Quizá no lo tengas muy presente, pero los inicios de Lucky’s Tale pasaron casi desapercibidos, en gran parte por su estrecha asociación con la tecnología de Oculus. Aun así, Playful Corp. supo ver más allá de esa limitación y decidió darle una segunda oportunidad con Super Lucky’s Tale, adaptándolo a PC y consolas. Ambos títulos comparten una base clara: plataformas en 3D con cámara de seguimiento fija, muy en la línea de Super Mario 3D World. Desde el primer momento queda claro que la propuesta apuntaba a un público más joven, con una jugabilidad accesible, ligera y sin demasiadas complicaciones.
Lucky encarna esa esencia clásica que muchos asocian con el género: recorrer mundos coloridos, recolectar monedas y descubrir secretos ocultos. Sin embargo, el estudio no se quedó en lo seguro. Un par de años después regresó con New Super Lucky’s Tale, una versión que va mucho más allá de una simple revisión. El juego fue prácticamente reconstruido desde cero, incorporando doblaje, nuevas animaciones, hitboxes más precisas, niveles rediseñados y una cámara completamente libre en 360°, lo que transformó de forma notable la experiencia.
En cuanto al rendimiento, la versión de Switch funcionaba a 30 fps, mientras que en PS4 y Xbox One alcanzaba los 60 fps a 1080p. Esto deja una pregunta inevitable: ¿qué más podía exprimir Playful Corp. de este simpático zorro? ¿Hasta dónde podía evolucionar este encantador plataformas en PS5? Justamente eso es lo que nos proponemos analizar aquí.

La historia sigue a Lucky Swiftail, un joven zorro lleno de energía que, si bien cumple su rol, no escapa del arquetipo clásico del héroe. Todo gira en torno al Libro de las Edades, un artefacto mágico capaz de albergar mundos enteros y a quienes los habitan en sus páginas. La familia de Lucky —incluida su hermana Lyra— forma parte de la Orden de los Guardianes, encargada de protegerlo. El antagonista, un antiguo Guardián y viejo amigo del padre de Lucky, añade un matiz más oscuro: tras la desaparición de su mundo natal y la pérdida de todo lo que conocía, sucumbió al resentimiento. Desde entonces, su objetivo es apoderarse del Libro de las Edades, arrastrando a otros Guardianes hacia reinos desconocidos en el proceso.
Cuando Jinx, el hechicero malvado, desata su magia, el Libro de las Edades responde de forma inesperada: sus páginas se dispersan y arrastran tanto a las fuerzas del villano como al propio Lucky hacia los mundos que alberga. Atrapado en este reino mágico, Lucky se embarca en una aventura que recuerda al espíritu de Yooka-Laylee: recuperar páginas perdidas, reactivar portales, recorrer distintos mundos, hacer aliados, enfrentarse a enemigos y resolver acertijos. Todo esto se desarrolla a través de variados hubs y niveles, en una experiencia familiar, ligera y cargada de humor amable, con escenarios vibrantes que rebosan personalidad.
Pero, ¿qué tiene realmente de “nuevo” New Super Lucky’s Tale? No llega a ser un remake en sentido estricto, aunque introduce suficientes cambios como para sentirse fresco. Hay niveles distintos, ajustes sutiles en las mecánicas y un rediseño general que aprovecha al máximo la cámara completamente libre en 360 grados. Incluso en los niveles más reconocibles, esta nueva perspectiva aporta una mayor sensación de escala y profundidad. A esto se suman cinemáticas con voz en off que, aunque claramente orientadas a un público infantil, logran mantener el ritmo y el interés.
Lucky también recibe un pequeño lavado de cara: ahora luce más compacto, se desplaza erguido —más cercano a la silueta clásica de Mario— y cuenta con animaciones más expresivas. La posibilidad de controlar la cámara libremente transforma por completo la experiencia, no solo a nivel jugable, sino también en términos de inmersión. El mundo se siente más vivo, más cercano, y Lucky deja de ser solo un avatar para convertirse en parte de un entorno que realmente invita a explorarse.



Eso sí, no todo encaja con la misma naturalidad. Los cambios en la cámara se sienten especialmente forzados en aquellas secciones que originalmente estaban diseñadas con una perspectiva lateral fija; en esos momentos, da la impresión de que mantener el enfoque clásico habría sido la decisión más acertada. Aun así, el control y la movilidad han mejorado de forma notable, acercándose más a la precisión y fluidez de los grandes referentes del género. Lucky responde mejor, se mueve con mayor agilidad y sus animaciones transmiten una sensación de inmediatez que antes no estaba tan presente.
Donde el juego realmente destaca es en su diseño de niveles y en los pequeños “gimmicks” que distinguen cada niivel. A diferencia de muchos plataformas 3D que basan su progresión en desbloquear habilidades, aquí Lucky cuenta desde el inicio con todo su repertorio: excavar, atacar con la cola y ejecutar su característico doble salto. El progreso, entonces, no depende de lo que el personaje pueda aprender, sino de cómo el jugador aprovecha esas herramientas con ingenio y precisión.
Cada nivel tiene una intención clara. No hay sensación de relleno: los escenarios están cuidadosamente diseñados, siempre ofreciendo secretos, rutas alternativas y recompensas para quienes exploran con atención. No son mundos gigantescos ni laberínticos; más bien apuestan por ser compactos y directos, lo que en ocasiones los hace sentirse incluso más breves de lo esperado.
En cuanto a los coleccionables, cada nivel propone cuatro objetivos principales: las Clover Pages, que se obtienen al completar el nivel, descubrir secretos, reunir 300 monedas y encontrar las letras que forman “LUCKY”. A esto se suman páginas ocultas en los mundos hub y una variedad de disfraces que pueden comprarse. Porque sí, si la capa azul de Lucky no termina de convencerte, siempre puedes recorrer la aventura con unas Ray-Ban o incluso con un inesperado lederhosen.
Aunque los mundos de New Super Lucky’s Tale están diseñados con mucho cuidado, la dificultad general se mantiene deliberadamente baja. Es una experiencia relajada, pensada para fluir sin fricciones, algo que encaja perfectamente con su público objetivo. El tono alegre, los colores vibrantes y la estética amigable no solo definen su identidad visual, sino también su nivel de desafío: todo está calibrado para que resulte accesible y reconfortante, más que exigente.



Eso no significa que no haya espacio para apretar un poco las tuercas. Los 20 niveles del DLC elevan notablemente la dificultad, aunque dentro del contexto del juego completo terminan sintiéndose más como un reto equilibrado que como un verdadero pico. Lo mejor es que estos niveles adicionales no se perciben como contenido aislado: están integrados de forma natural en la progresión, consolidando esta edición como la versión más completa y definitiva del juego.
El sistema de progreso también apuesta por la flexibilidad. No es necesario reunir una gran cantidad de cupones para acceder a los combates contra jefes, lo que permite avanzar sin tener que exprimir cada rincón de los hubs. De hecho, al cambiar de mundo, el contador de páginas de Lucky se reinicia, una decisión que deja claro que la exploración es opcional, no obligatoria. Siempre puedes regresar a zonas anteriores para completar lo que dejaste pendiente, aunque ese progreso no se arrastra entre mundos.
La variedad es uno de sus puntos fuertes. Hay niveles que siguen la estructura clásica en 3D, pero también aparecen secciones de auto-run más vertiginosas, rompecabezas basados en deslizamiento e incluso escenarios con diseño vertical. Algunos son abiertos y favorecen la exploración, mientras que otros son más lineales y directos. Esa constante alternancia evita la monotonía y mantiene el ritmo fresco de principio a fin.
Las monedas actúan como hilo conductor de toda la experiencia. Sirven tanto para adquirir sombreros y disfraces —añadiendo un toque de personalización— como para obtener cupones adicionales dentro de los niveles. Más allá de eso, el juego evita sobrecargarse con sistemas innecesarios: no hay habilidades por desbloquear, mejoras de vida ni añadidos extravagantes. Lucky cuenta desde el inicio con todo su repertorio, y el enfoque está en cómo lo utilizas, no en cuánto acumulas.

A pesar de todos los ajustes y mejoras, New Super Lucky’s Tale sigue siendo, en esencia, un juego sencillo. Para quienes buscan un plataformas 3D más desafiante o complejo, puede quedarse algo corto. Sin embargo, ahí radica también su mayor virtud: su encanto reside en esa simplicidad bien ejecutada, en ofrecer una experiencia directa y sin artificios. En un género donde a menudo se abusa de coleccionables interminables y mecánicas enrevesadas, Lucky apuesta por lo esencial y recuerda por qué este tipo de juegos sigue siendo tan disfrutable.
Eso sí, no todo brilla con la misma intensidad. El elenco de personajes, en general, se queda un poco plano, demasiado cercano al estereotipo. No hace falta que Lucky tenga el descaro de Conker ni el humor ácido de Gex, pero sí se echa en falta un poco más de personalidad. Curiosamente, los propios hijos de los villanos muestran destellos de carisma que el protagonista nunca termina de igualar. Llevar su optimismo a un extremo más cómico habría sido una oportunidad interesante para darle mayor identidad.
Aun así, es evidente que los desarrolladores optaron por la contención. Habría sido fácil saturar el juego con desbloqueables innecesarios o escenarios recargados —una tentación común incluso en producciones más pequeñas—, pero aquí se prioriza lo fundamental. Puede que el techo de habilidad no sea especialmente alto y que Lucky, como personaje, peque de simple, pero hay una honestidad en su propuesta que se percibe en cada nivel. Y, al final, es precisamente esa sinceridad la que consigue mantenerte jugando.

Este artículo fue escrito luego de jugar una copia digital de New Super Lucky’s Tale brindada por Focus Playful Studios para PlayStation 5.
PUNTOS BUENOS
4K y unos impresionantes 120 fps. Un plataformas y “collect-a-thon” muy pulido, con un ritmo relajado y una atmósfera entrañable Controles fluidos y muy responsivos. El DLC está integrado dentro del juego principal. Diseño de niveles variado y entretenido, con mucho por ver y hacer.PUNTOS MALOS
Lucky resulta un protagonista algo plano. El nivel de exigencia no es muy alto y las cinemáticas no se pueden omitirCONCLUSIÓN
Un plataformas encantador y pulido que brilla por su accesibilidad y diseño variado, aunque se queda corto en desafío y personalidad.