Las noticias sobre el próximo juego de la saga Ghost Recon no parecen ser alentadoras. Aunque muchos seguidores celebraron cuando Ubisoft confirmó que una nueva entrega estaba en desarrollo, recientes reportes sugieren que el proyecto estaría enfrentando importantes dificultades durante su producción.
De acuerdo con información compartida por Mike Straw de Insider Gaming, varias fuentes aseguran que el proyecto, conocido internamente bajo el nombre clave Ovr, habría sufrido una reducción significativa de alcance, con numerosos sistemas y características eliminados o simplificados para intentar mantener el desarrollo bajo control.
Los problemas habrían quedado en evidencia durante una prueba alfa interna realizada en primavera. Según las filtraciones, el estado del juego era muy inestable, hasta el punto de que algunos miembros del equipo lo calificaron como «terrible». Lo más preocupante es que la situación aparentemente no tomó por sorpresa a los desarrolladores, lo que indicaría que los inconvenientes venían acumulándose desde hace tiempo.
Ante este escenario, Ubisoft habría decidido replantear parte del proyecto y fijar noviembre como objetivo para una futura beta. Sin embargo, el informe también señala que los recientes despidos en distintos estudios de la compañía están generando presión adicional sobre el equipo, que ya anticiparía largos períodos de trabajo intensivo para cumplir con los plazos establecidos.

Inicialmente se especulaba que el nuevo Ghost Recon podría lanzarse en 2026, pero los problemas de desarrollo hacen que ese objetivo parezca cada vez más difícil de alcanzar. Aunque la reducción de contenido podría ayudar a acelerar el proceso, existen dudas sobre si el juego logrará cumplir la promesa de ofrecer una experiencia más oscura, táctica y centrada en el combate por escuadrones, una dirección que había generado gran expectativa entre los fans de la franquicia.





