El lanzamiento de God of War: Sons of Sparta no fue lo que muchos seguidores esperaban y terminó convirtiéndose en el juego peor valorado de toda la saga de God of War. A pesar de que los títulos de acción en 2D han ganado popularidad en los últimos años, este proyecto no logró convencer a la comunidad. Incluso David Jaffe, creador del primer juego de la franquicia, expresó públicamente que no le gustó la propuesta.
Aun así, el juego introduce algunos detalles interesantes dentro del universo narrativo. En particular, sirve como un pequeño puente entre la saga griega y la saga nórdica, ayudando a explicar ciertos cambios en las habilidades de Kratos tras su llegada a Midgard. Durante años, los fans se preguntaron cómo el personaje perdió parte de sus poderes al abandonar Grecia, algo que nunca se había mostrado de forma directa en los juegos principales.
Uno de los aspectos que el título aborda es la desaparición de la habilidad de doble salto, una mecánica clásica en los juegos originales de la saga. En la historia de Sons of Sparta, Kratos recibe de los dioses del Olimpo las Celestial Step, unas sandalias mágicas que le permiten realizar el doble salto mientras combate y explora durante sus aventuras en Grecia.

Estas sandalias explican por qué Kratos podía ejecutar esta habilidad desde el primer juego de la saga, pero también dejan claro por qué ya no puede hacerlo en la etapa nórdica. Cuando el personaje llega a Midgard, deja de usar las sandalias y pasa a llevar botas, lo que implícitamente sugiere que perdió el poder asociado a ese equipamiento.
Aunque el juego nunca lo explica de forma explícita, los fans han tomado este detalle como una referencia ingeniosa para justificar la ausencia del doble salto en los juegos modernos, como God of War. En redes como Reddit, algunos jugadores incluso bromearon con la situación, sugiriendo que un Kratos más viejo ya no tendría las rodillas para soportar aterrizajes tan bruscos, añadiendo un toque de humor a la discusión.





