Los juegos de estrategia tienen esa magia de hacer que el tiempo desaparezca mientras ves cómo crece tu civilización. Y sabes que uno de ellos es realmente bueno cuando, después de que un bienintencionado NPC te diga que llevas dos horas seguidas construyendo, simplemente prefieres ignorarlo y seguir adelante. Anno 117: Pax Romana provoca ese “solo cinco minutos más” sin siquiera intentarlo. Su ambientación en pleno Imperio romano le da un encanto especial que lo vuelve ideal tanto para fans de siempre como para quienes recién se acercan al género.
Como comenté en mi preview, el punto más fuerte de Anno 117: Pax Romana es su modo campaña. Esta vez no sigues un solo camino, sino que puedes elegir entre las historias de dos hermanos: Marcia y Marcus. Probé ambas, pero fue Marcia la que terminó conquistándome; su viaje dentro de un imperio dominado por hombres se siente más profundo y lleno de intriga a medida que avanzas de un acto al siguiente. Sin adelantar demasiado, la trama de Marcia consiste básicamente en salir de una mala situación para caer en otra peor, haciendo lo posible por mantenerse a flote. Al inicio solo cumple encargos para un emperador, pero poco a poco se involucra en un misterio que mezcla facciones rivales, injusticias y varios giros que vale la pena descubrir por ti mismo.
En ese sentido, lo que más me sorprendió del modo campaña es lo bien que combina todos los elementos jugables, introduciendo cada sistema de manera progresiva sin que parezca que estás siguiendo un tutorial interminable.

Durante los primeros capítulos, por ejemplo, tendrás oportunidad de construir con calma. Conocerás las necesidades de tus ciudadanos, cómo mantener segura la ciudad o cómo despejar ruinas para ganar más espacio. Lo interesante es que siempre hay un objetivo narrativo guiándote, pero nunca te limita: mientras reúnes materiales para un NPC, puedes adelantar tu templo, organizar un festival o empezar a preparar un ejército para lo que venga. El juego encuentra un balance muy fino entre orientarte y dejarte libertad para avanzar como quieras.
Eso sí, no significa que sea un paseo. La campaña puede ponerse bastante complicada, sobre todo en el segundo acto. En cierto punto, Marcia se traslada a la región de Albion, un lugar lleno de pantanos donde construir es más caro, más lento y requiere mucha más estrategia. Y por si fuera poco, no puedes levantar cualquier edificio en medio de los marjales, así que tocará pensar bien cada movimiento.
Aquí empecé a notar lo mal que había organizado mi ciudad. Al inicio todo parecía ir de maravilla: cortaba juncos, levantaba casas y la vida era tranquila. Pero tras cierto giro en la historia, terminé pidiendo un préstamo que me hundió en deudas. Y como si eso no bastara, un ejército enemigo apareció y destruyó varios de mis edificios. Y aún había más: tuve que mudarme a otra isla para extraer minerales y así evitar que estallara una guerra. A pesar de lo difícil que se puso y de que más de una vez pensé en reiniciar la partida, nunca sentí que el juego fuera injusto. Siempre hay herramientas para recuperarte, y eso se agradece. Puedes comerciar, desmontar estructuras, asentarte en otra isla con recursos distintos y aprovecharlos para generar ganancias.
Además de tener dos historias distintas, incluye varios caminos alternativos que incentivan la rejugabilidad. Muchas situaciones habrían cambiado si hubiera elegido otras opciones, tanto en la narrativa como en la jugabilidad. Los juegos de Anno siempre han sido rejugables, pero este pinta para ser de los más fuertes en ese aspecto desde su lanzamiento.

Pasando al lado más técnico, Anno 117: Pax Romana logra ser muy accesible sin perder la complejidad ni la libertad de personalización que define a la serie. Empiezas con tu puesto comercial, colocas un leñador, una serrería, un almacén para recolectar materiales y luego unas cuantas casas para atraer habitantes. Al principio todo es sencillo, pero el desafío llega rápido.
A medida que tu pequeña aldea empieza a crecer, debes estar pendiente de las necesidades de tus ciudadanos. La población de nivel 1 es fácil de mantener: entretenimiento, servicios básicos y algo de moda. Una vez que cumples con eso, puedes subirlos al nivel 2, y ahí las cosas se ponen más interesantes. Cuando todo un barrio sube de nivel, toca reorganizar. Lo que funcionaba para tus primeros habitantes quizá ya no satisfaga a los recién ascendidos, que además exigen nuevas categorías de bienes, como artículos del hogar.
A esto se suma la gestión del espacio, que es esencial porque necesitas planificar con antelación. Si llenas una zona solo con casas, puede que luego no tengas dónde colocar un mercado o un fanum, dejando a esa gente sin servicios. Y eso sin contar los edificios de producción: tarde o temprano tendrás que abrir minas y, cuando lo hagas, deben estar lejos de las zonas residenciales para evitar incendios. Si no puedes hacerlo, tocará colocar puestos de vigilancia por si algo se sale de control.
Si todas esas capas estratégicas todavía no te convencen, hay otro detalle: algunos recursos simplemente no existen en tu isla. Cada territorio tiene distintos niveles de fertilidad para ciertos materiales, así que si te falta algún reactivo clave, no queda otra que cargar madera en un barco y zarpar hacia tierras más generosas.

La dinámica de planear y luego ejecutar es, sin duda, una de las mejores virtudes de Anno 117: Pax Romana. Y mejora todavía más si te animas a meterte en el lado decorativo del juego, añadiendo detalles y adornos por aquí y por allá. Yo soy más práctico: mientras funcione, estoy feliz. Pero quienes disfrutan construir con creatividad pueden levantar auténticas metrópolis usando las herramientas más avanzadas. De hecho, varias de ellas se sienten más fluidas que en entregas anteriores. Eso sí, la construcción en diagonal sigue siendo algo torpe, sobre todo en zonas pantanosas. Aunque como yo me quedé con caminos y casas sencillas, no tuve mayores inconvenientes.
Otro punto que ha dividido a la comunidad es la interfaz, y entiendo por qué. Funcionalmente es excelente: es fácil encontrar lo que buscas, los tooltips aparecen justo cuando deben, y consultar la información de cada edificio no te obliga a navegar por mil menús. Sin embargo, visual y estéticamente se queda corta; no termina de encajar con el estilo romano del juego. Es un detalle pequeño, pero los fans más exigentes seguro lo notarán. Y el minimapa… todavía no entiendo por qué metieron un mapa cuadrado dentro de un marco circular; se siente como un mal uso del espacio.
En rendimiento tampoco brilla demasiado. Lo probé con una 4070 y alcancé 60 FPS solo al empezar, cuando apenas colocaba mis primeros edificios. En cuanto añadí más cosas, los cuadros empezaron a caer un poco. No es algo que rompa la experiencia, pero sí deja claro que necesita más optimización. Aun así, el entorno romano es de los más bonitos que ha tenido la saga, así que no me quejo de perder algunos frames si eso significa ver mi ciudad lucir espectacular.

Con todo y sus pequeños tropiezos, Anno 117: Pax Romana ofrece una experiencia de estrategia y construcción muy sólida. Mantiene suficientes elementos clásicos para que los fans veteranos se sientan en casa, pero también introduce nuevas mecánicas que lo vuelven accesible para quienes están dando sus primeros pasos en el género.

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Anno 117: Pax Romana brindada por Ubisoft para PC.
PUNTOS BUENOS
Modo campaña muy sólido y atractivo, con dos historias diferentes y un enfoque narrativo que integra de forma natural los sistemas jugables. Profunda libertad estratégica, con múltiples capas de gestión (ciudadanía, espacio, recursos, comercio, expansión a nuevas islas), pero sin perder accesibilidad. Ambientación romana muy lograda y visualmente impresionante, capaz de motivar al jugador a seguir construyendo durante horas.PUNTOS MALOS
Problemas de rendimiento y optimización, especialmente cuando la ciudad crece y empiezan a acumularse estructuras. Interfaz visual poco inspirada.CONCLUSIÓN
Anno 117: Pax Romana es una excelente puerta de entrada para nuevos jugadores, y al mismo tiempo incorpora muchas funciones que harán volver incluso a los fans más apasionados de la franquicia.