Recuerdo perfectamente cuando Replaced fue anunciado en 2021 como el primer juego de Sad Cat Studios. Su tráiler impactó desde el primer momento: visuales impresionantes, combates intensos y escenarios desolados pero fascinantes que hacían pensar en algo realmente especial. Fue uno de esos juegos que se puso la vara altísima desde su presentación. Y aunque tras varios retrasos finalmente está aquí, me queda la sensación de que quería disfrutarlo mucho más de lo que terminé haciéndolo.

Eso no significa que no tenga méritos. De hecho, su apartado artístico y la atmósfera que construye son extraordinarios. El pixel art es de lo mejor que se ha visto en años, y algunas secuencias de combate tienen una elegancia que parecen sacadas de grandes escenas de acción del cine. Movimientos como saltar sobre un enemigo para rematarlo siguen siendo satisfactorios incluso después de varias horas. El problema es que, más allá de esos momentos brillantes, el resto de la experiencia no siempre está a la misma altura.

A lo largo de su campaña de unas diez horas, Replaced intenta abarcar demasiadas ideas: plataformas, sigilo, hackeo, combate e incluso misiones secundarias. Y es ahí donde empieza a perder fuerza. Varias de estas actividades, sobre todo las tareas de recados dentro de un pequeño asentamiento que funciona como refugio para marginados, terminan sintiéndose rutinarias y poco inspiradas. Si bien ayudan a profundizar en el mundo y en la evolución de Reach como personaje, también rompen el ritmo, haciendo que una aventura, que por momentos es frenética, se detenga en seco.

Su universo, eso sí, tiene ideas interesantes. Replaced plantea una distopía donde las corporaciones y sus sistemas de inteligencia artificial han superado al gobierno en poder, relegando a las clases bajas a convertirse en simples “desechados”. Aunque hay paralelismos evidentes con problemas actuales, el juego funciona más como advertencia que como reflejo directo. Es una visión sombría de una versión alternativa de Estados Unidos dominada por la todopoderosa Phoenix Corporation.

Dentro de esa estructura, Phoenix City es prácticamente una ciudad-empresa donde todos viven para servir a la corporación, mientras quienes quedan fuera sobreviven como pueden. Allí entra en juego R.E.A.C.H., una IA creada para encontrar donantes de órganos, una idea inquietante que incluso se explora mediante minijuegos arcade —aunque personalmente no me parecieron especialmente divertidos. Aun así, aportan algo de personalidad a este universo decadente.

La historia arranca con Warren Marsh, pero tras un accidente de laboratorio, R.E.A.C.H. termina fusionado con su cadáver, tomando el control de su cuerpo y descubriendo por primera vez el mundo exterior. Desde ahí, el relato empieza a mostrar sus mejores cartas: una huida desesperada de una ciudad brutal, una fuerza policial que dispara antes de preguntar, y el descubrimiento de una realidad devastadora fuera de los muros. Es en esos momentos cuando Replaced deja ver el enorme potencial que tiene, aunque lamentablemente no siempre consigue sostenerlo.

El arranque de Replaced es realmente sólido y plantea una historia que atrapa desde temprano. No solo acompañas a Reach en esa búsqueda por entender qué significa ser más humano, sino que también conoces a los personajes que sobreviven fuera de los muros, quienes terminan siendo esenciales para que el mundo del juego se sienta vivo. Tempest, Yo-Yo y Veronica destacan especialmente, con personalidades bien definidas y un peso narrativo que crece conforme avanza la historia, sobre todo en el caso de Tempest.

Buena parte de eso funciona gracias a que la escritura es uno de los puntos fuertes del juego. Los diálogos están bien construidos y logran darle identidad tanto a los personajes como al conflicto central. Sin embargo, cuesta no pensar en cuánto más podrían haber brillado con actuación de voz. En un juego tan apoyado en su narrativa, la ausencia de voces se siente como una oportunidad perdida, sobre todo cuando otros títulos como Disco Elysium demostraron cómo ese elemento puede transformar por completo la experiencia.

En cuanto a jugabilidad, Replaced se sostiene sobre tres pilares principales: plataformas, sigilo y combate. De esos tres, el combate es claramente el que mejor funciona. Es fluido, estilizado e intenso, y transmite una sensación de control y espectáculo que está a la altura de lo que prometía el juego. El problema es que los otros dos sistemas no tienen el mismo nivel de pulido. Tanto las secciones de plataformas como las de sigilo pueden sentirse inconsistentes y, por momentos, frustrantes, especialmente por la precisión casi milimétrica que exigen.

El plataformeo, por ejemplo, tiene dos caras. Hay momentos donde explorar y moverse a tu ritmo resulta satisfactorio, pero también hay secuencias cronometradas donde cualquier error implica muerte instantánea. Y es ahí donde empiezan los problemas. Un salto mal calculado o incluso tropezar con un obstáculo que parecía superado visualmente puede arruinarlo todo, algo que termina haciendo que estas secciones se sientan más castigadoras que desafiantes.

Un ejemplo claro aparece hacia la mitad del juego, en una secuencia donde debes cruzar unas vigas sostenidas por una grúa mientras un dron te persigue. Su cono de visión rojo avanza detrás de ti y no deja margen para equivocarse: cualquier fallo, por pequeño que sea, significa empezar de nuevo. En teoría es una persecución emocionante; en la práctica, puede volverse más tensa de la cuenta por lo estricta que es con el error.

Y no es que las secuencias de escape sean malas por definición. Juegos como Ori and the Will of the Wisps o Celeste han demostrado lo bien que pueden funcionar cuando permiten recuperarte de un tropiezo con buenos reflejos. La diferencia es que aquí Replaced casi nunca te concede esa flexibilidad. No hay espacio para improvisar ni para corregir sobre la marcha; todo exige perfección absoluta. Y es justamente ahí donde parte de la experiencia empieza a resentirse. Porque cuando un juego con tanto estilo y una ambientación tan potente se vuelve rígido en momentos clave, la frustración puede eclipsar sus virtudes. Replaced brilla cuando te deja pelear, explorar y absorber su mundo, pero tropieza cuando intenta exigir una precisión que no siempre se siente justa.

En lo personal, el plataformeo nunca terminó de convencerme. Y no creo que sea simplemente una cuestión de habilidad. Hubo momentos en los que, tras muchos intentos, logré avanzar sin sentir que realmente hubiera aprendido o mejorado; parecía más cuestión de que por fin salió bien. No se sentía como superar un reto, sino como acertar por pura suerte, y esa diferencia es importante. No es una crítica rebuscada: este tipo de diseño impactó directamente mi experiencia, especialmente en varias secciones donde el juego convierte el movimiento en una carrera contrarreloj.

Parte de la decepción viene también de que las mecánicas de plataformas apenas evolucionan. Sí, aparecen pequeñas variaciones, como un pico para aferrarte a paredes o corrientes de aire para hacer un doble salto, pero nunca terminan desarrollándose en algo realmente propio. Se siente como un sistema que se queda donde empieza. Y eso se nota más cuando lo comparas con juegos que hacen del movimiento una fuente constante de sorpresa, como Prince of Persia: The Lost Crown, donde desplazarte es emocionante por sí mismo. Aquí, en cambio, muchas veces no sientes que te mueves con libertad, sino que simplemente sobrevives.

El sigilo tampoco termina de despegar. Tiene momentos interesantes —sobre todo algunas secuencias donde te mezclas entre multitudes—, pero en general ofrece pocas herramientas para experimentar o improvisar. Resulta extraño, por ejemplo, que puedas rodar en combate pero no tengas una maniobra equivalente en sigilo para esquivar drones en una emergencia. Y peor aún, si te detectan, esconderte muchas veces ni siquiera sirve, porque los enemigos pueden dispararte incluso tras cobertura. Eso vuelve algunos encuentros más frustrantes que tensos.

Hay algo de aire fresco más adelante cuando consigues habilidades de hackeo, y eso sí aporta nuevas posibilidades a estas secciones. Es probablemente el momento en que el sigilo empieza a sentirse más interesante, aunque llega tarde y no termina de transformar por completo un sistema que, hasta entonces, se había sentido bastante básico.

Donde el juego sí brilla con claridad es en el combate. Es, sin discusión, su mejor apartado. Tiene ritmo, impacto y mucho estilo. Acortar distancia con una rodada, romper defensas con el hacha, usar la pistola para controlar enemigos a distancia y rematar con ejecuciones hace que cada pelea tenga una energía especial. Además, el sistema de parry y esquiva —bloquear cuando el ataque se marca en amarillo y evadir cuando aparece en rojo— funciona bien y le da un flujo muy natural a los enfrentamientos. Eso sí, incluso en su mejor sistema hay cierta repetición. Las peleas suelen seguir un patrón reconocible, aunque aparezcan nuevos tipos de enemigos o desbloquees mejoras como desviar balas o potenciar daño. Siempre acabas entrando en una especie de coreografía familiar. Pero, a diferencia de otros apartados, aquí esa repetición no pesa tanto porque la base es sólida. Si algo sostiene a Replaced cuando otros elementos tropiezan, es precisamente ese combate elegante, brutal y tremendamente satisfactorio.

Replaced es un juego lleno de ambición y personalidad, uno que deslumbra con una dirección artística extraordinaria, una atmósfera absorbente y un combate que, pese a su repetición, logra mantenerse emocionante. Su historia y sus personajes también aportan peso a la experiencia, construyendo una distopía interesante que invita a seguir avanzando. Cuando todas sus piezas encajan, deja ver el enorme potencial que tenía para convertirse en algo verdaderamente especial. Sin embargo, ese potencial no siempre se traduce en una experiencia consistente. Aun así, sus virtudes son lo bastante fuertes como para que merezca la pena explorarlo, especialmente para quienes valoran la narrativa y el diseño visual por encima de todo. Replaced quizá no alcance todas sus promesas, pero sigue siendo una propuesta única y memorable.

gamecored score 7.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Replaced brindada por Thunderful Publishing para Xbox Series X.

PUNTOS BUENOS

Dirección artística sobresaliente, con uno de los mejores pixel art del género y una ambientación cyberpunk increíblemente lograda. Combate fluido y estilizado, con enfrentamientos intensos, buenas animaciones y ejecuciones muy satisfactorias. Historia y worldbuilding interesantes, apoyados por personajes bien construidos y una narrativa con ideas atractivas.

PUNTOS MALOS

Plataformeo inconsistente y frustrante, especialmente en secciones que exigen precisión extrema bajo presión. Sigilo limitado y poco pulido, con escasas herramientas y situaciones que pueden sentirse injustas. Combate repetitivo en su estructura, con encuentros y jefes que tienden a seguir patrones demasiado similares.

CONCLUSIÓN

Replaced deslumbra por su arte, atmósfera y combate, pero sus problemas de diseño en plataformas y sigilo le impiden alcanzar todo su enorme potencial.