Dune 2: Battle for Arrakis, uno de los videojuegos de estrategia más influyentes de todos los tiempos, continúa sin recibir un relanzamiento moderno debido a un complicado conflicto de licencias. Aunque GOG ha manifestado su interés en recuperar este clásico de 1992, desarrollado originalmente por Westwood Studios, los derechos relacionados con el juego están repartidos entre numerosas compañías. Según Marcin Paczynski, responsable sénior de desarrollo de negocios y asociaciones de GOG, conseguir los permisos necesarios representa un desafío considerable, hasta el punto de convertir al título en uno de los proyectos más difíciles de recuperar para la plataforma.
Lanzado originalmente en 1992, Dune 2: Battle for Arrakis es considerado uno de los grandes pioneros de los videojuegos de estrategia en tiempo real. Su propuesta ayudó a establecer muchas de las mecánicas que posteriormente definirían al género, incluyendo la construcción de bases, la gestión de recursos y el control de unidades durante enfrentamientos estratégicos. Su influencia fue especialmente importante para el desarrollo de franquicias como Command & Conquer, también creada por Westwood Studios. Por esa razón, GOG considera que recuperar Dune 2 sería una oportunidad para preservar una pieza fundamental de la historia de los videojuegos de PC.
Durante una entrevista con GamesRadar, Paczynski calificó a Dune 2 como uno de los grandes objetivos personales de GOG, destacando que siente un cariño especial por el videojuego debido a sus recuerdos de infancia. Sin embargo, explicó que Electronic Arts, que adquirió Westwood Studios en 1998, posee el código, los recursos gráficos y otros materiales relacionados con el título, pero no controla la propiedad intelectual de Dune. Esto significa que obtener la autorización de EA no sería suficiente para comercializar nuevamente el juego, ya que también sería necesario resolver los derechos vinculados con la franquicia y sus adaptaciones cinematográficas.
La situación se complica todavía más porque Dune 2 no estaba basado directamente en las novelas de Frank Herbert, sino en la película de Dune estrenada en 1984. Aquella adaptación estuvo vinculada a Universal Pictures y al productor Dino De Laurentiis, quien también poseía parte de los derechos relacionados con la producción. Tras su fallecimiento, esos derechos pasaron a sus sucesores, añadiendo otra parte involucrada en cualquier posible negociación. Como consecuencia, GOG tendría que llegar a acuerdos con Electronic Arts, Universal Pictures, los herederos de los derechos cinematográficos y los responsables de la propiedad intelectual original, una tarea mucho más complicada de lo que podría parecer para un videojuego de hace más de tres décadas.
Pero los obstáculos legales no terminan allí, ya que las películas modernas de Dune también han añadido nuevas compañías a la ecuación. Paczynski explicó que Legendary Pictures posee derechos relacionados con las adaptaciones cinematográficas recientes, mientras que Funcom cuenta con una licencia para desarrollar videojuegos basados en la franquicia, utilizada para crear Dune: Awakening. Según el ejecutivo, este último acuerdo incluye determinadas condiciones de exclusividad, aunque todavía no está claro cómo podrían afectar a un relanzamiento de Dune 2. Esta combinación de contratos y propietarios convierte cualquier intento de recuperación en un proceso especialmente complejo.
Lo más sorprendente es que todo este esfuerzo legal tendría como objetivo recuperar un videojuego cuyo potencial comercial sería relativamente limitado. Paczynski estima que una nueva versión de Dune 2 podría vender aproximadamente entre 50.000 y 100.000 copias, con un precio de entre 5,99 y 9,99 dólares, cifras que difícilmente justificarían negociaciones prolongadas entre varias compañías multimillonarias. Por ahora, GOG mantiene su interés en rescatar este clásico, pero no existe confirmación de que pueda conseguir los permisos necesarios. Su situación demuestra cómo los conflictos de licencias pueden impedir la preservación y distribución de videojuegos históricos, incluso cuando existe una clara intención de devolverlos al mercado.





