En 1984, Daniel LaRusso (Ralph Macchio) se consagró campeón del torneo All Valley y logró construir una vida próspera. Su oponente, Johnny Lawrence (William Zabka), en cambio, vio su mundo derrumbarse… hasta que redescubrió su amor por el karate. Tanto Karate Kid como Cobra Kai han mostrado cómo el camino del combate puede cambiar una vida, para bien o para mal. Johnny ha recorrido un largo camino, desde su regreso a Cobra Kai hasta la creación de Eagle Fang y su aceptación lde Miyagi-Do. Ahora, tras varios años, la historia ha llegado a su desenlace y, este es, sin duda, uno de los finales de serie más memorables que recuerdo en mucho tiempo.
Después de los impactantes sucesos del Sekai Taikai en Barcelona, todo se vino abajo. Kwon perdió la vida, el prestigio del torneo quedó en entredicho una vez más y cada personaje tuvo que encontrar la forma de seguir adelante. Sin embargo, como muestran los primeros episodios, dejar atrás lo ocurrido no es tarea fácil – especialmente cuando el torneo significaba tanto para todos.
Lo primero que me llamó la atención en esta Parte 3 fue cómo no solo abordaron las secuelas de la muerte de Kwon, sino que también mostraron diversas perspectivas sobre lo sucedido. Por ejemplo, aunque Daniel LaRusso aparentaba estar bien, en realidad era quien más sufría. Su obsesión por mantener a todos “seguros y felices” lo llevó al borde del colapso. Y tiene sentido ya que después de todo aún arrastra sentimientos sin resolver sobre Miyagi y otras figuras claves en su vida. Por su parte, Johnny también lamenta la muerte de Kwon, pero entiende que el torneo representa una oportunidad única para quienes aún estaban en la competencia, como Robbie, Tory y Sam. Así que, cuando surgió la posibilidad de revivir el torneo, supo que debían aprovecharla – por el bien de todos – aunque al principio LaRusso no estuviera convencido.
Quizás lo más sorprendente fueron las reacciones de Terry Silver y John Kreese. Silver utilizó su fortuna e influencia para reinstaurar el torneo, un movimiento estratégico, pero lo que realmente impactó fue que lo hiciera bajo el pretexto de que sería su “última gran acción” debido a su enfermedad terminal. Para él, este torneo lo era todo: su última oportunidad de gloria, y una vez más demostró que haría lo que fuera necesario para conseguir la victoria. En cuanto a Kreese, verlo genuinamente afectado por la muerte de Kwon y aceptar que sus decisiones contribuyeron a ello fue inesperado. En temporadas anteriores ya había mostrado ciertos indicios de arrepentimiento. pero su verdadera naturaleza siempre terminaba dominándolo. Sin embargo, esta vez comprendió finalmente que había sido el villano todo este tiempo. Y, con el tiempo en su contra, intentó hacer lo correcto. Debo decir que resultó conmovedor verlo dar los pasos que Johnny y Tory siempre desearon para él.

Con el Sekai Taikai en marcha nuevamente, todo comenzó a girar en torno al torneo y sus repercusiones, y realmente valoré cómo lo desarrollaron, especialmente en los arcos finales de Daniel y Johnny. Daniel finalmente comprendió el verdadero significado del legado de Miyagi-Do, y en general, la representación del Sr. Miyagi fue bastante acertada. Me gustó particularmente cómo, pese a todo, Daniel estuvo dispuesto a dar un paso atrás, permitiendo que la esencia de Miyagi-Do continuara a través de quienes realmente lo representaban, como Robbie, Sam y, por supuesto, Johnny. Sus discursos motivacionales fueron conmovedores, demostrando su evolución tanto como sensei como amigo. Al final, cada persona asimila las cosas de manera distinta, y entenderlo es esencial para brindar apoyo. Ver a Daniel aplicar esa enseñanza en su entorno fue un gran momento. Además, su reconciliación con los sentimientos contradictorios que tenía sobre Cobra Kai, y lo que realmente representaba más allá de los últimos acontecimientos añadió una capa más profunda a su desarrollo. Pero…
…esta siempre ha sido la historia de Johnny, y la Parte 3 lo resaltó de la manera más emotiva posible. Con Daniel, Kreese, Silver y los chicos desempeñando roles importantes, es fácil olvidar que Johnny es solo una parte del panorama… pero Cobra Kai siempre ha sido su viaje. La escena inicial del episodio final reafirmó esto, cuando visita la tumba de su madre, lamentando haberla decepcionado y recordando lo mucho que le costó encontrar personas que realmente estuvieran a su lado.
Ese tema se mantuvo presente a lo largo del Sekai Taikai, donde los instintos de Johnny vinculados a Cobra Kai seguían apareciendo, no por egoísmo, sino por negarse a retirarse cuando aún había razones para seguir luchando. Esto quedó reflejado en su charla con Kreese, cuando finalmente reconoció que, a pesar de todo, lo había querido. Pero ese control, físico y emocional, que Kreese ejerció sobre él lo dejó atrapado en un ciclo de dolor durante 35 años, sabiendo que la única persona en la que realmente pudo confiar, aparte de su madre… era alguien cruel. Para Johnny, este torneo no era solo una cuestión de victoria, era su oportunidad de arreglar las cosas. Por él, por su nueva esposa, sus hijos y su familia. Quería construir algo que realmente trascendiera. Ya no es el hombre egoísta de la primera temporada, ahora lucha por algo mucho más grande que él mismo. Y no está dispuesto a rendirse fácilmente.
Debo admitir que, a lo largo de estos cinco episodios, me pregunté en varias ocasiones cuánto tiempo se enfocaría realmente en el torneo. Al fin y al cabo, en teoría solo habían tres combates por disputar… y, de repente, solo quedaron dos. Resultó curioso que, después de todo lo que Miguel había hecho en la primera parte del Sekai Taikai, terminara mayormente en un rol de apoyo para Robbie. Pero gracias a Kreese, tuvo la oportunidad de volver a usar su gi original y, una vez más, ser parte de Cobra Kai, junto a su Sensei Lawrence. En serio, qué momento. Y su pelea contra Axel… fue una verdadera prueba de resistencia. El intercambio de golpes fue intenso, pero lo que realmente le dio peso fue el recorrido de Miguel – recordando cada obstáculo superado, cada lección aprendida – antes de reunir la determinación para convertirse en campeón mundial.


Robbie y Tory tampoco se quedaron atrás y brillaron con momentos propios. La decisión de Robbie de dejar atrás el torneo reflejó cuánto ha madurado. Como él mismo dijo, el karate ya le había dado todo lo que siempre quiso. Un contraste total con Miguel, cuyo primer triunfo en el All Valley estuvo marcado por aprovecharse de la lesión de un rival. Para él, ganar esta vez – por mérito propio – fue la confirmación de todo lo que había atravesado. En el caso de Tory, la victoria era esencial, no solo para ella, sino para encontrar estabilidad y cerrar capítulos pendientes. Verlos a ambos superar sus desafíos, fortalecidos por su vínculo, fue muy satisfactorio. Y el hecho de que lograran obtener patrocinadores que cambiarán sus vidas… hizo que todo cobrara aún más significado.
Y luego… Johnny. Johnny Lawrence reclamando su honor en el tatami contra Sensei Wolf. Sabía que Lewis Tan tenía que volver a pelear, y vaya que lo hizo en grande. Ese enfrentamiento final fue el cierre perfecto, una culminación del crecimiento de Johnny, una prueba de cuánto ha cambiado. Esta vez, escuchó a sus amigos. No se dejó llevar por la impulsividad. Peleó con estrategia. Y ganó con habilidad, no con ira. Por primera vez en décadas, Johnny Lawrence volvió a ser un ganador. Volvió a ser un héroe. ¿Y lo mejor de todo? Ahora tiene una historia para contarle a su hija, sobre cómo jamás se rindió, cómo desafió las probabilidades y logró lo imposible.
Lo que realmente hizo que el final de la serie se sintiera completo no fue solo la impresionante victoria de Johnny o verlo finalmente disfrutando de una vida plena (y con Cobra Kai nuevamente en sus manos). Fue el hecho de que casi todos los personajes lograron encontrar su propio final feliz. La vida a veces sí puede salir bien, y aunque la serie supo mostrar que no siempre es así (algo con lo que cualquiera puede identificarse), fue muy satisfactorio ver a estos personajes recibir la recompensa por todo lo que habían atravesado.
Dicho esto, mi análisis de la Temporada 6 Parte 3 de Cobra Kai no estaría completo sin mencionar algunos desaciertos, porque sí, hubieron ciertos momentos llenos de cringe. Para empezar, varias escenas se sintieron como puro relleno y, en algunos casos, innecesarias. Sé que la serie siempre ha abrazado su combinación de drama y comedia, pero algunas situaciones realmente no aportaban mucho. ¿El ejemplo más evidente? La trama de Dimitri, honestamente, se pudo haber omitido. En general, muchas de sus escenas fueron redundantes. No me malinterpreten, me gusta que él y Hawk sigan siendo mejores amigos y que vayan juntos a CalTech, pero en la Parte 2 su participación llegó a ser bastante irritante.
Otro aspecto cuestionable fue lo relacionado con Miyagi y Sam. La decisión de Sam de no enfrentarse a Tory en el Sekai Taikai fue un gesto honorable, y aprecié cómo reforzó la verdadera filosofía de Miyagi-Do: «No se trata de pelear, sino de evitar la pelea». Ese mensaje fue poderoso. Sin embargo, sentí que su personaje quedó relegado. Habría sido más interesante que primero luchara contra Tory antes de que esta última enfrentara a Zara, lo que habría servido para cerrar su rivalidad sin opacar el gran momento de Tory. Tal vez sea solo mi percepción, pero me pareció una oportunidad desaprovechada.

Y luego… la visión espiritual. Otra vez apareció un Miyagi generado por CGI y… sí, sigue sin convencer. Si bien sirvió para darle cierto cierre a Daniel, la revelación posterior de su madre sobre el verdadero motivo detrás de las acciones de Miyagi le restó impacto. Al final, el gran giro fue que – ¡sorpresa! – Miyagi siempre fue un héroe. Es cierto que mató a alguien en el Sekai Taikai, pero Daniel lo aceptó sin más con un simple «los senseis también son humanos». No fue un mal desenlace, pero se sintió un poco forzado y podría haberse resuelto de una manera más fluida.
Aunque los episodios finales lograron cerrar la historia de forma satisfactoria, en algunos momentos parecieron exagerar demasiado. Un ejemplo claro es que, hasta el desenlace de la Parte 2, Cobra Kai nunca había recurrido a “grandes muertes”, salvo la de un miembro original del dojo en la segunda temporada. Eso hizo que la muerte de Kwon tuviera un impacto significativo. Sin embargo, optaron por hacer que Kim matara a su propio padre, luego Kreese acabara con uno de los matones de Terry Silver y, para colmo, hiciera explotar a Silver junto con su secuaz en un bote. ¿Fue emocionante? Sin duda. Pero también se sintió excesivo, como si de repente la serie se transformara en una película de acción de los años 80, lo que desentonó con el tono que Cobra Kai había mantenido durante seis temporadas. Además, aparte de Wolf, nadie pareció notar la desaparición de Silver y su cómplice. Si a esto le sumamos la escena de «conexión» de Dimitri, el jefe del Sekai Taikai golpeando a un miembro de la junta del torneo del Valle y otros momentos exagerados, queda claro que los creadores llevaron las cosas un poco más allá de lo necesario.
Aun con esos detalles, al finalizar esta crítica de Cobra Kai Temporada 6 Parte 3, no puedo evitar sonreír. Hay muchas series que lamentablemente tuvieron finales decepcionantes, y temía que Cobra Kai sufriera el mismo destino. Habría sido un gran tropiezo después de todo lo que logró para consolidarse como una serie legendaria. Afortunadamente, los showrunners acertaron en casi todo. Y como broche de oro, lograron que la historia de LaRusso enlazara perfectamente con la próxima película Karate Kid Legends. ¡Una gran muestra de sinergia!
Voy a extrañar Cobra Kai. Fue una serie que desafió todas las expectativas, demostrando que honrar el pasado puede dar lugar a algo igual de especial e incluso, en ciertos aspectos, aún más relevante. Pero no lo olviden… ya sea en Netflix, en otra plataforma o simplemente en el corazón de sus seguidores…Cobra Kai never dies!

PUNTOS BUENOS
El arco de Johnny tiene una conclusión satisfactoria. La “verdadera lección” de Miyagi-Do. Las escenas de pelea. Los giros en el Sekai Taikai. El crecimiento de muchos personajes.PUNTOS MALOS
Algunos momentos se sintieron fuera de lugar. Dimitri. Ese CGI.CONCLUSIÓN
La Temporada 6 Parte 3 de Cobra Kai fue el emotivo, inspirador y épico desenlace que esta serie necesitaba para despedirse con orgullo como campeona. Sí, tiene sus fallos, pero sus grandes momentos logran hacer que todo se sienta mágico. Te extrañaré, Cobra Kai. Gracias por todas las lecciones.