Electronic Arts ha otorgado más de 38.6 millones de dólares en bonificaciones y acciones a su director ejecutivo, Andrew Wilson, poco después de llevar a cabo una nueva ronda de despidos que afectó incluso a empleados involucrados en el exitoso Battlefield 6. La información proviene de un informe financiero presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC).
Wilson no fue el único beneficiado. Otros altos ejecutivos de la compañía también recibieron importantes incentivos económicos, entre ellos el director financiero Stuart Canfield, con 11.3 millones de dólares; la presidenta Laura Miele, con 13.7 millones; y la directora de recursos humanos Mala Singh, quien obtuvo 8.3 millones de dólares.
Aunque EA no detalló los motivos específicos de estas compensaciones, el informe señala que Battlefield 6 cumplió todos los objetivos establecidos para lograr un lanzamiento de alta calidad. Asimismo, EA Sports FC contribuyó al cumplimiento de metas relacionadas con la retención de jugadores, el crecimiento de la audiencia de FC Mobile y diversos hitos de desarrollo, mientras que Skate también ayudó al superar ciertos objetivos de número de jugadores.
Estas bonificaciones llegan en medio del proceso de adquisición de Electronic Arts por parte de un consorcio de inversionistas integrado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), Silver Lake y Affinity Partners. La operación, valorada en 55,000 millones de dólares, ya fue aprobada por los accionistas y, una vez finalizada, el PIF controlará el 93.4 % de la compañía.

Andrew Wilson aseguró que este acuerdo representa un reconocimiento al trabajo realizado por los equipos de EA, destacando que la empresa seguirá apostando por innovar en entretenimiento, deportes y tecnología junto a sus nuevos socios para desarrollar experiencias aún más ambiciosas en el futuro.
No obstante, la operación también ha generado preocupación. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) podría revisar la compra tras la solicitud de más de 40 legisladores demócratas, quienes buscan garantizar que la adquisición no afecte la competencia laboral ni los empleos en el país. Paralelamente, desarrolladores de estudios como BioWare han expresado su temor a nuevos recortes de personal, considerando que la empresa podría continuar reduciendo costos para satisfacer las expectativas de sus futuros propietarios.





