Review

After the Fall era uno de mis mayores pendientes en el creciente género de disparos por realidad virtual. Aquellos visores que muchos pensaron que serían una moda pasajera han demostrado ser capaces de brindar experiencias únicas a través de su gran capacidad de inmersión como el famoso Half Life: Alyx o el innovador Iron Man VR.
Y aunque muchos estudios incluyeron pequeños modos VR en llamativas entregas de la generación pasada como Disaster Report 4 o Tekken 7, estos eran más parecidos a una pequeña galería interactiva siendo pocos los equipos que realmente tratan de explotar al máximo las plataformas. Uno de estos grupos es sin duda Vertigo Games, los creadores del conocido Arizona Sunshine, una obra que aprovecha los especializados periféricos para sumergirte en un mundo de zombies y balas.
Siguiendo una idea similar, el pasado mes de diciembre, los mismos autores lanzaron After the Fall, siguiendo el mismo estilo centrado en el combate multijugador cooperativo contra hordas de peligrosos no muertos, pero añadiendo la opción competitiva para quienes quieran disfrutar de unos buenos duelos contra sus colegas sobrevivientes en combates por equipos.
¿Será esta una compra obligatoria para los usuarios de un dispositivo VR en PC (como el Meta Quest 2) o de PlayStation VR? Pues si te gustan los shooters, no te molestan los gráficos de menor calidad y quieres llevar la sensación de tensión de un tiroteo estilo «Left 4 Dead» a un nuevo nivel de inmersión, puede ser justo lo que buscas.
Los eventos toman lugar en Los Ángeles, en el año 2005 en una realidad alterna. Este mundo, muy similar al nuestro inicialmente, cambió drásticamente al llegar la década de 1980. Durante esos años, nuevas drogas recreativas llegaron a las manos de gran parte de la población. La moda impulsó a muchos a probar distintas sustancias sin dar mucha importancia a los efectos secundarios. Estas irresponsables acciones dieron como consecuencia la aparición de nuevas enfermedades y una gran epidemia.
La catástrofe se expandió rápidamente por el mundo dando como producto a los «Snowbreed» un tipo de zombie fortalecido por el crudo y permante invierno en que ahora vive la humanidad luego de que la sociedad como la conocemos desapareciera por completo. Algunos de ellos incluso han evolucionado lo suficiente para convertirse en horrendas abominaciones que aterrorizan las calles. Ahora tú, y otros sobrevivientes, recorren esas mismas avenidas en búsqueda de recursos para vivir un día más en refugios escondidos con la esperanza de algún día retomar la ciudad.
La premisa es bastante genérica y no trata de reinventar nada antes visto en las historias de muertos vivientes. Una epidemia sale de control y el producto son seres que han perdido toda su conciencia y ahora son impulsados por deseos violentos de golpear y morder a cualquiera que se le cruce. Pero también, está más que claro que la narrativa no es una prioridad para After the Fall.
La trama es tan solo una excusa para que te lances a un oscuro mundo donde hacer explotar cabezas de criaturas pálidas como la nieve es el pan de cada día. Además de eso, la campaña es relativamente corta con tan solo cinco misiones centrales (con una nueva agregada en la pasada primera temporada) por lo que es mejor considerarlo como una opción para pasar el rato disparandole a monstruos ya sea en solitario (acompañado por la IA) o con hasta 3 amigos.

Por lo tanto, es natural esperar que el gameplay sea lo bastante divertido para compensar las falencias del argumento. Afortunadamente, debo decir que por ese lado, After the Fall cumple bastante bien con aprovechar las muchas opciones que su naturaleza «VR» le da al momento de implementar mecánicas de combate con diversas armas de fuego.
Debo comenzar esta sección aclarando que la versión que jugué fue la de PlayStation VR por lo que mis mandos obligatorios fueron los viejos y confiables PlayStation Move, sosteniendo uno de ellos en cada mano. Como has de imaginar, los mandos toman el lugar de las extremidades de tu personaje, así como de armas y herramientas dentro de este mundo. De hecho, lo primero que harás al encender el título será calibrar tu estilo de movimiento y la altura del cinturón de balas y fundas de pistolas que llevas encima, ambos dependientes de la comodidad de tus manos.
Para empezar, aquí no te mueves empujando un stick, sino que lo haces en una de dos formas, según tu elección. La primera es usando el clásico método de apuntar con tu mano y presionar el botón de «teletransportación» para ser transportado al instánte unos metros más adelante. La segunda, es usando un botón para «acelerar» deslizándote siempre hacia el frente. Ambas opciones tienen sus pros y contras, ya que al teletransportarte vas más rápido pero la pantalla se torna negra por una fracción de segundo cada vez que lo haces, mientras que al deslizarte puedes llegar a marearte si no estás habituado a los visores VR. Esto último se debe a que tu cerebro piensa que te estás moviendo sin usar tus pies, causando cierta confusión. No es nada a lo que no te puedas acostumbrar luego de unos minutos y personalmente prefiero «deslizarme», pero creo que cada quien tendrá su preferencia propia. Por otro lado, los pequeños botones de Cruz y Círculo en la mano derecha te permiten girar en ángulos de aproximadamente 30 grados y los de la mano izquierda sirven para dar media vuelta o retroceder en caso de emergencia.
En general, las mecánicas para ir de un lugar a otro son bastante dinámicas aunque poco intuitivas al inicio. Salvo que tengas bastante experiencia en shooters de VR, te tomará un rato acostumbrarte a todo esto; pero luego de unos minutos te darás cuenta que no es nada del otro mundo. A diferencia de otras entregas de disparos donde sueles estar quieto como una torreta, aquí debes estar caminando constántemente no solo para explorar los niveles, sino también evitar ser presa fácil de los Snowbreed o ser aplastado por alguno de los ataques de los enormes jefes, por lo que es una buena idea practicar un rato en tu refugio antes de salir a cazar.

Donde las cosas empiezan a ponerse más complicadas, pero también más divertidas, es al momento de pelear usando tus pistolas o metralletas. Particularmente, este ha sido mi aspecto favorito lleno de pequeños detalles que hacen que la experiencia de darte de balazos con los Snowbreed (o con otros jugadores en el competitivo) sea muy distinta a la de la mayoria de FPS del mercado.
Para empezar, como ya dije, cada mando representa una de las manos de tu personaje. Estas manos pueden levantar el pulgar graciosamente o también pueden coger objetos. En todos los niveles y en tu cuartel general hay muchas cosas con que interactuar como puertas, botones y cajones. Incluso para hablar con uno de los NPCs más importantes lo que debes hacer es llamar su atención literalmente tocando una campana. Este gran detalle también se mantiene cuando lo que tomas entre tus dedos es alguna de las varias armas disponibles, o dos de ellas si te sientes hábil.
Usar un pistola es bastante intuitivo. Solo levanta el brazo, apunta y presiona el gatillo para disparar. Suena como cualquier shooter pero todos los que hemos hecho esto en realidad virtual sabemos que es muy distinto usar nuestra puntería natural que la del stick derecho. En ese sentido, After the Fall es bastante preciso y te ayuda lo suficiente para sentirte como todo un pistolero sin necesidad de convertir a tus balas en imanes de zombies. Conectar tus ataques de cerca no será complicado, pero lograr acertar a larga distancia o ejecutar un «head shot» toma algo de práctica pero cuando lo consigues es muy satisfactorio. Habiendo dicho esto, si hay un detalle que realmente me encantó, es la mecánica de «recarga».
Tal como ocurre al moverte, aquí tienes dos opciones para rellenar tus cacerinas: La primera es la más simple, basta con acercar alguna de tus armas a tu pecho, donde cargas unos contenedores de munición portátil, y listo. Esta alternativa es ciertamente la más práctica y la que más fácilmente te salvará en situaciones complicadas cuando estés rodeado de enemigos y no tengas con que más golpearlos. La segunda es mucho más compleja y tiene muchos pasos. Primero debes presionar Cuadrado para desechar tu cartucho vacio, luego usas tu otra mano para acercarla a tu pecho, presionar círculo y tomar uno nuevo, y finalmente tienes que acercarlo a la base de tu pistola, insertarlo y rastrillarla.

Puede sonar complicado y lo es. Varias veces terminé rodeado por Snowbreed por demorarme en este proceso, perdiendo mucha vida antes de recargar alguna de mis pistolas; pero no puedo negar que esta opción «realista» es también mucho más divertida. En realidad sientes esa presión por recuperar balas lo antes posible y hasta puedes dejar caer tu cartucho en medio del nerviosismo, pero es también una de esas experiencias que solo puedes tener en realidad virtual. Con esto dicho, aunque recibes un pequeño bono por usarla, no es la gran cosa y solo recomiendo que elijas la segunda opción si quieres maximizar la inmersión y no tu efectividad en batalla. Recuerda que no existe ataque alguno de estilo «melee» o físico, por lo que quedarte sin balas suele ser una muy mala idea.
Además, también puedes colocar un arma en tu cinturón y sostener la otra con ambas manos aumentando la precisión, detalle que realmente solo te beneficia al usar ametralladoras más pesadas, por lo que andas la mayor parte del tiempo armado hasta los dientes. Por otro lado, estos controles «realistas» también se aplican a elementos como jeringas de curación que debes inyectarte en una de tus manos usando el gatillo de la otra o granadas de tubo que tienes que activar antes de lanzar o de lo contrario no explotarán.
En general, interactuar con tu arsenal en After the Fall es muy divertido y realmente le saca el jugo a los mandos de movimiento como los PlayStation Move para sumergirte de lleno en la premisa. Este aspecto es tan predominante que se extiende hasta la zona de mejora de armas representados por una mesa de taller, hasta los menús de compra de items o selección de modo, curiosamente presentados como arcades con pistolas de juguete. Sin embargo, es en estos puntos en particular donde la inmersión no calza del todo, convirtiendo la navegación y búsqueda de opciones en algo un tanto incómodo y por ratos pesado.
Pero, a pesar de este problema, si algo logra muy bien este juego, es hacerte creer que eres tú (y no algún personaje aparte) quien está sosteniendo cada objeto, arma y herramienta entre sus manos. Y ya que mencioné los menús de selección de modos, es hora de explicar de que maneras podrás disfrutar de los tiroteos.

Aquí cuentas con cuatro modos centrales. El primero de ellos es Harvest, el equivalente a la campaña y la opción cooperativa. Así como todos los demás, basta con acercarte a un «arcade» disponible en tu centro de operaciones para elegir alguna de las misiones que ya hayas desbloqueado. Ya sea que juegues solo o hasta con 3 amigos en línea, siempre pelearás como parte de un grupo de 4 sobrevivientes que pueden ser bots controlados por la IA u otros jugadores. Aquí debes recorrer cada lugar lleno de Snowbreed, incluyendo algunas abominaciones más poderosas, para juntar recursos que pueden desbloquear nuevas armas o mejoras para las que ya tienes.
El siguiente modo se llama «Thundradome» y es la zona PVP competitiva donde un equipo de 4 exploradores pueden entrentar a otro cuartero en alguno de los mapas exclusivos. Al ser una competencia directa de tipo «Team Deathmatch» esta opción no trae nada especialmente nuevo, pero creo que poder participar de un duelo de disparos en realidad virtual contra otros jugadores trae consigo una emoción muy distinta a la de los fps regulares pues en verdad sientes cuando recibes las balas o cuando te toman por sorpresa.
Horde Mode fue recientemente agregado luego del lanzamiento inicial y, como su nombre lo dice, debes defender lugares específicos de olas y olas de Snowbreed de todo tipo y tamaño. En estos locales cuentas con las mismas máquinas de arcade del modo Harvest para comprar munición, curación y explosivos con los puntos que ganas al eliminar a tus rivales, solo asegúrate de que un aliado te cubra las espaldas mientras lo haces. El último lleva el nombre de «Private Match» y sirve básicamente para que puedas jugar con un grupo de amigos sin que el resto de jugadores online te interrumpa. Recuerda que todos y cada uno de los modos aquí listados cuentan con la opción «online» por lo que el juego automáticamente buscará aliados disponibles antes de iniciar una misión o una competencia.
En resumen, siento que aunque no hay nada particularmente llamativo, los modos de After the Fall son más que suficientes y sirven para que pases un rato entretenido con tus compañeros. Definitivamente es una sólida variedad si lo comparamos con otras obras VR, pero creo que en el fondo la verdadera experiencia la tendrás en el modo Harvest pues es donde mejor se luce este título.

Pasando a hablar de los apartados técnicos de gráficos, sonido y estabilidad, hay que dejar algo en claro: Éste es un producto exclusivamente para realidad virtual. Por lo tanto, no esperes los mejores gráficos del mundo, en especial en el PlayStation VR que es conocido por ser uno de los dispositivos más débiles en lo que se refiere a rendimiento. Es por ello que, al menos a nivel visual, uno podría decir que lo que ves deja mucho que desear.
Para los que no lo sepan, los juegos de realidad virtual tienen que renderizarse por partida doble (una vez por cada ojo) y eso causa una gran cantidad de esfuerzo de procesamiento. No niego que a pesar de ello hay productos en VR bastante bonitos como Moss o Astrobot: Rescue Mission, pero si a esto le sumamos que After the Fall puede jugarse de forma multijugador a través de la Internet en cualquier modo, los requerimientos son aun mayores. Estas conodiciones se traducen en modelos con baja cantidad de polígonos, texturas de muy poco detalle y en general un producto que parece salido de una generación atrás, incluyendo largas y a veces pesadas pantallas de carga. Vale la pena mencionar que la versión de PC cuenta con mucho mejor acabado gracias a la potencia de la plataforma.
En segundo lugar, aunque los efectos de sonido son bastante buenos para recrear el efecto de cada proyectil impactanto con la carne de tus oponentes o sus cráneos estallando, la música no es nada especial. Con tonadas olvidables cuya única función es avisarte cuando empieza o acaba una pelea. Además, la actuación de voz es también genérica y solo sirve para comunicar las acciones de tus aliados como pedir curación o avisar cuando recargan munición.
Finalmente, algo que si vale la pena destacar bastante es la funcionalidad online. Aunque la cantidad de jugadores activos no es tan grande como en los FPS regulares más populares, gracias al Cross-Play entre PC y PlayStation VR siempre hay gente rondando los cuarteles y disponibles para formar grupo contigo. Aunque nunca pude reunir un equipo de forma automática antes de iniciar una misión, siempre recibí invitaciones de alguno de los otros sobrevivientes al azar que se cruzaron conmigo mientras navegaba el refugio. Eso sí, prepárate para ver poses extrañas muy seguido de personajes caminando con las manos en su cabeza o encorvados de forma algo perturbadora debido a como lleva cada uno sus mandos en la vida real.

En conclusión, After the Fall es un proyecto bastante ambicioso comparado con las limitadas experiencias a las que nos tienen acostumbrados otros donde la realidad virtual es tan solo un adorno. Este shooter en primera persona hace un gran trabajo para hacerte creer que estás dentro de su mundo, pero a cambio trae consigo algunas limitantes propias de este tipo de entregas.
Cuando no estás dentro de la acción, aquellos problemas son mucho más notorios. Detalles como la mínima historia, las largas pantallas de carga, los gráficos con deficiente nivel de detalle, el extraño (aunque curioso) comportamiento de los otros jugadores y los menús complicados de navegar son los principales obstáculos para dar tus primeros pasos en la verdadera experiencia de cacería de zombies que este nuevo lanzamiento te promete.
Pero una vez que logras ingresar a una misión, este título luce lo mejor que tiene con un combate feroz y una serie de mecánicas de uso de armas que las hace sentir precisas, realistas y muy divertidas de manipular. Si a esto le sumas el hecho de que puedes disfrutar de esta aventura con hasta 3 amigos (siempre y cuando todos tengan un dispositivo VR) tienes una gran razón para que todo tu grupo pase un buen rato juntos liquidando horribles criaturas por las heladas calles de la ciudad. Y aun si no cuentas con suficientes interesados, la comunidad aun se mantiene activa y dispuesta a sumar más participantes.
After the Fall puede no ser tan impresionante como para impulsarte a comprar un dispositivo VR por sí solo, pero sí es un nuevo integrante de gran nivel que se suma a una lista con más que suficientes razones para adquirir un PlayStation VR, Meta Quest o similares. Si es que ya posees uno de estos periféricos y te gustan los juegos de disparos, o disfrutaste de lanzamientos como Blood & Truth y necesitas vivir más de este tipo de experiencias únicas que solo la realidad virtual puede crear, vale la pena que le des una mirada.

Esta reseña fue escrita luego de jugar una copia digital de After the Fall para PlayStation VR en PlayStation 4 brindada por Vertigo Games.
