The Sinking City 2 es una de esas secuelas que dejan claro que un estudio escuchó las críticas hacia su trabajo anterior y decidió reconstruir casi todo desde los cimientos. En lugar de insistir con el enfoque de mundo abierto del primer juego, Frogwares apuesta por una experiencia de supervivencia mucho más tradicional, con escenarios cerrados, exploración metódica y un mayor énfasis en la tensión constante. El resultado es un título que, sin reinventar el género, entiende perfectamente qué hace funcionar a los mejores survival horror.

Desde el primer momento queda claro que la atmósfera es la gran protagonista. La ciudad de Arkham, parcialmente sumergida tras un misterioso desastre, transmite una sensación permanente de decadencia, aislamiento y peligro. Cada edificio abandonado, cada calle inundada y cada rincón oscuro contribuyen a construir un mundo tan inquietante como fascinante, donde el horror cósmico de H.P. Lovecraft se siente mucho más presente que en la mayoría de videojuegos inspirados en su obra.

La historia también sorprende positivamente. Calvin y Faye forman una pareja con mucha química, algo poco habitual dentro del género. Todo comienza cuando un ritual sale terriblemente mal y Faye queda atrapada entre la vida y otra dimensión, obligando a Calvin a internarse en Arkham para encontrar una forma de recuperarla. Lo interesante es que la narrativa no gira únicamente alrededor de monstruos y cultos, sino que desarrolla una relación creíble entre ambos protagonistas que consigue mantener el interés durante toda la aventura.

Calvin resulta un protagonista bastante carismático gracias a su personalidad desenfadada y a un sentido del humor que aparece incluso en los momentos más tensos. Esa actitud contrasta muy bien con la oscuridad del escenario y evita que la historia caiga en un tono excesivamente solemne. Faye, pese a pasar buena parte del juego en un estado de coma, sigue teniendo un papel fundamental y nunca deja de sentirse presente dentro del desarrollo de la trama.

Uno de los mayores aciertos es la estructura del juego. Frogwares abandona la exploración abierta para apostar por enormes escenarios interconectados que funcionan como auténticos rompecabezas. Cada zona obliga a abrir nuevas rutas, encontrar objetos clave y resolver acertijos mientras se administran cuidadosamente los recursos. Esta decisión mantiene el ritmo mucho más controlado y hace que cada avance se sienta verdaderamente satisfactorio.

Las investigaciones, sello característico del estudio, siguen presentes, aunque ahora están mucho mejor integradas. El jugador puede conectar pistas en un tablero para reconstruir los hechos, mientras que el nivel de dificultad permite decidir cuánto apoyo ofrece el juego durante estas secciones. Es una solución inteligente porque permite que tanto quienes solo buscan disfrutar de la historia como quienes prefieren resolver todo por su cuenta encuentren una experiencia adaptada a sus gustos.

Sin embargo, donde The Sinking City 2 realmente brilla es en sus puzles. Son variados, ingeniosos y, sobre todo, tienen sentido dentro del universo del juego. En lugar de presentar acertijos arbitrarios, muchos están directamente relacionados con la mitología y los horrores que afectan a Arkham, haciendo que resolverlos también contribuya a comprender mejor el mundo y su historia. Es un apartado que incluso consigue destacar frente a referentes tan importantes como Resident Evil.

Las investigaciones opcionales también merecen una mención especial. Más allá de ofrecer recompensas para mejorar las habilidades de Calvin mediante la Máscara Cósmica, enriquecen considerablemente el trasfondo del universo. De hecho, muchas de estas misiones secundarias resultan tan interesantes que es fácil olvidar que no forman parte de la campaña principal.

En cuanto a la exploración, el diseño recompensa constantemente la curiosidad. Buscar materiales para fabricar munición o botiquines sigue siendo importante, pero el juego incorpora pequeñas mejoras de calidad de vida, como marcar en el mapa las habitaciones completamente saqueadas. Son detalles sencillos que reducen la frustración y permiten concentrarse más en la supervivencia y la resolución de los escenarios.

Los enemigos también aportan personalidad propia. Aunque algunos recuerdan inevitablemente a los zombis clásicos, las criaturas conocidas como Slither introducen mecánicas interesantes gracias a sus puntos débiles regenerativos, obligando al jugador a apuntar con precisión para derrotarlas de la forma más eficiente. Esto añade cierta estrategia a los enfrentamientos y diferencia al juego de otros exponentes del género.

No obstante, el combate sigue siendo el aspecto más irregular de toda la experiencia. Los controles transmiten cierta rigidez, apuntar nunca resulta tan preciso como debería y algunas animaciones hacen que las peleas pierdan fluidez. En más de una ocasión es más efectivo esquivar enemigos y seguir avanzando que intentar eliminarlos, algo que evidencia que Frogwares todavía tiene margen de mejora en este apartado.

Afortunadamente, el juego sabe compensar esas limitaciones. Los enfrentamientos contra jefes y las batallas obligatorias están mucho mejor diseñados, ya que proporcionan suficientes recursos para experimentar con las distintas armas sin castigar excesivamente al jugador. En estos momentos el combate resulta bastante más entretenido y demuestra el potencial que podría alcanzar la saga en futuras entregas.

Otro detalle que merece reconocimiento es el contexto en el que fue desarrollado el juego. Frogwares trabajó en The Sinking City 2 mientras el conflicto bélico en Ucrania seguía afectando al país, una situación que incluso aparece reflejada al iniciar la aventura. Lejos de sentirse como un simple mensaje, esa experiencia parece impregnar el tono de una historia donde sobrevivir a un horror incomprensible es el eje central de toda la narrativa.

La duración, cercana a las diez horas, también juega a su favor. El juego evita alargar artificialmente la campaña y mantiene un ritmo bastante constante, alternando exploración, puzles, investigación y combates sin que ninguna mecánica termine agotando al jugador. Esa contención ayuda a que la aventura deje una sensación mucho más satisfactoria al llegar a los créditos.

En definitiva, The Sinking City 2 es una secuela que demuestra una evolución clara respecto a su predecesor. Puede que el combate aún necesite pulirse y que no alcance el nivel de los grandes referentes del survival horror, pero su excelente ambientación, una historia sorprendentemente sólida, unos puzles muy bien diseñados y una fantástica adaptación del horror lovecraftiano convierten a la nueva obra de Frogwares en una propuesta muy recomendable para cualquier aficionado al género. No pretende reinventar la fórmula, sino ejecutarla con personalidad propia, y en la mayoría de ocasiones lo consigue con bastante éxito.

gamecored score 8.5

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de The Sinking City 2 brindada por Frogwares para PC.

PUNTOS BUENOS

Ambientación sobresaliente, con una Arkham inundada que transmite constantemente tensión, misterio y horror cósmico. Puzles e investigaciones muy bien diseñados, relevantes para la narrativa y más elaborados que los de muchos referentes del género. Historia y protagonistas convincentes, con una relación entre Calvin y Faye que aporta peso emocional a la aventura. Excelente evolución respecto al primer juego, al adoptar una estructura de survival horror mucho más sólida y enfocada.

PUNTOS MALOS

El combate sigue siendo tosco, con controles poco precisos y enfrentamientos que carecen de la fluidez esperada. Muchos enemigos pueden evitarse simplemente esquivándolos, lo que reduce el impacto de algunas mecánicas de combate.

CONCLUSIÓN

The Sinking City 2 deja atrás los errores de su predecesor para ofrecer un survival horror con una atmósfera brillante, grandes puzles y una historia sólida, aunque todavía arrastra un sistema de combate con opciones de mejoras.