Elden Ring Nightreign es un inesperado spinoff, pero que curiosamente encuentra un lugar dentro de esta vorágimen de juegos multijugador. FromSoftware se atreve con una propuesta totalmente experimental, dejando atrás la exploración meticulosa característica de la franquicia para sumergirse en una experiencia mucho más ágil, precisa y caótica. Esta entrega transforma las Tierras Intermedias en una especie de roguelike cooperativo, donde las partidas duran entre 30 y 45 minutos, el botín se recoge sobre la marcha, los jefes caen uno tras otro y el objetivo es vencer a un imponente Nightlord antes de que se agote el tiempo. La esencia de Elden Ring sigue presente, pero con un nuevo ritmo más agresivo y efectivo.
Nightreign abandona la enigmática y típica narrativa de FromSoftware para optar por un enfoque más claro y centrado en los personajes. En lugar de una campaña lineal de gran escala, la historia se fragmenta a través de los recorridos personales de los ocho personajes jugables, los Nightfarers, cada uno con habilidades únicas. Su pasado está roto en pedazos, y tu misión es reconstruirlo explorando el Reino del Recuerdo. Mediante las Remembrances, recuerdos jugables que descubres durante tus partidas, irás descubriendo sus historias y cómo llegaron a esta versión inicial de las Tierras Intermedias.
Estas Remembrances son destellos breves pero intensos de temas como la traición, la lealtad, la venganza o la redención, dependiendo del personaje. En vez de perderse entre textos crípticos de objetos o misiones ambiguas, el juego ofrece pequeñas dosis narrativas que se integran con la jugabilidad. Aunque la trama general sobre la Noche Eterna, los conflictos cíclicos y los Nightlords corruptos no resulte particularmente novedosa, las historias individuales y las recompensas mantienen el interés del jugador.



Este enfoque encaja perfectamente con el diseño roguelike de Nightreign. Aunque recorrerás el mismo mapa múltiples veces, alternar entre personajes otorga una sensación de propósito renovado a cada intento. Puedes revisar tu avance desde el diario del Roundtable Hold o pausar una Remembrance para continuarla más adelante. Es un sistema sorprendentemente adaptable para un título de FromSoftware, y consigue que incluso las partidas fallidas parezcan aportar algo. A pesar de todo, la carga narrativa es más liviana de lo habitual. Los diálogos son escuetos y algunas Remembrances se limitan a un enfrentamiento con jefes seguido de una breve anotación. Esto puede funcionar bien en un título cooperativo de ritmo veloz, pero quienes esperen una narrativa profunda y rica pueden quedar algo insatisfechos en comparación con otros juegos del estudio. Aun así, aquellos que se sientan atraídos por su propuesta encontrarán recompensas en los pocos secretos y desbloqueables repartidos por el juego. Para una experiencia construida sobre la rapidez y la repetición, es una forma eficaz y ligera de contar historias personales sin sacrificar el dinamismo de la acción.
A diferencia del extenso y abierto mundo de Elden Ring, Nightreign te sumerge en un entorno más compacto y activo llamado Limveld. Junto a dos aliados, llegas montado en un ave espectral y cuentas con un límite de dos días en el juego para explorar, mejorar tus habilidades y prepararte antes de que el anillo de la noche lo consuma todo. El objetivo final es abrirte paso hasta un feroz enfrentamiento contra un jefe Nightlord. En ese sentido, no hay espacio para perder el tiempo saqueando sin rumbo: aquí cada acción debe ser calculada, rápida y precisa.
La mejora del personaje se gestiona desde los clásicos Sitios de Gracia, distribuidos por todo el mapa. En lugar de modificar estadísticas detalladas como en el original, ahora simplemente los atraviesas para curarte o mejorar atributos clave como salud, daño y escalado de habilidades, usando las Runas ganadas en combate. El sistema de progresión ahora es más sencillo. Aunque llegar al nivel 15 sigue siendo un gran reto, quienes disfrutan creando builds complejas podrían extrañar la profundidad del sistema anterior. Sin embargo, esta nueva fórmula permite que el ritmo del juego sea más ágil y directo. El diseño del mundo favorece este estilo de juego acelerado y premia las decisiones calculadas. Vale la pena desviarse hacia iglesias que aumentan las cargas del frasco de curación, explorar ruinas llenas de tesoros o aventurarse en mazmorras protegidas por minijefes con valiosos botines. Estos lugares clave hacen que cada recorrido tenga un peso estratégico, especialmente al inicio, mientras te adaptas a sus sistemas.
Para mantener cada sesión interesante, el juego modifica los contenidos de estos puntos en cada nueva partida. Aunque su ubicación permanece estable, el interior de torres, castillos y ruinas se renueva. Además, el sistema “Shifting Earth” introduce eventos ambientales impredecibles como pozos de lava, niebla maldita o zonas infectadas de Scarlet Rot. Una partida puede colocarte frente a magos eléctricos, mientras que la siguiente te enfrenta a la oscuridad de una maldición. No obstante, la estructura general del mapa rara vez cambia. Tras repetir algunas sesiones, se vuelve sencillo saber qué objetivos abordar primero y cómo hacerlo. Eso resulta ideal para dominar el flujo del juego, pero también puede convertir las repeticiones en automatismos. Los jugadores más avanzados encontrarán rápidamente rutas óptimas. Sin mapas adicionales o alteraciones de terreno significativas, la rejugabilidad podría agotarse con el tiempo. Nightreign acierta desde el inicio con su estructura tipo roguelike, pero necesita añadir más elementos sorpresa para sostener el interés a largo plazo.

El cambio más notorio en Nightreign a nivel jugable es su acelerado ritmo. El desplazamiento del personaje es mucho más ágil que en Elden Ring: puedes correr sin restricciones, superar salientes con facilidad y no preocuparte por el daño por caída. Las batallas se suceden sin tregua, una tras otra, y apenas hay tiempo para recuperarse. Puede resultar abrumador al principio, pero revoluciona completamente la forma de abordar el juego.
En lugar de crear un avatar desde cero, se elige entre Nightfarers predefinidos, cada uno con rasgos pasivos, una habilidad exclusiva y un Ultimate Art. Aunque el sistema parece más sencillo, tiene una profundidad sorprendente: cada personaje ofrece un estilo de juego único. La Duchess, por ejemplo, es una atacante frágil pero veloz, que se desplaza con un movimiento evasivo similar al de Bloodborne. Su habilidad definitiva otorga invisibilidad momentánea al equipo, lo cual resulta crucial para rescatar aliados. En una partida, la combiné con la Poleblade de Elenora, y su habilidad personal duplicaba el daño reciente. Activé su habilidad, desaparecí y el jefe Nightlord cayó en segundos. Cada Nightfarer cumple un rol clave dentro del equipo de tres, por lo que definir la combinación adecuada exige estrategia.
Cualquier personaje puede empuñar casi cualquier arma, pero sus estadísticas y habilidades favorecen ciertos estilos sobre otros. Wylder, el caballero tradicional, es más lento pero resistente, y cuenta con un gancho para lanzarse al combate. Por otro lado, el Guardian actúa como tanque de apoyo, con una habilidad definitiva en área que puede revivir aliados. Si se utiliza en el momento justo, puede darle la vuelta a una situación crítica.
Donde Nightreign muestra su esencia roguelike es en el sistema de botín y equipamiento. Las armas y objetos caen de enemigos y cofres, y siguen un sistema de rareza clásico: común, rara, épica y legendaria. Puedes llevar hasta seis armas al mismo tiempo, y cada una cuenta con efectos pasivos que se pueden combinar, como curarse al atacar o alargar la ventana de esquiva. El verdadero potencial está en lograr sinergias. En una ocasión, encontré un bastón que me curaba al lanzar hechizos y lo combiné con una Runa que aceleraba la recuperación mágica. Fue como romper las reglas del juego pero a favor del jugador.
Las Runas son la base de cualquier estrategia. Antes de cada misión, puedes escoger tres desde la Mesa Redonda. Estos modificadores se desbloquean entre partidas y ofrecen ventajas que van desde aumentar la vida máxima o mejorar los frascos curativos hasta activar bonificaciones por esquivar con precisión. Algunas son simples, otras muy especializadas, pero lo interesante está en cómo se combinan con las habilidades del personaje, el equipo que encuentras y tu Ultimate Art. Ahí es donde reside el verdadero corazón táctico del juego.



Uno de los aspectos donde Nightreign realmente destaca es en el diseño de sus enemigos y jefes. Limveld está habitado por figuras ya conocidas por los fans de Elden Ring, como los Tree Sentinels, Erdtree Watchdogs y demi-humans, pero aquí se les da un enfoque distinto y renovado. Criaturas imponentes como dragones o avatares del Erdtree deambulan libremente por el mapa, esperando ser enfrentados por escuadras lo suficientemente poderosas para reclamar recompensas significativas. Al comenzar cada partida, eliges un Nightlord como tu objetivo principal. Estos jefes, tan imponentes como Starscourge Radahn, representan desafíos finales que pondrán a prueba tanto la estrategia del equipo como la solidez de sus armas. Mi primer encuentro con Gladius, Beast of the Night fue un verdadero shock: mi grupo no tenía idea de cómo enfrentarlo, en especial cuando el jefe se divide en tres entidades que te persiguen implacablemente. Con el tiempo, sin embargo, descubres sus puntos débiles y aprendes qué objetos buscar para aumentar tus posibilidades de victoria.
Cada jefe ofrece una propuesta distinta y está diseñado con gran cuidado. Muchos de ellos reinterpretan figuras clásicas de la franquicia Souls, incorporando nuevas mecánicas y patrones de ataque enfocados en el trabajo en equipo. Me llevé una grata sorpresa cuando, en el segundo día, el jefe al que me enfrenté fue nada menos que The Duke’s Dear Freja de Dark Souls II, un claro tributo para los veteranos de la saga. FromSoftware ha sabido incluir múltiples momentos de fan service, haciendo de Nightreign una carta de amor a las batallas contra sus jefes.
El sistema cooperativo de tres jugadores lleva estos enfrentamientos a un nuevo nivel. Tendrás que coordinar señales, activar ultimates en conjunto y revivir aliados a través de ataques cuerpo a cuerpo en pleno combate. Hay momentos memorables, como cuando tu Guardian realiza una maniobra perfecta para levantar a dos compañeros caídos, o tu Duchess aplica un sangrado devastador que derrite la vida del jefe en segundos. Todo esto demuestra que Nightreign está pensado para aprovechar al máximo el caos cooperativo.
Elden Ring: Nightreign funciona de forma impecable en PlayStation 5. La jugabilidad conserva esa precisión y respuesta inmediata que caracteriza a los títulos de FromSoftware. Ya sea esquivando, atacando o lanzando hechizos, todo se siente fluido y satisfactorio, incluso con el ritmo acelerado del combate. No obstante, la experiencia online presenta algunos inconvenientes. En una sesión, los enemigos se quedaron congelados en pleno ataque, los objetos del botín no se mostraban y mis aliados se desplazaban por el suelo como si estuvieran sobre hielo. Lo peor fue no poder abandonar la partida sin recibir una penalización: el juego me advertía por salir de demasiadas sesiones y luego me regresaba una y otra vez al menú principal por errores de conexión. Estuve atrapado en una especie de purgatorio multijugador hasta que el juego terminara o los problemas se resolvieran. Además, el sistema de matchmaking puede tardar hasta 5 minutos. Con suerte a medida que más jugadores se vayan sumando esto mejore.




A nivel visual, Nightreign toma varios elementos reconocibles de Elden Ring para crear una mezcla familiar, pero logra imponer su propia identidad. El mundo de Limveld, marcado por tormentas, se presenta con montañas espectrales en el horizonte, llanuras manchadas de sangre y mazmorras oscuras iluminadas únicamente por antorchas. Aunque es un mapa reinterpretado, hay instantes que realmente destacan, sobre todo durante los enfrentamientos contra jefes, cuando el ambiente se transforma de manera notable.
El diseño de personajes y jefes es uno de sus mayores aciertos. Cada Nightfarer cuenta con un estilo visual y una personalidad muy definidas, desde guerreros con armaduras pesadas hasta hechiceros ágiles, y sus animaciones capturan perfectamente su esencia. Incluso sus movimientos evasivos son distintos, lo que evidencia el cuidado en los detalles. Los jefes son igual de impresionantes y grotescos, al nivel característico de FromSoftware, con criaturas como arañas gigantes, lobos de magma y horribles figuras humanoides. Todo está elaborado con la precisión habitual del estudio. A todo esto, la música incluye nuevas piezas de Shoi Miyazawa, Soma Tanizaki, Yula, Kitamura y Tai Tomisawa, pero también reutiliza fragmentos de la banda sonora original de Elden Ring.
Elden Ring Nightreign presenta una versión más dinámica y roguelike de la fórmula Souls, donde la exploración profunda da paso a una sensación de urgencia enfocada en el juego cooperativo. El combate es más rápido, el ritmo no da respiro y las batallas contra jefes se centran en la coordinación del equipo. Aun así, no todos los cambios resultan efectivos. Los habituales problemas de conexión de FromSoftware pueden arruinar la experiencia, la historia no alcanza la complejidad esperada y el mapa de Limveld se puede dominar con bastante rapidez. En conjunto, Nightreign ofrece enfrentamientos intensos a gran velocidad y una jugabilidad experimental que recompensa al jugador. Es un spin-off atrevido que desafía las convenciones y, en su mayoría, lo logra con éxito.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Elden Ring Nightreign brindada por Bandai Namco para PS5.
PUNTOS BUENOS
Ritmo ajustado, combate central frenético. Los Nightfarers están bellamente diseñados. Estéticamente tan emocionante como Elden Ring. Excelente integración cooperativa. Estilos de juego y habilidades variadas. gratificante sistema de mejoras.PUNTOS MALOS
El recurso narrativo se siente extrañamente barato. Los elementos roguelike no siempre funcionan bien con los elementos Souls. Problemas de red y emparejamiento. El diseño del mapa podría volverse monótono.CONCLUSIÓN
Elden Ring: Nightreign se presenta como un interesante adelanto a un enfoque multijugador de FromSoftware. Con ciclos de juego entretenidos y ágiles, además de una destacada dirección artística, este título marca de forma discreta uno de los proyectos menos reconocidos del estudio hasta ahora.