CD Projekt Red reconoce que un remake fiel de The Witcher podría perder parte de la esencia del juego original. Artur Ganszyniec, diseñador principal de la historia del primer título, explicó que muchas de las decisiones de diseño de 2007 respondían a limitaciones técnicas y presupuestarias, pero también terminaron definiendo su identidad.
El desarrollador recordó que el primer The Witcher fue, en muchos aspectos, un proyecto creado por un grupo de entusiastas que luchaban contra las limitaciones del motor Aurora para sacar adelante un RPG ambicioso. Incluso afirmó que The Witcher 3 representa la visión del juego que el estudio habría querido hacer originalmente si hubiera contado con más tiempo, recursos y tecnología.
Sin embargo, Ganszyniec advirtió que transformar el remake en un mundo abierto al estilo de The Witcher 3 cambiaría por completo el ritmo y la estructura del juego. Según explicó, el diseño del original dependía de saber exactamente dónde estaría el jugador en cada momento para activar eventos y escenas específicas. En un mundo abierto, situaciones como las del quinto acto tendrían que rediseñarse por completo para evitar que los jugadores rompieran la progresión prevista.

El creativo considera que el remake sí debería modernizar varios aspectos. Entre los cambios que propone están eliminar las polémicas cartas de romance, renovar el sistema de combate y mejorar el diseño de niveles, aunque mantiene que la historia de Geralt con amnesia sigue siendo una buena forma de introducir a nuevos jugadores en la saga.
En ese sentido, Ganszyniec cree que si Fool’s Theory acerca demasiado el remake a la tercera entrega, dejaría de ser un remake para convertirse en una reinterpretación mucho más ambiciosa. También defendió que la historia del primer juego puede seguir funcionando como la puerta de entrada ideal antes de que los jugadores continúen con The Witcher 3 y, en el futuro, con The Witcher 4.





