Con el paso de los años ha quedado claro que un buen apartado visual, por sí solo, no basta para sostener un videojuego. Hay muchos títulos que entran por los ojos desde el primer momento, pero que, una vez en control, se quedan cortos en lo realmente importante: la jugabilidad, el ritmo o la profundidad de su propuesta. Cuando eso ocurre, la experiencia termina sintiéndose simplemente “correcta”, o peor aún, decepcionante frente a las expectativas que genera su presentación. Por eso, cuando aparece un juego que no solo luce bien, sino que también responde en todos los demás aspectos, vale la pena destacarlo. Ese es justamente el caso de Mouse: P.I. For Hire. Su estilo visual es lo primero que te jala el ojo, pero lo realmente interesante es que no se queda en la superficie. Detrás de esa estética tan marcada hay una base jugable sólida, ideas bien ejecutadas y una propuesta que logra mantenerse interesante de principio a fin, demostrando que aquí la forma y el fondo van de la mano.

Aquí encarnas a Jack Pepper, un veterano de la Primera Guerra Mundial que pasó de ser policía a detective privado en Mouseburg. Su problema con el juego y las deudas lo obliga a aceptar casos que normalmente evitaría. En ese sentido, lo que empieza como la investigación de la desaparición de un mago termina complicándose rápidamente, ya que varios casos —aparentemente separados— acaban conectándose en algo mucho más grande de lo que esperaba.

La historia bebe claramente del cine noir clásico: un detective cansado, personajes con secretos inesperados y una mujer misteriosa que desencadena todo. Es una fórmula conocida, pero funciona bien gracias a su ritmo ágil, que mantiene el interés sin alargarse innecesariamente, incluso cuando los escenarios parecen extraños al inicio. Los personajes son carismáticos, los villanos generan rechazo de inmediato y, aunque hay momentos donde la narrativa se desvía un poco —especialmente con referencias más modernas—, todo logra encajar hacia el final.

En lo visual, el juego destaca muchísimo. Aprovecha la entrada en dominio público de Steamboat Willie para inspirar el diseño de sus personajes, con esas orejas redondeadas tan reconocibles, pero añadiendo detalles propios que les dan identidad sin sentirse como copias directas. El resultado es un estilo familiar, pero con personalidad propia.

Otro detalle interesante es cómo están representados los personajes: están hechos completamente en 2D, por lo que siempre parecen mirarte sin importar el ángulo, algo que recuerda a los enemigos del Doom clásico. Esto contrasta con los escenarios, que sí están en 3D, creando un estilo visual muy particular. Además, el uso del blanco y negro, junto con distintas tonalidades de gris, refuerza la estética de caricatura antigua, mientras que los objetos interactivos destacan ligeramente, tal como ocurría en animaciones clásicas.

El uso del color es clave para que el juego se sienta diferente dentro de su género. Aquí todo apuesta por un estilo completamente en blanco y negro, aprovechando toda la gama de grises para recrear esa estética clásica. Pero lo realmente bien pensado es cómo destacan los objetos interactivos, que tienen un tono ligeramente más claro que el resto del entorno. Es un detalle muy propio de las animaciones antiguas, como las de mediados del siglo XX, y ayuda mucho a guiar al jugador sin romper la inmersión.

Siguiendo esa línea, el juego adopta el estilo de animación “rubber hose” de los años 30, muy en la onda de Cuphead, pero sin usar color. Todo se mueve con ese toque elástico y exagerado: desde los carteles ondeando sin parar hasta las armas que parecen doblarse como si fueran de goma. Incluso elementos como la munición o las corrientes de aire tienen vida propia. Donde flojea un poco es en algunas conversaciones, donde se notan cortes algo bruscos. Aun así, el juego logra capturar muy bien la esencia de la época, y lo hace manteniendo una fluidez técnica notable: las animaciones van a unos 24 fps para respetar el estilo clásico, mientras que el resto del juego corre más fluido según tu equipo, logrando un equilibrio muy atractivo.

El apartado sonoro también está a gran nivel. El doblaje es sólido, con interpretaciones que encajan perfecto con cada personaje, tanto principales como secundarios. Todo esto se apoya en un guion que da en el clavo del tono de las historias de detectives clásicas, con diálogos que fluyen bien y momentos de humor que no desentonan. La música también destaca bastante, con melodías de jazz y vientos que refuerzan ese ambiente noir, especialmente en momentos clave o durante los tiroteos. El único detalle algo molesto es que el zumbido de ciertos enemigos voladores a veces se queda sonando incluso cuando ya no están, y solo desaparece al recargar el nivel.

En cuanto al gameplay, estamos ante un shooter en primera persona que mezcla lo clásico con ideas más modernas. No hay opción de apuntar con la mira, así que todo se basa en disparar desde la cadera, aunque sí tienes que recargar al vaciar el cargador. Puedes llevar varias armas al mismo tiempo y cambiar rápidamente entre ellas, sin depender siempre de una rueda de selección. El arsenal va desde lo básico, como pistolas, hasta opciones más creativas, como armas que congelan enemigos. También puedes atacar cuerpo a cuerpo con una patada, pero está limitada por una barra de resistencia, así que no puedes abusar de ella.

En cuanto al combate, hay varios elementos que lo hacen especialmente interesante. Por un lado, las armas pueden desbloquear disparos alternativos al mejorarlas, lo que cambia por completo la forma en que se utilizan, pasando de simples ráfagas más rápidas a habilidades que generan efectos como zonas envenenadas. Por otro lado, el uso de barriles destaca como una de las mecánicas más entretenidas: puedes recogerlos y lanzarlos estratégicamente, ya sea para causar explosiones, envenenar, congelar enemigos o incluso incendiar el entorno. Eso sí, solo puedes llevar uno a la vez y existe el riesgo de que explote en tus manos si recibes daño. A esto se suman momentos donde el entorno también juega a tu favor, permitiéndote dejar caer objetos sobre los enemigos al más puro estilo de las caricaturas clásicas, lo que añade un toque creativo y dinámico a los enfrentamientos.

Más allá de los disparos, el juego introduce secciones ligeras de plataformas que van ganando protagonismo poco a poco. Al inicio todo es bastante básico —subir escaleras o agacharte para pasar por espacios reducidos—, pero rápidamente se suman elementos como trampolines que te permiten alcanzar mayores alturas. A esto se le añaden mecánicas muy acordes a su estilo caricaturesco, como usar la cola para planear, impulsarte con corrientes de aire o engancharte a ganchos para cruzar abismos. Aun así, pese a que todo ocurre en primera persona, el juego rara vez penaliza con caídas mortales, salvo en su tramo final.

El diseño de los niveles mantiene un ritmo muy bien medido, alternando constantemente entre combate y exploración. Primero enfrentas grupos de enemigos y luego tienes un respiro para recorrer el escenario en busca de secretos antes de volver a la acción. Sobre el papel puede parecer repetitivo, pero la transición entre estos momentos es tan natural que nunca llega a sentirse pesado. El gunplay responde muy bien, las armas tienen impacto y la gestión de munición te obliga a variar constantemente de estrategia. Además, el juego es generoso con recursos como vida, armadura y puntos de guardado, lo que evita frustraciones. Incluso incluye una guía que te orienta hacia el siguiente objetivo, manteniendo siempre el avance. A todo esto, la campaña, en conjunto, ronda entre las 10 y 12 horas.

Más allá de disparar y saltar, también hay espacio para actividades secundarias. Puedes abrir cajas fuertes y puertas usando tu cola como ganzúa en pequeños minijuegos que consisten en recorrer un laberinto evitando trampas o cumpliendo ciertas condiciones de tiempo o movimientos. Las recompensas suelen ser dinero, aunque algunas cajas esconden objetos únicos y solo te dan una oportunidad para conseguirlos. También encontrarás periódicos que amplían el lore, tiras cómicas muy bien logradas y cartas de béisbol que desbloquean un minijuego propio. Este modo simplifica bastante las reglas reales, pero resulta entretenido y tiene sentido dentro del sistema, ya que no hay tiendas donde gastar el dinero, por lo que estos extras le dan utilidad a la exploración.

Eso sí, no está libre de detalles mejorables. La ausencia de un modo New Game+ o la posibilidad de repetir niveles puede jugar en contra si quieres completar todo, ya que estás obligado a ser minucioso desde la primera partida. Esto también afecta a las cajas fuertes especiales, donde un error puede dejarte sin recompensas importantes si no tienes guardados previos. Los ganchos, por su parte, a veces requieren una precisión algo incómoda para activarse, lo que puede resultar frustrante en momentos puntuales. Además, aunque existe un pequeño hub para moverte entre misiones, su función es más ambiental que jugable, y algo similar ocurre con el sistema de pistas, que es más decorativo que interactivo.

En líneas generales, Mouse: P.I. for Hire se percibe como una experiencia muy bien equilibrada, donde todos sus elementos trabajan en conjunto para ofrecer algo realmente sólido. Su apartado visual no solo destaca por su estilo único, sino que está acompañado por un diseño sonoro muy cuidado, con música y actuaciones que refuerzan constantemente su identidad. A esto se suma una jugabilidad que logra combinar acción y exploración de forma natural, manteniendo un ritmo dinámico que rara vez decae. Lo más interesante es que el juego no se apoya únicamente en su estética para brillar; detrás de esa primera impresión hay sistemas bien pensados, mecánicas variadas y una progresión que invita a seguir avanzando. Cada parte, desde el combate hasta las actividades secundarias, aporta lo suficiente como para mantener el interés durante toda la campaña. En definitiva, estamos ante un título con mucha personalidad, que sabe lo que quiere ser y lo ejecuta con confianza. Por eso, se convierte en una recomendación muy clara para quienes buscan un shooter diferente, con estilo propio y una propuesta que logra destacar dentro de un género bastante saturado.

gamecored score 8.5

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Mouse: P.I. for Hire brindada por Capcom para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

Estilo visual único y muy bien ejecutado, que no solo destaca por su estética, sino que se integra perfectamente con la jugabilidad. Gameplay sólido y variado, con combate dinámico, armas con usos alternativos y mecánicas creativas como el uso de barriles y el entorno. Ritmo bien equilibrado, combinando acción, exploración y plataformas de forma fluida sin volverse repetitivo. Ambientación y sonido de gran nivel, con doblaje convincente, música estilo noir y un guion que captura muy bien el tono de detective clásico.

PUNTOS MALOS

Peca de poca rejugabilidad, al no incluir New Game+ ni opción de repetir niveles, lo que complica completar todos los secretos. Algunos detalles técnicos y de diseño mejorables, como los ganchos poco precisos en ciertos momentos y pequeños fallos de audio o animación.

CONCLUSIÓN

Mouse: P.I. for Hire es un shooter con identidad propia que combina un estilo visual único con una jugabilidad sólida y variada, logrando destacar más allá de su estética.