Jeff Kaplan, exdirector de Overwatch, ha explicado con más detalle por qué decidió abandonar Blizzard Entertainment en 2021, tras casi dos décadas en la compañía. Kaplan dejó el estudio en abril de ese año, cuando Overwatch 2 todavía estaba en desarrollo, sorprendiendo a muchos dentro de la comunidad.
En una extensa entrevista con Lex Fridman, Kaplan reveló el momento exacto que lo llevó a renunciar, describiéndolo como “el mayor momento de ‘que se jodan’ de mi carrera”. Según explicó, la presión empresarial y financiera alrededor del proyecto terminó rompiendo su relación con la compañía.
Kaplan recordó que entre 2016 y 2017 el equipo de Overwatch tenía gran control creativo sobre el juego, y que el título era un enorme éxito tanto para la empresa como para los fans. Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar con la llegada de nuevos proyectos y presiones corporativas.
Uno de los principales problemas fue la creación de la Overwatch League, la liga global de esports del juego que funcionó entre 2018 y 2024. Aunque inicialmente la idea parecía prometedora y buscaba profesionalizar los esports con equipos regionales y salarios garantizados, Kaplan afirma que terminó convirtiéndose en una enorme carga para el desarrollo del juego.
Según el desarrollador, el proyecto empezó a crecer demasiado rápido debido a fuertes campañas de marketing y grandes inversiones de multimillonarios que compraron equipos, lo que generó expectativas irreales. Incluso se llegó a promocionar la liga como algo que podría superar en popularidad a la National Football League, algo que Kaplan consideró excesivo.
La situación empeoró cuando acuerdos comerciales —como el contrato de retransmisión con Twitch— obligaron al equipo a implementar integraciones técnicas, cámaras especiales, skins de equipos y otros sistemas dentro del juego, lo que consumió una gran cantidad de recursos del equipo de desarrollo.
Kaplan también explicó que la presión financiera aumentó cuando inversores externos comenzaron a exigir retornos, lo que afectó directamente al desarrollo de Overwatch 2. Según él, el equipo dejó de centrarse en contenido para el juego original —como héroes, mapas y eventos— para intentar satisfacer las demandas comerciales.
El punto de ruptura llegó cuando el director financiero de Blizzard le dio un ultimátum: el juego debía generar una enorme cantidad de ingresos en un año o la responsabilidad de despedir a 1.000 empleados recaería sobre él. Kaplan afirmó que ese momento fue decisivo para su salida y que, aunque siempre creyó que se retiraría en Blizzard, esa presión corporativa lo llevó a abandonar la empresa definitivamente.





