Tengo que admitir algo que quizá suene un poco decepcionante: The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom nunca terminó de engancharme. Breath of the Wild me fascinó, pero su secuela sigue ahí, la terminé y no me molesté en seguir explorando o en intentar encontrar todo lo que sí busqué en el juego anterior. Por eso no estaba del todo seguro de que Hyrule Warriors: Age of Imprisonment —la tercera entrega de Hyrule Warriors y además precuela directa de Tears of the Kingdom— fuera a convencerme más. Para mi sorpresa, he disfrutado tanto esta nueva entrega tipo musou desarrollada por Nintendo, Koei Tecmo y AAA Games Studio, que mientras escribo esto ya estoy reinstalando Tears of the Kingdom.
Ambientado en el lejano pasado de la Imprisoning War, Age of Imprisonment completa varios huecos de la historia de Zelda, mostrando con más detalle su viaje en el tiempo hacia los orígenes de Hyrule. No puedo contar demasiado sin spoilear partes importantes de dos juegos a la vez, pero lo esencial es que aquí Zelda recibe su mejor tratamiento en toda la saga, y eso ya es digno de celebración.
El juego parte con un reto curioso: debe construir una historia sólida de Zelda en un periodo sin Link, quien no aparecerá hasta dentro de unos 10,000 años. Aun así, lo resuelve con una versión de Zelda muy bien lograda, con un propósito claro y relaciones auténticas. Y, a diferencia de Echoes of Wisdom (2024) o incluso Age of Calamity, aquí Zelda pelea como una absoluta bestia. El resto del elenco también está genial, pero mientras tenga que evitar soltar spoilers, solo diré que esta Zelda es fantástica.



Al ubicarse en un momento muy concreto del canon moderno de The Legend of Zelda, Age of Imprisonment se siente como la entrega más coherente y enfocada de Hyrule Warriors. A diferencia de los juegos anteriores, que parecían homenajes oficiales a la franquicia, este se integra tan bien que podría confundirse con un título principal de Nintendo por su historia, su jugabilidad y su presentación.
Aunque no he jugado muchos de los Warriors recientes, me atrevo a decir que este juego tiene el combate más divertido, fluido y reactivo de la saga. El clásico “machacar botones” sigue presente, pero la variedad de combos, las esquivas precisas, los ataques especiales, los movimientos en equipo y las contras basadas en elementos aportan una capa estratégica que mantiene el interés incluso tras 20 horas o más de 100,000 enemigos derrotados.
La acción también está llena de referencias a Tears of the Kingdom, especialmente en lo relacionado a los dispositivos Zonai. Con una barra de energía ya conocida, puedes usar emisores de fuego, agua o electricidad, activar ventiladores potentes e incluso arrojar bombas de tiempo. Mineru… tiene un set de movimientos que le permite invocar vehículos y artefactos Zonai, como si hubieran salido de las creaciones más locas de los jugadores.



Evitaré entrar en demasiados detalles para quienes aún han logrado esquivar los spoilers, pero el elenco de alrededor de 19 personajes está muy bien construido. Hay una buena mezcla de estilos de combate y sinergias que resultan realmente divertidas. La mayoría son rostros “nuevos”, o apenas mencionados en Tears of the Kingdom, y casi todas las facciones tienen representación. Aun así, los protagonistas principales deberían dejar contentos tanto a los fans recientes como a los amantes del lore.
Todo ese enfoque hack-and-slash no está ahí solo para avanzar en la trama: el juego incorpora progresión y actividades secundarias muy en la línea de Age of Calamity. El mapa del mundo —claramente inspirado en el de Tears of the Kingdom— está lleno de íconos que dan acceso a desafíos, tiendas, mejoras y más. El ritmo constante de avance hace que sea fácil jugar “solo un rato” y terminar quedándose mucho más tiempo.
Una de las mayores dudas antes del lanzamiento era su rendimiento técnico. Al ser exclusivo de Switch 2, la preocupación era entendible. Por suerte, funciona sorprendentemente bien: visual moderno, cientos de enemigos simultáneos y pocos bajones. Sí, a veces cae de los 60 FPS y la resolución no siempre luce ideal, pero está claramente por encima de entregas anteriores.



El equipo logró capturar muy bien la estética y el espíritu de Tears of the Kingdom, adaptándolos al estilo Warriors. La interfaz, la música y los modelos de personajes mantienen la calidad y coherencia del juego principal.
El único aspecto flojo son las cinemáticas pre-renderizadas, que corren a 30 FPS y muestran compresión. En escenas tranquilas la diferencia es evidente. Además, esto eleva la instalación a más de 40 GB, ocupando una buena parte del almacenamiento de la Switch 2.
Se podría pensar que un spin-off de un género nicho y a cargo de un estudio externo debería mantenerse alejado de una de las franquicias más queridas de Nintendo. Sin embargo, Age of Imprisonment demuestra lo contrario: es una prueba clara de que los mundos más emblemáticos de la compañía pueden brillar aún más cuando otros creativos los exploran.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Hyrule Warriors: Age Of Imprisonment brindada por Nintendo para Nintendo Switch 2.
PUNTOS BUENOS
Historia bien contada, con un enfoque merecido en Zelda. Jugabilidad musou pulida, variada y muy temática. Se ve y funciona excelente en la Switch 2. Progresión y actividades secundarias realmente interesantes.PUNTOS MALOS
Las cinemáticas pre-renderizadas aumentan mucho el tamaño de instalación y no se ven especialmente nítidas. La mayoría de jugadores no sentirá mucha conexión con gran parte del elenco jugable.CONCLUSIÓN
Una mezcla bien lograda entre la narrativa de largo alcance y la jugabilidad tan familiar de Tears of the Kingdom, unida a las mecánicas clásicas de los juegos musou, hace que Age of Imprisonment no solo destaque como un gran Warriors, sino también como un excelente juego dentro del universo de The Legend of Zelda.