Dicen por ahí que los clásicos son eternos y esto, de una forma u otra, aplica para las franquicias de videojuegos que nos han acompañado desde los primeros años de esta afición. Sagas como Super Mario, The Legend of Zelda y Final Fantasy no solo han ganado el reconocimiento que gozan a día de hoy gracias a sus grandes obras, sino también porque formaron parte de la vida de múltiples generaciones a lo largo del tiempo.

Tal es el caso de Castlevania, una de las propiedades más longevas e importantes de la legendaria Konami, la cual se alejó por varios años del gaming pero en los últimos años ha regresado dispuesto a recuperar su lugar en el panteón del gaming.

Ya sean los primeros títulos para NES y SNES, su cambio a la fórmula que luego sería conocida como Metroidvania en la era de PlayStation y su paso a consolas portátiles desde Game Boy Advance o incluso su incursión en el 3D con Nintendo 64, PlayStation 2 y consolas de alta definición, la saga nacida en 1986 formó parte de las infancias y desarrollo de varios jugadores gracias a su variada jugabilidad, su atmósfera enfocada en el terror y la acción y su excelsa banda sonora.

Castlevania: Belmont's Curse

Desde el lanzamiento de Lords of Shadow 2 allá por el ahora lejano 2014, la saga principal de Castlevania no tuvo una nueva entrega y se limitó a solo vivir de su legado mientras nuevos títulos tomaban su influencia para intentar suplir su ausencia. Sin embargo, todo esto ha cambiado. Konami escuchó las plegarias de millones de fans y trajo de vuelta a la franquicia con Castlevania: Belmont’s Curse.

Desarrollado por Evil Empire, con el apoyo de Motion Twin como consultor, los responsables del aclamado Dead Cells y de The Rogue Prince of Persia fueron los elegidos por Konami para dar vida a un nuevo título de la saga.

Cierto es que estas compañías no son del todo ajenas a la IP considerando el DLC Return to Castlevania que trabajaron para Dead Cells pero, ¿el delegar la creación de la más reciente y esperada entrega de una de tus propiedades intelectuales más queridas habrá sido el movimiento correcto? ¿estará al nivel de obras tan trascendentales como Rondo of Blood y Symphony of the Night? Descubrámoslo en este análisis de Castlevania: Belmont’s Curse.

Castlevania: Belmont's Curse

Un capítulo más en la eterna lucha del bien contra el mal

La historia de esta entrega nos sitúa en París en el año 1499, 23 años después de los eventos de Castlevania III: Dracula’s Curse y 3 años después de Curse of Darkness. La capital francesa se encuentra sumida en caos debido a que criaturas monstruosas han comenzado a aparecer desde las sombras, acabando con la vida de los locales y llevando la ciudad a la ruina.

En la cúspide de esta crisis, el obispo de París convoca a Trevor Belmont, el cazavampiros que derrotó al señor de la oscuridad Drácula, para investigar y dar con una solución para esta situación. El héroe acude al llamado junto a su hija, Rose Belmont, quien será la protagonista de esta historia.

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Por sugerencia de su padre, Rose decide explorar las calles desoladas de la ciudad en busca de pistas que puedan ayudar a dar con el paradero de los responsables de tanta destrucción mientras que Trevor decide buscar al clérigo que los mandó a llamar. Contando con el exhaustivo entrenamiento en las artes del clan Belmont gracias a su padre y unas cartas de Tarot mágicas que fabricó su fallecida madre, Sypha Belnades, antes de morir, nuestra protagonista emprende un viaje para cumplir con la misión que se le encomendó.

No obstante, Rose no tardará en descubrir el conflicto en París responde a poderes más allá de sus capacidades y que la llegada de su padre y ella a la ciudad no se trataría de una coincidencia, sino más bien de un complot que tiene como objetivo traer de vuelta al eterno enemigo de su familia.

Castlevania: Belmont's Curse

Cuando todo estalla, será la tarea de Rose hallar un modo de detener a Drácula y sus vasallos de una vez por todas mientras lidia con la maldición que el señor de las tinieblas impregnó en uno de sus brazos, la cual también acabó con la vida de su madre, y su propia inexperiencia. Nuestra heroína deberá llenarse de valor y hacer uso de todo lo aprendido en sus años de entrenamiento para superar las trampas mortales y los cruentos enemigos que el castillo de Drácula, Castlevania, tiene para ella.

Como se puede apreciar, el argumento de Belmont’s Curse no se aleja de lo que ya hemos visto en anteriores entregas de la saga. El conflicto entre los Belmont y Drácula es tan clásico como el antagonismo entre Mario y Bowser o Link y Ganondorf, por poner algunos ejemplos, por lo que era de esperarse que el rumbo de la trama siguiera por terreno conocido.

Lo que diferencia un poco a este nuevo título de sus congéneres es que la historia toma un rol más central, con mayor abundancia de diálogos e interacciones entre personajes que permiten conocer mejor sus motivaciones e inquietudes. El mejor ejemplo de esto es la misma protagonista, Rose, ya que al estar en el eje del conflicto, podremos experimentar cómo reacciona a prácticamente todos los eventos del juego.

Es interesante y refrescante ver que una obra de corte más clásico de la franquicia haya optado por este enfoque. Sin embargo, aunque se aplaude este intento, no funciona de la forma que uno esperaría.

Castlevania: Belmont's Curse

Debido a la sobreabundancia de diálogos, estos pueden llegar a ser un poco disruptivos en un título tan centrado en la acción y gracias a que las cartas del Tarot de Rose tienen la capacidad de capturar los espíritus de poderosos guerreros y entidades que vamos encontrando y derrotando a lo largo de nuestra travesía, la cantidad de líneas de diálogo no hace más que incrementar con el pasar de las horas. Claro, esto no es algo que arruine la experiencia por completo, pero sí puede terminar perjudicando ligeramente el ritmo de la aventura.

También está el hecho de que Rose, aunque cumplidora como protagonista, no tiene el mismo carisma que sus antecesores como Richter Belmont o el mismo Alucard lograban con incluso menos diálogos. Muchas veces puede pecar de inocente y de dejarse llevar fácilmente por sus emociones, lo cual tiene sentido para su personaje considerando lo inexperimentada que es, pero de todos modos puede generar ruido para algunos jugadores.

Un punto al que sí me gustaría dar reconocimiento en este apartado es la especial atención a los detalles y al uso de elementos narrativos de otras entregas de Castlevania. El poder ver el regreso de enemigos y jefes icónicos, lugares inspirados por el diseño de juego de títulos pasados y, sobre todo, la mención o reaparición de personajes relevantes para todo el canon de la franquicia fue de las cosas más sublimes de Belmont’s Curse y demuestra el gran respeto y pasión que tienen los desarrolladores por esta IP.

Castlevania: Belmont's Curse

La libertad de combatir como te plazca

Propiamente dicho, Castlevania: Belmont’s Curse es un metroidvania moderno en lo que a jugabilidad respecta. Rose cuenta con una espada al iniciar su travesía por París, pero rápidamente podrá hacerse con otros tipos de arma como son los guanteletes, espadones, combo de espada y escudo, lanza, espadas dobles y el infaltable látigo.

Cada uno cuenta con su propia estela de movimientos y particularidades que se adecuan a los gustos del jugador. Algunas son más veloces y provocan menos daños mientras que otras son muy poderosas, pero resultan más lentas de usar. Lo cierto es que todas tienen su encanto y debido a lo fáciles que resultan de utilizar, incentivan al jugador a probar con cada nuevo ejemplar obtenido para variar el gameplay. En particular, el espadón se adaptó muy bien a mi estilo de juego, pero no cabe duda de que acabar con monstruos usando el látigo también se siente espectacular.

Por otra parte, Rose también cuenta con diversos hechizos en su arsenal gracias a sus cartas del Tarot. Iniciamos con una bola de fuego que sirve como proyectil para atacar enemigos a distancia, pero a medida que vamos avanzando en el juego y vencemos jefes, obtenemos nuevos espíritus que nos brindan acceso a sus respectivas habilidades.

Esta mecánica funciona como un reemplazo del clásico sistema de objetos de los Castlevania clásicos pero, en lugar de usar corazones, ahora contamos con una barra de mana que se llenará al golpear y acabar con enemigos. La cruz bendita que funciona como búmeran, una explosión de fuego que cubre un área bastante amplia alrededor de Rose y hasta la mirada petrificante de Medusa son algunas de las 16 arcanas a las que tendremos acceso en la aventura.

Castlevania: Belmont's Curse

Además, las arcanas pueden potenciarse mediante los Works of Mercy, los cuales son una especie de tareas o retos a cumplir con la magia en cuestión o también de otras formas más relacionadas a la historia y el escenario. En sí, lo que se mejora usando este sistema no solo se limita a incrementar el daño que provoca, sino también a otros efectos. Por poner un ejemplo, si acabamos con cinco enemigos con una sola cruz bendita, ganaremos un punto de habilidad que podremos usar para que se nos permita lanzar dos cruces al mismo tiempo o para que el ataque provoque más daño dependiendo de qué tan lejos esté de Rose.

Cada magia tiene dos o tres Works of Mercy, motivando al jugador a variar su equipamiento y a tomarse el tiempo de completarlos para tener acceso a herramientas más fuertes para lidiar con enemigos y, sobre todo, con los poderosos jefes.

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Por último, pero no menos importante, Rose podrá equipar reliquias, las cuales sirven como accesorios que le brindan todo tipo de bonificaciones como pueden ser provocar un 30% más de daño por 3 segundos después de usar un hechizo o que las trampas del escenario le provoquen un 75% menos de daño. Muchos de estos artefactos no están en el camino principal por lo que, como en todo Metroidvania que se respete, vale la pena explorar otros lugares para hacerse con ellos.

Con todo lo dicho antes, podemos apreciar las múltiples posibilidades que el jugador tiene para personalizar a Rose como le plazca y esa es la palabra clave. El no estar atado a un solo set de arma, magia y reliquia o que todas estén balanceadas y ninguna sea particularmente mejor que la otra dota a Belmont’s Curse de una variedad de la que no todos los Metroidvanias pueden jactarse de tener.

Castlevania: Belmont's Curse

Además, dado que para cambiar nuestro equipamiento solo debemos presionar el botón de pausa, el título nos invita a probar nuevas combinaciones en el momento que queramos. ¿El jefe de turno vuela y nuestro set de espadón y explosión de fuego resulta poco eficaz? Pues simplemente entra al menú, cambia a un arma y magia de mayor alcance como el látigo y la cruz bendita y vuelve a intentarlo. La satisfacción de hallar un combo ganador para cada situación es adictiva y nos impulsa a seguir avanzando con la aventura para ver qué nuevos retos se nos pondrán en el camino.

Y es justamente con los jefes que el sistema brilla. Estos poderosos enemigos pondrán a prueba lo preparado que estás para afrontar sus letales movimientos y cualquier otro tipo de desafío incluido en su duelo. Son la parte más retadora de la aventura, tal como debería ser, y no sería de extrañar que vencer a uno te tome varios intentos para aprender sus patrones de ataque.

Como detalles adicionales, Rose puede subir de nivel y mejorar sus atributos de ataque y defensa al ganar los suficientes puntos de experiencia venciendo a monstruos o rompiendo ciertas estatuas. Además, cuenta con tres pociones de curación por defecto que podrán reponerse descansando en salas conocidas como “Espejo de la Vida” (las cuales también respawnean a todos los enemigos que hemos vencido, así que ojo) o si tenemos suerte y algún enemigo derrotado o antorcha destruida nos suelta una. Además, tanto nuestra barra de salud como la de mana pueden expandirse al recolectar cuatro fragmentos de corazón valiente o sabio respectivamente, los cuales están ocultos por todo el mapa.

El combate y las distintas formas de tratar con él es de los puntos más brillantes de esta experiencia, pero no es el único.

Castlevania: Belmont's Curse

Siéntete todo un cazavampiros… ¿y acróbata?

Dado que las calles de París, Castlevania y todas las zonas que se interconectan con estos dos lugares hacen que el mapa del juego sea inmenso, Rose cuenta con una herramienta que le da al juego un toque especial en comparación con otros títulos de la saga exceptuando quizás a Super Castlevania IV: el látigo arcano.

Tras vencer al primer jefe, este nos brinda un látigo especial que nos permite colgarnos a ciertos elementos o balancearnos para alcanzar lugares más altos con solo apuntar hacia la dirección donde se encuentran y presionar el gatillo correspondiente.  Incluso podremos usarlo con enemigos para acercarnos rápidamente a ellos y realizar un ataque especial que varía dependiendo del arma que tengamos equipada.

El látigo arcano es una de las adiciones que más aplaudimos para esta entrega. Una vez dominado, es muy satisfactorio volar por los aires e ir de un lado a otro usándolo, como si fuéramos un acróbata. Además, el hecho de que podamos usarlo contra enemigos hace que los del tipo aéreo sean menos molestos que en aventuras previas.

Además, el otro gatillo nos permite usar la luz sagrada, que cumple el rol de parry pero también sirve como una barrera que nos permite atravesar ciertos muros y superficies. Gracias a estos dos elementos, los desarrolladores pudieron hacer despliegue de todo su diseño de juego para generar escenarios con secciones de plataformeo complicado, que nos exigirán que dominemos el mando, prestemos atención a cada detalle colocado y que tengamos los reflejos necesarios para poder atravesar todos los obstáculos que tienen para nosotros.

Castlevania: Belmont's Curse

Aunque por momentos pueda parecer que los controles no responden del todo bien a los comandos que ingresemos, noté que lo que parecía ser un error técnico se convirtió en algo cada vez menos presente a medida que yo mismo mejoraba. El único ligero “pero” que se le podría poner a este apartado es que a veces la colisión del personaje con elementos como las púas que te llevan de regreso a un punto de control al chocarlas se sintieron ligeramente intrusivas, pero solo es contadas ocasiones.

Ahora bien, la contraparte de lo excelso que resulta la exploración y la movilidad del título es que, por gran parte de su trayectoria, la saga Castlevania nunca tuvo controles de movimiento tan fluidos o dinámicos como en este juego. Los títulos clásicos desde el primero de NES hasta Rondo of Blood, por el contrario, se caracterizaron por ser un tanto toscos, pesados y lentos. La cosa cambió un poco con Symphony of the Night y todos los que siguieron la fórmula Metroidvania en la era de Koji Igarashi, pero tampoco se acercaban a la fluidez de, por ejemplo, Metroid y sus múltiples técnicas para moverte por el mapa.

Esto puede provocar que, por momentos, Belmont’s Curse no se sienta tan cercano a la franquicia como en anteriores entregas. No decimos que esto sea necesariamente malo, dado lo muy bien diseñado que está el movimiento del personaje, pero puede resonar más con los fans veteranos y acérrimos a la fórmula jugable de Castlevania que para nuevos adeptos.

No obstante, lo que verdaderamente genera conflicto con el legado de la saga es otro apartado del que hablaremos a continuación.

Castlevania: Belmont's Curse

Una interesante propuesta visual, pero… ¿qué pasó con la música?

En lo que a los gráficos y el estilo artístico respecta, Castlevania: Belmont’s Curse reemplaza la influencia gótica por la que la IP es conocida para reemplazarla con una estética similar al de una pintura, con colores más brillantes y nítidos tanto para los modelados tridimensionales y los fondos en 2D.

Es una forma distinta de expresar el horror, la decadencia y lo grotesco de este mundo, desolado por la influencia de Drácula y sus huestes en contraste con lo que los píxeles de los sprites y tiles de títulos como Rondo of Blood y Symphony of the Night hacían.

Puede que durante un primer vistazo pueda generar cierta duda para los entusiastas de la saga, pero su calidad hace que uno aprecie cada nuevo lugar descubierto a medida que jugamos. Es distinto, sí, pero no por ello menos atractivo. Además, es refrescante ver a las criaturas de la franquicia siendo reinterpretadas para esta nueva dirección visual ya que, si bien recordamos, Castlevania solía reutilizar sprites en gran medida, con algunos usados en Super Castlevania IV -de 1991- llegando a aparecer incluso en entregas modernas.

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Lo que sí considero imperdonable es la banda sonora. ¿Qué ocurrió con aquellos grandes temas que combinaban rock progresivo, heavy metal, jazz y hasta música barroca neoclásica para elevar nuestra experiencia de juego hasta un nivel inconmensurable? Canciones como Divine Bloodlines, Dracula’s Castle, Beginning, Dance of Illusions, Festival of Servants, Cross a Fear, Picture of the Ghost Ship, Op.13 y tantos otros hicieron de Castlevania un referente en lo que a soundtracks de videojuegos se refiere, pero lamentablemente no encontramos nada igual de memorable aquí.

Y ojo, con esto no queremos decir que el trabajo de Daniel Asadi, compositor del OST para este título, haya realizado un trabajo nefasto. La gran mayoría de temas que componen este score se adecuan de forma decente a las partes en las que son usadas pero, resultan tan atmosféricas y con tonos tan apagados que es muy sutil para lo que sus antecesores lograron. La música de Castlevania: Belmont’s Curse no merecía haber sido tan olvidable o, por lo menos, tuvo que haber adoptado un rol más central y protagónico que lo colocara a la altura de lo logrado por leyendas como Akiro Souji, Keizo Nakamura y Michiru Yamane, por mencionar solo algunos.

Castlevania: Belmont's Curse

Un regreso a plena forma, aunque no perfecto

Con todo lo dicho, regresemos a las preguntas iniciales: ¿el delegar la creación de la más reciente y esperada entrega de una de tus propiedades intelectuales más queridas habrá sido el movimiento correcto? Honestamente, considero que sí en gran parte. Está claro que tras tantos años inactiva, Castlevania necesitaba algo más que un regreso a sus raíces con la fórmula clásica o con la de la era de Igarashi, los cuales hubieran sido más predecibles.

Al ser un equipo más joven con desarrolladores claramente inspirados por las proezas logradas por la franquicia, Evil Empire entiende lo que hace especial a Castlevania como es seguir la línea canónica del conflicto de los Belmont contra Drácula, su atmósfera lúgubre y su variado bestiario inspirado en las criaturas más emblemáticas de las películas de horror, pero además añade un sistema de personalización variado para el combate y las mecánicas de movimiento que le dan un aire refrescante y, al mismo tiempo, atraen a un público más moderno.

¿Está al nivel de obras tan trascendentales como Rondo of Blood y Symphony of the Night? Lamentablemente, aún se queda por detrás de las mejores obras que alguna vez ofreció esta saga. El hecho de que haya sacrificado algunos de los elementos que hacen a Castlevania único como la banda sonora no permiten que logre la excelencia a la que pudo haber estado destinada.

Habiendo dicho esto, será interesante ver lo que el futuro depare tanto para el estudio desarrollador como para la IP ahora que, como Drácula, Castlevania ha despertado de su largo letargo. Si Belmont’s Curse es el pistoletazo de salida para nuevos proyectos de la saga en todas sus vertientes y una prueba de la calidad de lo que vendrá a continuación, entonces Konami está yendo por el camino correcto.

Castlevania: Belmont's Curse
gamecored score 8

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de Castlevania: Belmont’s Curse brindada por Konami para PlayStation 5. El juego está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC.

PUNTOS BUENOS

Historia que profundiza en el universo de la franquicia, con mayor presencia de diálogos e interacciones que enriquecen el desarrollo narrativo. Sistema de combate variado y altamente personalizable, con múltiples armas, hechizos y reliquias. Movilidad dinámica y exploración satisfactoria gracias al látigo arcano y la luz sagrada. Excelente integración del legado de Castlevania, con referencias, enemigos y escenarios de entregas anteriores. Estilo artístico atractivo que ofrece una reinterpretación visual refrescante del universo de la franquicia.

PUNTOS MALOS

El exceso de diálogos que afecta el ritmo de la aventura y una protagonista ligeramente menos carismática que otros personajes icónicos de la saga. Banda sonora poco memorable que no alcanza el nivel de excelencia de entregas anteriores. Cambios en la movilidad y el diseño de los controles que pueden alejarse de la identidad jugable clásica de Castlevania para algunos jugadores.

CONCLUSIÓN

Castlevania: Belmont’s Curse representa un regreso satisfactorio para una de las franquicias más emblemáticas de Konami, gracias a un sistema de combate variado, una movilidad dinámica y una propuesta artística refrescante que respeta el legado de la saga. Si bien su narrativa puede verse perjudicada por el exceso de diálogos y su banda sonora queda por debajo de las expectativas, Evil Empire demuestra comprender aquello que hace especial a esta franquicia. Aunque todavía no alcanza la excelencia de clásicos como Rondo of Blood y Symphony of the Night, esta nueva entrega sienta unas bases prometedoras para el futuro de Castlevania.