La industria de los videojuegos se prepara para los efectos de la adquisición de EA. Si se concreta, EA pasará a ser propiedad de un grupo de inversores, incluyendo empresas dirigidas por el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, y el yerno de Donald Trump, Jared Kushner. Su política conservadora genera preocupación sobre el impacto en desarrolladores progresistas, y existe el riesgo de despidos masivos, cierres de estudios o venta de estos.
Según Polygon, los analistas creen que los recortes podrían afectar a Dice, el estudio detrás de Battlefield. El futuro de Dice podría depender del éxito de Battlefield 6 y de cómo se compare con Call of Duty: Black Ops 7.
Battlefield 6 necesita mantenerse a la altura de Black Ops 7, según los expertos. Freedom Capital Markets considera que el juego es un “experimento” para ver si EA puede generar ingresos fuera de sus franquicias deportivas. Por su parte, David Cole, de DFC Intelligence, afirma que Battlefield 6 debe ganar impulso frente a la competencia, por lo que mucho depende de su éxito.

Si un shooter de larga trayectoria podría quedar fuera de los intereses de EA, otros estudios podrían ser cerrados o vendidos. BioWare está en riesgo debido al bajo desempeño de Dragon Age: The Veilguard y al escaso éxito de lanzamientos anteriores, incluyendo Mass Effect: Andromeda. Queda por verse si el Mass Effect 5 en desarrollo sobrevive a esta situación.
Pronto se sabrá cómo le irá a Dice, ya que Battlefield 6 se lanza mañana para PS5, Xbox Series X/S y PC, acompañado de una gran campaña publicitaria de Sony para competir con Call of Duty, ahora bajo propiedad de Microsoft.
Por su parte, Call of Duty: Black Ops 7 llegará un mes después, el 14 de noviembre, iniciando la competencia directa entre ambas franquicias.





