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Con la posible adquisición masiva de EA, el futuro de BioWare es incierto. La participación del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) en la compra genera preocupación en la industria sobre una posible limitación de la libertad creativa del estudio, especialmente en temas LGBT+, mientras que el desempeño de BioWare en los últimos años tampoco ha sido favorable.

El mayor golpe a la reputación del estudio fue el fracaso de Anthem, un título multijugador que pretendía competir con juegos como Destiny. A pesar de sus buenas mecánicas de vuelo, el juego fue criticado por su falta de contenido y aburrimiento, y nunca se le dio tiempo suficiente para corregir sus problemas, a diferencia de lo que ocurrió con Battlefield 4 o No Man’s Sky.

Según Mark Darrah, veterano de BioWare, EA no tenía la misma confianza en Anthem que en franquicias consolidadas como Battlefield o The Sims. Mientras que estas últimas recibieron tiempo para mejorar tras lanzamientos mediocres, BioWare no recibió margen de maniobra para salvar Anthem.

Darrah explicó que Battlefield contaba con un historial de ventas de más de 10 millones de copias, por lo que se consideraba “demasiado grande para fracasar”, mientras que Anthem, al ser una IP nueva, no garantizaba un éxito seguro. Esto influenció la decisión de no invertir más tiempo y recursos en el juego.

Además, la estructura interna de BioWare facilitó esta decisión, ya que el estudio contaba con IPs consolidadas como Dragon Age y Mass Effect a las que podían recurrir, en contraste con Dice, que solo tenía Battlefield. Como dijo Darrah: “Tus opciones eran arreglar Battlefield 4 o cerrar el estudio”.

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Redacción Gamecored http://www.gamecored.com

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