sonoras del año. En conjunto, es una propuesta casi perfecta, y en un momento en el que los jugadores tienen cientos de opciones de aventuras cooperativas, es un título que vale la pena para cualquiera que alguna vez haya soñado con alcanzar la luna.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de LEGO Voyagers brindada por Annapurna Interactive para PlayStation 5.
PUNTOS BUENOS
Cada nivel está lleno de detalles y narrativa visual, lo que aumenta la inmersión. Requiere una colaboración significativa con otro jugador para avanzar en los puzzles. Cuenta con una música ambiental y evocadora que realza los momentos clave. La mínima guía fomenta el descubrimiento y recompensa la atención del jugador.PUNTOS MALOS
Los botones con múltiples funciones pueden provocar errores frustrantes en secciones complejas. El juego dura alrededor de cinco horas, lo que puede dejar a los jugadores con ganas de más.CONCLUSIÓN
LEGO Voyagers es un juego cooperativo encantador, con una banda sonora impresionante y una historia emotiva que funciona para adultos y niños. Sus mecánicas son fáciles de aprender y, pese a controles algo frustrantes, ofrece una de las aventuras más memorables del año.