El icónico baile de “Bye Bye Bye”, popularizado por NSYNC, ha generado una controversia legal inesperada. Todo comenzó tras su aparición en la película Deadpool & Wolverine y su posterior inclusión como emote en Fortnite, lo que llamó la atención de su creador original.
El coreógrafo Darrin Henson ha presentado una demanda contra Sony Music, alegando que la compañía no tenía autorización para licenciar su coreografía a otras propiedades como Marvel o el propio Fortnite.
Según la demanda, Henson sostiene que él es el propietario legítimo del baile y busca no solo el reconocimiento de sus derechos, sino también una compensación económica por los ingresos generados a partir de su uso sin permiso.
El documento legal también recuerda que la coreografía debutó en 1999 durante los Radio Music Awards y que Henson incluso ganó un premio en los MTV Video Music Awards en 2000, lo que refuerza su autoría. Aunque Epic Games no ha sido demandada directamente, el caso implica que Sony no tenía derecho a sublicenciar el baile.
Por ahora, el futuro del emote en Fortnite es incierto, especialmente considerando que ya estuvo disponible por tiempo limitado. Este conflicto se suma a un momento complicado para Epic Games, que recientemente ha enfrentado despidos masivos y aumentos en precios, reflejando los desafíos actuales de la industria.





