Ninja Gaiden comenzó como una serie de títulos de acción y aventura en 2D reconocidos, más que todo, por su dificultad, pero con el tiempo evolucionó hacia más espectaculares experiencias 3D. Y aunque el legendario Ryu Hayabusa ha sido la figura central de la franquicia, propuestas como Ragebound demostraron que la saga puede brillar con nuevos protagonistas. En esa línea, Ninja Gaiden 4 llega como la entrega más ambiciosa y moderna a la fecha, con un nuevo héroe y un sistema de combate tan intenso como característico.

El juego presenta a Yakumo, un integrante del clan Raven, cuya misión es derrotar a un dragón ancestral que gobierna un Tokio futurista. La trama ocurre tras los sucesos de Ninja Gaiden 3, en un mundo afectado por una miasma que ha dado origen a criaturas sobrenaturales. Con Ryu fuera de escena, Yakumo asume el rol de salvador, heredando su legado en una nueva era.

A lo largo de 19 capítulos, el jugador recorre un lluvioso paisaje cyberpunk, enfrentando oleadas de enemigos y monumentales jefes que exigen precisión y paciencia para descifrar sus patrones. Yakumo, más joven y veloz, destaca por su diseño estilizado y su energía sombría. De hecho, su movilidad y agilidad hacen que el combate sea más fluido y vertiginoso que nunca, diferenciándolo claramente de su predecesor.

Aunque el proyecto sigue bajo la dirección de Team Ninja, el desarrollo conjunto con PlatinumGames —responsables de títulos como Metal Gear Rising: Revengeance, Vanquish y Bayonetta— aporta un toque distintivo. Esto se refleja en su sistema de combate lleno de dinamismo y efectos visuales impresionantes, donde cada bloqueo perfecto, parry y choque de espadas rebosa espectacularidad. En ese sentido, los enfrentamientos contra samuráis cibernéticos son intensos y satisfactorios, potenciados por una amplia gama de habilidades y mejoras que expanden las posibilidades del jugador.

El sistema de progresión resulta equilibrado y accesible. En lugar de un árbol de habilidades extenso, se opta por una lista concisa que introduce nuevos combos y técnicas con sentido y propósito. Además, los recursos, puntos de mejora y objetos curativos se distribuyen de manera generosa, manteniendo un ritmo ágil.

Durante su aventura, Yakumo puede desbloquear cuatro armas principales: katanas duales, una lanza, un bastón y un set de herramientas de asesino. Cada una ofrece ventajas estratégicas diferentes: las katanas son ideales para el combate cercano, la lanza y las herramientas arrojadizas ayudan a mantener la distancia, y el bastón sobresale en enfrentamientos multitudinarios. Dominar y combinar estas armas crea una experiencia de combate técnica y elegante, una verdadera danza de velocidad y precisión que definitivamente cautivará a los amantes de la acción intensa.

A diferencia de Ryu, que recurre a las clásicas artes y hechizos Ninpo, tanto en las entregas anteriores como en esta, Yakumo posee una habilidad llamada “Bloodraven”, mediante la cual infunde sus armas con su propia sangre y la de sus enemigos. Esta técnica se activa con una barra de energía que se llena durante el combate, y puede ejecutarse manteniendo presionado el gatillo izquierdo en medio de un combo. Cuando lo hace, su bastón adquiere un filo de martillo capaz de desatar golpes demoledores que aplastan a los rivales contra el suelo; su lanza se transforma en un taladro giratorio que perfora el cráneo o el pecho de sus oponentes; y sus katanas duales lanzan tajos de energía a distancia que cercenan y dejan expuestos a los enemigos para un remate final. Si a todo esto se suma el Modo Berserk, una versión temporalmente potenciada que permite aniquilar enemigos al instante, el resultado es el sistema de combate más salvaje e impresionante que ha tenido la franquicia.

Pese a todas estas novedades, Ninja Gaiden 4 se mantiene fiel al ADN de la serie. En su modo Normal sigue siendo intenso y exigente, con enemigos comunes más accesibles, pero con jefes que representan auténticos muros de dificultad. Y para quienes buscan poner a prueba sus reflejos, los modos Difícil y Extremo (desbloqueado tras completar la campaña) ofrecen desafíos dignos de los veteranos más experimentados.

Algo que me ha encantado de ver es que me queda claro que tanto Team Ninja como PlatinumGames comprenden a la perfección qué hace memorable a un juego de acción protagonizado por un héroe. Su propuesta está repleta de momentos intensos y espectaculares. Logran esa sensación mezclando lo nuevo con lo clásico: los movimientos emblemáticos de Ryu, como el Flying Swallow o el icónico Izuna Drop —donde lanzas al enemigo por los aires y lo haces estrellarse contra el suelo—, regresan reinterpretados para Yakumo. También puedes realizar remates de “Obliteración”, que eliminan de inmediato a enemigos heridos o desmembrados, mostrando a Yakumo decapitando, cortando o partiendo en dos a sus adversarios, empapado en sangre. Jugar Ninja Gaiden 4 recuerda lo espectacular y visceral que puede ser la acción moderna, mucho más libre y audaz que en el pasado.

En cuanto al espectáculo visual y la puesta en escena, sello característico de la saga —especialmente en su era 3D—, Ninja Gaiden 4 no decepciona. Desde las primeras misiones, Yakumo se desliza por rieles suspendidos sobre el horizonte urbano, esquivando trenes, carteles y combinando carreras por muros, saltos acrobáticos y balanceos con gancho para mantener la fluidez del movimiento mientras el entorno cambia vertiginosamente. Más adelante, obtiene nuevas herramientas de desplazamiento, como un traje aéreo que aprovecha las corrientes de viento o una tabla acuática para deslizarse por ríos y canales. Estos momentos brillan especialmente cuando el juego integra todas estas mecánicas en secuencias trepidantes, que exigen precisión y reflejos constantes.

Incluso los niveles ambientados en alcantarillas, habitualmente poco inspirados en otros títulos, resultan aquí sorprendentemente divertidos y bien ejecutados. En uno de ellos, Yakumo irrumpe en un club nocturno subterráneo invadido por demonios que llenan la pista de baile, y debe abrirse paso entre ellos dejando un reguero de sangre. Todo esto ocurre mientras Ninja Gaiden 4 despliega una atmósfera cyberpunk impresionante: lluvia carmesí, luces de neón que bañan los escenarios y estructuras colapsadas que muestran el deterioro de Tokio. La iluminación es deslumbrante, dominada por tonos azules que contrastan con el rojo intenso de la sangre que inunda la pantalla.

La banda sonora es otro de los grandes aciertos que se suman a esta experiencia. La OST de Ninja Gaiden 4 destaca por su variedad de estilos y matices, adaptándose al tono de cada escenario o situación. Los sintetizadores dominan gran parte de las composiciones, reforzando ese ambiente futurista y alienante tan característico del universo cyberpunk. Pero cuando el juego cambia de ritmo y te traslada a entornos naturales —como bosques de bambú, templos, ríos o cuevas—, la música incorpora instrumentos de cuerda tradicionales, evocando la calma y el espíritu ancestral japonés. Las piezas más memorables, sin embargo, llegan en los enfrentamientos contra jefes, donde guitarras eléctricas y voces metaleras se apoderan del combate con una intensidad digna de Metal Gear Rising: Revengeance o Devil May Cry. Cada vez que suenan esos temas, es imposible no sentir una oleada de emoción, una especie de “¡Sí, esto es épico!” que acompaña cada golpe y destello en pantalla. Es un trabajo excepcional de composición firmado por Masahiro Miyauchi, cuya música invita a ser escuchada una y otra vez incluso fuera del juego.

Y aunque Ninja Gaiden 4 mantiene un ritmo trepidante y constante, hay ciertos aspectos que pudieron pulirse más. No alcanza ese estatus de clásico inmediato que transmitía Ninja Gaiden II Black, en parte porque esta entrega no termina de equilibrar su ritmo narrativo ni el papel de su héroe tradicional, Ryu Hayabusa. Aunque el nuevo protagonista, Yakumo, brilla con luz propia y encaja perfectamente, la participación de Ryu se siente secundaria y tardía. Solo aparece en cuatro de los 19 capítulos, con misiones que repiten escenarios y enfrentamientos ya vistos con Yakumo, lo que reduce su impacto dentro de la historia.

Aun así, manejar a Ryu sigue siendo una experiencia fantástica. Sus movimientos, técnicas Ninpo y acrobacias clásicas siguen tan precisos y fluidos como siempre. Sin embargo, su paso por la campaña es breve y poco trascendente, dejando la sensación de que su presencia fue más una decisión de última hora que una parte integral del guion. Hubiera sido mejor darle un papel más equilibrado junto a Yakumo o reservarlo para otra entrega. Y aunque puedes desbloquearlo para jugar en cualquier nivel tras completar la historia, su peso narrativo es mínimo. En ese sentido, siento que el legendario ninja merecía un tratamiento más destacado.

Otro detalle del que me percaté es que Ninja Gaiden 4 modera el tono exagerado y el espectáculo desbordante que definían a las entregas anteriores. Déjame construir un poco más esta idea, lo que ofrece es divertidísimo, pero aun así el juego opta por un desarrollo más pausado y estructurado, extendiendo cada área a lo largo de varios niveles antes de alcanzar su clímax. Esto da lugar a una historia más coherente y fácil de seguir, aunque con menos momentos explosivos. El resultado es un título más pulido y equilibrado, pero que sacrifica algo del caos y la intensidad que antes definían a la saga.

En Ninja Gaiden II Black, una misión te llevaba a enfrentarte a un dios sobre la Estatua de la Libertad, y en la siguiente te lanzaba a un escenario inspirado en Moscú, donde luchabas contra hombres lobo. Parte del problema con Ryu podría haberse solucionado apostando por una propuesta más atrevida, con una mayor variedad de escenarios, en lugar de insistir en un solo entorno durante varios capítulos. Incluso una estructura que alternara los capítulos entre Yakumo y Ryu, explorando distintas zonas hasta coincidir al final, habría resultado mucho más interesante. Aun así, no quiero restar mérito al disfrute que me ha brindado Ninja Gaiden 4. El juego ofrece suficiente contenido para mantenerte enganchado: repetir misiones, mejorar tiempos, y desbloquear todas las armas y mejoras de combo se siente realmente satisfactorio. Lo mismo puede decirse del modo “Purgatory”, donde debes sobrevivir a oleadas de enemigos con poca salud en intensos combates de arena.

Ninja Gaiden 4 representa un retorno triunfal a la faceta en 3D de esta longeva saga de acción y aventura ninja. Fiel al espíritu de la serie, brinda un sistema de combate exigente, preciso y lleno de tensión, que demanda táctica y destreza para salir victorioso frente a samuráis, ninjas y criaturas sobrenaturales. El título destaca por sus escenarios espectaculares y cargados de adrenalina, elementos ya clásicos dentro de la franquicia. Si bien la campaña habría ganado fuerza con momentos más memorables y una presencia más sólida de Ryu, lo que ofrece sigue siendo una experiencia brutalmente divertida y adictiva, con alto valor de rejugabilidad mientras desgarras y destruyes enemigos sin compasión.

gamecored score 8

Esta review fue escrita luego de jugar una copia digital de Ninja Gaiden 4 brindada por Microsoft para PlayStation 5.

PUNTOS BUENOS

El combate es emocionante y desafiante, ofreciendo variedad de estilos y habilidades creativas. Un mundo cyberpunk con gran atmósfera y magnetismo. Las escenas y secuencias de acción son grandes y espectaculares. Excelente trabajo musical y de composición. Alto en rejugabilidad. Yakumo se siente diferente a Ryu y eso es realmente positivo. Las formas Bloodbind de las armas les otorgan una dimensión adicional y abren la puerta a una cantidad abrumadora de combos.

PUNTOS MALOS

El ritmo narrativo es algo irregular, lo que provoca menos secuencias memorables de las que debería tener. Ryu está subaprovechado en la campaña principal. El diseño de niveles puede sentirse algo vacío y sin vida, dentro de una experiencia en gran parte lineal.

CONCLUSIÓN

La unión entre Team Ninja y PlatinumGames da vida a un nuevo y estilizado capítulo principal de esta icónica saga, adaptado a los estándares modernos. Aunque algunos inconvenientes clásicos aún permanecen, el resultado sigue siendo una aventura intensamente sangrienta y sumamente entretenida, con uno de los combates más pulidos y dinámicos del género.